martes, 24 de noviembre de 2009

Entrevista a Arcadi Oliveres

Quien ha escuchado alguna vez a Arcadi Oliveres (algunos de sus libros publicados en Icaria editorial) ya sabe del carisma y precisión de sus razonamientos. Para éstos, y para los que aún no han tenido la ocasión de escucharlo, esta entrevista es una maravillosa ocasión para reencontrarlo o descubrirlo. El vídeo, de ATTAC.



domingo, 22 de noviembre de 2009

Elías Khoury, aquest dijous a Barcelona!




El 26 de novembre tindrem el plaer de veure i escoltar Elías Khoury, autor del llibre El viaje del pequeño Gandhi. L'acte es celebrarà a la Sala de Graus de la Facultat de Filologia (edifici històric de la UB). No cal dri que sereu tots benvinguts!


[més informació sobre el llibre]



EL VIAJE DEL PEQUEÑO GANDHI (Elías Khoruy)

Esta novela es una brutal descripción de la guerra civil libanesa en la que las bombas y las milicias no son más que el escenario donde seres humanos tienen que combatir para garantizar su propia subsistencia, mantener unas relaciones personales marcadas por las extremas condiciones en las que se desarrollan.

Una prostituta convertida en espectadora privilegiada, un militar humanizado, un cura enloquecido, los propios hijos del Pequeño Ghandi afectados cada uno a su manera por la guerra, extranjeros soñadores que se dan de bruces con la realidad implacable de una ciudad que se ha vuelto cruel por la guerra… estos son algunos de los personajes que bordan este gran retrato humano de un conflicto que sigue siendo a día de hoy, quince años después, traumático para la sociedad libanesa.

martes, 17 de noviembre de 2009

La crisis no ha terminado... la corrupción tampoco. Un artículo de J.M. Antentas y Esther Vivas

La crisis no ha terminado... la corrupción tampoco
Josep Maria Antentas y Esther Vivas





Los últimos meses hemos asistido a una intensa campaña de propaganda desplegada por los principales gobiernos de todo el mundo, entre ellos el catalán y el español, sobre el final de la crisis. El discurso es simple: lo peor ya ha pasado, la recuperación se aproxima y enfilamos ya la recta final. Asunto concluido. Y dentro de poco, business as usual, como dicen en los Estados Unidos. Mirándolo bien, la crisis no era tan grave.

La realidad, sin embargo, parece un poco diferente. La crisis económica se ha transformado en una verdadera crisis social, donde el desempleo y las dificultades para llegar a final de mes son una realidad que afecta amplios sectores de la población. Estamos al final del principio, no al principio del final.

Más de un año después del crack de Wall Street, a pesar de la retórica de los gobiernos del G20, las medidas adoptadas por todas partes buscan hacer pagar el coste de la crisis a los sectores populares y apuntalar los cimientos del actual modelo económico, sin cambios significativos más allá de la corrección de algunos "excesos". Contrariamente a algunas ilusiones iniciales, a menudo extraídas de lecturas erróneas de los años treinta, no ha habido un giro neokeynesiano a las políticas dominantes hacia un "capitalismo regulado".

No lloverán reformas espontáneas desde arriba. Para conseguir un cambio de orientación, habría que construir otra correlación de fuerzas entre capital y trabajo. Pero la respuesta social a los intentos de que la crisis la paguemos todos y todas son de momento todavía débiles. Hay un sesgo muy grande entre el descrédito del actual modelo económico y su traducción en movilización colectiva. Y la política de los grandes sindicados, francamente, no ayuda mucho, y favorece la pasividad y la resignación.

En un paisaje marcado por la crisis hay que añadir el estallido de los graves escándalos de corrupción que han sacudido Catalunya en el último periodo. De nuevo, las explicaciones oficiales que se intentan vender no son creíbles. Si la crisis no es consecuencia del comportamiento irresponsable de cuatro directivos y banqueros avariciosos, sino que se trata de una crisis sistémica y estructural; la corrupción tampoco es resultado de comportamientos aislados de individuos con afán de enriquecerse a todo trapo. La corrupción está ligada a un determinado modelo de desarrollo basado en la especulación inmobiliaria, los vínculos entre poder político y empresarial, y la transformación de los partidos en maquinarias electorales, dirigidas por una casta de políticos profesionales con sensación de impunidad y de blindaje absoluto.

En un contexto como el actual, marcado por la crisis, la corrupción y el desencanto generalizado es necesario organizar una amplia respuesta. Las reacciones de los sectores populares, en escenarios como el actual, pueden estar dominadas por el miedo y el egoísmo o por la rabia frente a la injusticia y la solidaridad. Y orientarse hacia opciones progresistas o girarse hacia alternativas reaccionarias. A pesar de las dificultades de la situación, no hay que ser pesimistas. Estamos aún en una primera etapa.

Las movilizaciones de estos días en Santa Coloma de Gramanet contra la corrupción, las protestas ecologistas con ocasión de la conferencia de la ONU sobre cambio climático en Barcelona y el inicio de los preparativos para organizar una amplia respuesta a la presidencia española de la Unión Europea el primer semestre del 2010 van en la dirección adecuada. Junto a esto, tenemos que seguir trabajando para la construcción de una alternativa anticapitalista hoy más necesaria que nunca, que defienda un horizonte de ruptura con una realidad cada vez más inaceptable.

Josep Maria Antentas y Esther Vivas son miembros de Izquierda Anticapitalista. Artículo pulicado en El Triangle.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Diez retos clave para impedir el cambio climático catastrófico


Falta muy poco para que se celebre en Barcelona la última ronda de negociaciones previas a la Cimera de Copenhaghen de diciembre, en la que 192 gobiernos tienen que pactar un tratado que sustituya al de Kyoto. Qué duda cabe a estas alturas de que estamos a punto de asistir a una decisión histórica de la cual dependerá el clima global del futuro. Nuestro libro LA SITUACIÓN DEL MUNDO 2009, propone diez retos clave para impedir el cambio climático catastrófico, que queremos compartir con todos vosotros.

LA SITUACIÓN DEL MUNDO 2009:
Diez retos clave para impedir el cambio climático catastrófico



1. Pensar a largo plazo. El problema del clima se centra en la probabilidad de que las generaciones futuras deban sufrir un medio ambiente global degradado por la negativa de las generaciones actuales a vivir en equilibrio con la atmósfera. Los líderes con visión de futuro deberán lograr que la sociedad asuma su responsabilidad por los impactos futuros de su comportamiento actual, actuando en consecuencia.

2. Innovación. Invertir el crecimiento de las emisiones requerirá tecnologías que rompan la relación entre carbono y consumo energético con el mínimo sacrificio posible de precios y de comodidades. Existe toda una gama de tecnologías de energías renovables para producir electricidad y cubrir las necesidades de calefacción y refrigeración. Estas tecnologías incluyen edificios que producen más energía de la que consumen y “redes inteligentes” que emplean tecnologías de la información para adaptar con precisión a la demanda la producción eléctrica renovable.

3. Población. Aunque en el contexto del cambio climático rara vez se hace referencia a ello, las tendencias del aumento de la población en el futuro podrían ser determinantes para el éxito o el fracaso de equilibrar a largo plazo las actividades humanas, la atmósfera y el clima. Es probable que la población del mundo deje de crecer, descendiendo gradualmente durante algún tiempo, cuando las mujeres adquieran plena capacidad para decidir por sí mismas si quieren y cuándo quieren tener hijos.

4. Cambiar estilos de vida. Es preciso desmitificar la presunción de que “la buena vida” requiere un consumo individual creciente, comer más carne, tener casas y vehículos cada vez más grandes y que todo sea de usar y tirar. Puede sustituirse por un espíritu de sacrificio material compartido y justo –sin que ello suponga una pérdida de lo realmente importante, como gozar de buena salud, pertenecer a una comunidad sólida y tener tiempo para disfrutar de la familia.

5. Cuidar la tierra. El suelo y la vegetación de la Tierra pueden absorber miles de millones de toneladas de carbono de la atmósfera si se gestionan adecuadamente. Los paisajes agrícolas pueden lograr este objetivo mientras mejoran la producción de alimentos y de fibras y minimizan la necesidad de fertilizantes químicos y laboreo con un elevado consumo de combustibles fósiles, además de aumentar los ingresos de los agricultores.

6. Instituciones fuertes. Igual que sucede con el deterioro de la economía mundial, la naturaleza global del cambio climático requiere una cooperación internacional y una gobernanza sólida. La fuerza y eficacia de las Naciones Unidas, bancos multilaterales y de los principales gobiernos nacionales son cruciales para enfrentarse al cambio climático mundial. Estas instituciones –y las que surjan del esperado acuerdo climático de Copenhague en el 2009—necesitan un fuerte respaldo popular para llevar a cabo su crucial tarea .

7. La equidad, un imperativo. Ningún acuerdo climático tendrá éxito sin el apoyo de aquellos países que han contribuido muy poco hasta ahora al cambio climático provocado por el hombre, que tienen un nivel de emisiones per capita bajo, y que tendrán mayores dificultades para adaptarse a los cambios venideros. Es esencial por tanto que se alcance un pacto justo entre los países en desarrollo y los países industrializados.

8. Estabilidad económica. En un mundo obsesionado actualmente por la renqueante economía global, abordar el cambio climático requerirá prestar atención a los costes y a la promesa de mejorar las perspectivas económicas, en vez de socavarlas. Un acuerdo por el clima tendrá que ser eficaz tanto en los periodos de prosperidad como en los de penuria económica, afrontando sin titubeos los problemas de pobreza y de desempleo, mientras reduce constantemente las emisiones de dióxido de carbono y de otros gases de efecto invernadero.

9. Estabilidad política. Es mucho más improbable que un mundo acosado por los conflictos y el terrorismo evite una alteración peligrosa del clima que un mundo en paz. La seguridad y el clima deberán abordarse de forma simultánea. El lado positivo es que negociar un acuerdo climático eficaz y justo brindará a los países la necesaria oportunidad para lograr la paz y reconducir las relaciones internacionales hacia la cooperación en vez de la competencia.

10. Movilizarse para el cambio. La mejor forma de luchar contra el cambio climático que estamos provocando es entender que el esfuerzo para acabar con las emisiones netas de gases de efecto invernadero es una oportunidad para crear una nueva economía global y nuevos modelos de vida. No hay garantías de que semejante transición sea fácil –ni siquiera que sea posible. Pero un movimiento mundial que realice este esfuerzo es necesario de inmediato, y podría brindar nuevos puestos de trabajo, nuevas oportunidades de paz y la mayor cooperación mundial lograda en la historia de la Humanidad.