jueves 29 de enero de 2009

Con el hambre no se juega. Esther Vivas

Con el hambre no se juega
Después de la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria en Madrid
—Esther Vivas—


Las revueltas del hambre, que se han sucedido a lo largo del planeta en el transcurso de estos dos últimos años, han puesto de relieve la grave situación de crisis alimentaria mundial y, evidencian, junto con la crisis energética, ecológica, social y económica, la actual crisis sistémica del capitalismo global.

Estos alzamientos populares han sido los más importantes que se han dado desde los años 80 e inicios de los 90, cuando el planeta se vio también sacudido por más de cincuenta revueltas en los países del Sur. Estas revueltas nos recuerdan también, aunque en contextos y dinámicas muy distintas, a los lejanos “motines de subsistencia” que tuvieron lugar en la Europa del siglo XVIII. Antes como ahora la gente exigía comida. Pero, paradójicamente, hoy se produce más comida que nunca en comparación con cualquier otro período histórico. Entonces, ¿cuál es el problema? La dificultad está en la imposibilidad, por parte de los pobres del Sur, de pagar los precios establecidos. Se trata, por lo tanto, de un problema de acceso a los alimentos.

Las conclusiones de la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria para Todos celebrada estos días en Madrid, y en la que ha tenido un papel destacado representantes de instituciones internacionales, gobiernos y multinacionales, no señalan ningún cambio de tendencia en las políticas que se han venido aplicando en y que han conducido a la actual situación de crisis alimentaria mundial. Las propuestas a favor de una mayor liberalización comercial, la apuesta por una nueva “revolución verde”, aumentar la producción a base de semillas modificadas genéticamente, entre otras, no harán sino agravar la situación de hambruna. Las causas de la actual crisis, no pueden ser en ningún caso la solución a la misma.

Cuando a principios del año 2007 en México estalló la crisis de la tortilla, debido al aumento del precio del maíz su componente básico, se empezaron a encender las primeras luces de alarma que apuntaban al estallido de una inminente crisis alimentaria. Pero no fue hasta los alzamientos en Haití, en abril del 2008, que la situación de crisis se mostró con total crudeza. La subida del precio del arroz, frijoles y fruta, en más de un 50%, hizo imposible su acceso a la mayor parte de la población. Esta dinámica se repitió en más de 37 países del Sur global, desde Haití hasta Marruecos, pasando por Mozambique, Níger, Bolivia, Malasia, entre muchos otros, donde la incapacidad para hacer frente al aumento del precio de los alimentos empujó a miles de personas a la calle.

Las revueltas del hambre actuales tienen sus antecedentes inmediatos en los alzamientos populares de los años 80 y 90 contra las políticas de ajuste económico impuestas por las instituciones internacionales. Antes como ahora, las políticas neoliberales fueron las responsables de esta situación. En los 80 y 90, el desmantelamiento de los servicios de apoyo al pequeño campesinado, la apertura de los mercados nacionales, la reconversión de tierras campesinas en monocultivos para la exportación... condujo a muchos países a una situación de crisis. Hoy, una vez más, estas políticas han desembocado en una total inseguridad alimentaria.

Desde principios de los 80, se han dado cambios profundos en la economía mundial en aras de una mayor liberalización económica con consecuencias en el modelo de producción industrial y agrícola. Unas políticas que han conducido, entre otros, a la pérdida de la agricultura familiar y campesina, al abandono sistemático de las tierras en favor de la agroindustria y al aumento de desplazados del campo a las ciudades miseria del Sur global.

Pero la crisis alimentaria también afecta en otro nivel a las poblaciones de Europa y América del Norte, sobretodo aquellos sectores sociales desfavorecidos, y más en un contexto de crisis económica: pérdida de poder adquisitivo de las familias, disminución de los salarios, desempleo masivo, dificultades para hacer frente a los gastos en vivienda, desaparición de la agricultura familiar, etc. En Estados Unidos, por poner un ejemplo, 35 millones de personas pasan hambre según fuentes del Departamento de Agricultura de este país.

Cuando organismos internacionales señalan al libre comercio como la panacea que solucionará todos los males, es importante recordar que justamente han sido las políticas neoliberales las que han conducido a la situación actual. Aunque la crisis económica haya reducido la especulación con los alimentos, las causas estructurales de la crisis están lejos de haberse resuelto.

Una salida real a la misma pasa por potenciar la soberanía alimentaria, devolver la producción de alimentos y el control de los recursos naturales (agua, tierra y semillas) a los campesinos, relocalizar la agricultura, controlar el comercio internacional y poner fin a la volatilidad de los precios alimentarios en los mercados nacionales. Con el hambre no se juega. Sólo así el acceso a la alimentación podrá ser un derecho para todos y todas.


*Esther Vivas es miembro de la campaña No te comas el mundo y de la revista Viento Sur.

sábado 10 de enero de 2009

Los crímenes de guerra de Israel, a juicio del relator especial de la ONU para territorios ocupados —Richard Falk

Nuevo artículo de Sin Permiso.

Los crímenes de guerra de Israel, a juicio del relator especial de la ONU para territorios ocupados
Richard Falk



La declaración que sigue fue redactada el pasado 27 de diciembre como respuesta de urgencia al ataque israelí sobre Gaza por el profesor Richard Falk, Relator especial de la ONU para los Derechos Humanos en Territorios Ocupados.
Los ataques aéreos de Israel sobre la Franja de Gaza representan graves y masivas violaciones de leyes internacionales humanitarias definidas en las Convenciones de Ginebra, tanto en lo que hace a obligaciones de una potencia ocupante, cuanto en lo atinente a las exigencias de las leyes de Guerra.

Entre esas violaciones, las que siguen:

• Castigo colectivo: el millón y medio de personas que viven en la densamente poblada Franja de Gaza está siendo castigado por las acciones cometidas por un pequeño número de militantes.

• Objetivos civiles: los ataques aéreos lo son contra áreas civiles en una de las franjas más densamente pobladas del mundo, y desde luego la más densamente poblada de todo el Oriente Próximo.

• Respuesta militar desproporcionada: los ataques aéreos no solo han destruido todas y cada una de las instalaciones policiales y de seguridad del gobierno electo de Gaza, sino que han matado y herido a centenares de civiles; de acuerdo con la información disponible, al menos uno de los ataques alcanzó a un grupo de estudiantes en busca de transporte para volver a sus casas desde la universidad.
Anteriores acciones israelíes, particularmente el hermético sellado de las entradas y salidas en la Franja de Gaza, han llevado a graves carencias de medicamentos y combustible (así como de comida), resultando en la incapacidad de las ambulancias para responder a las llamadas de los heridos, en la incapacidad de los hospitales para suministrar los medicamentos y el equipo médico necesarios para los heridos y en la incapacidad de los asediados médicos de Gaza y otros trabajadores sanitarios para tratar adecuadamente a las víctimas.

Es cierto que los ataques con cohetes contra la población civil israelí son ilícitos. Pero esa ilegalidad no confiere a Israel, ni como potencia ocupante, ni como Estado soberano, derecho alguno a violar el derecho internacional y a cometer crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad como represalia. Me permito observar que la escalada israelí de asaltos militares no ha aumentado la seguridad de los civiles israelíes; al contrario, el israelí asesinado hoy, tras el estallido de violencia israelí, es la primera víctima en un año.

Israel también ha ignorado las recientes iniciativas diplomáticas de Hamás tendentes a restablecer la tregua o el alto el fuego tras su expiración el 26 de diciembre.
Los ataques aéreos israelíes de hoy, y la catastrófica mortandad por ellos causada, presentan un desafío a aquellos países que han sido y siguen siendo cómplices, directa o indirectamente, de las violaciones israelíes del derecho internacional. Son cómplices aquellos países que notoriamente le suministran equipo militar, incluidos los aviones de combate y los misiles empleados en estos ataques ilegales, así como los países que han apoyado y aun participado en el asedio de Gaza, asedio que, por sí mismo, ha causado ya una catástrofe humana.

Recuerdo a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas que la ONU sigue vinculada a una obligación de proteger a toda población civil enfrentada a masivas violaciones de las leyes internacionales humanitarias, con total independencia de la autoría de esa esas violaciones. Llamo a todos los Estados miembros, así como a los funcionarios y a todos los órganos pertinentes del sistema de las Naciones Unidas, a reaccionar con urgencia, no sólo para condenar las graves violaciones de Israel, sino para desarrollar nuevas vías de protección real del pueblo palestino.

Richard Falk, profesor emérito de Derecho Internacional en la Universidad de Princeton, es el Relator de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en los Territorios Ocupados. Es autor de numerosos libros, entre ellos: The Costs of War: International Law, the UN, and World Order After Iraq (Los costes de la Guerra: el Derecho Internacional, la ONU y el orden mundial después de Irak).

Traducción para http://www.sinpermiso.info/: Ramona Sedeño

viernes 9 de enero de 2009

El Gueto de Gaza y la hipocresía occidental —Tariq Alí

Otro artículo aparecido en Sin Permiso. Esta vez de Tariq Alí.

El Gueto de Gaza y la hipocresía occidental
Tariq Alí





El asalto al gueto de Gaza, planificado durante seis meses y ejecutado con perfecta sincronización fue diseñado principalmente para ayudar a los partidos israelíes a triunfar en las próximas elecciones de este estado. Los palestinos asesinados son poco más que un triunfo electoral en la lucha desvergonzada entre la derecha y la extrema derecha en Israel. Washington y sus aliados de la UE, perfectamente conscientes de que Gaza iba a ser asaltada, como lo eran que el Líbano lo sería hace pocos años, se sentaron y observaron. Washington, como es habitual, culpó a los palestinos pro-Hamás, con Obama y Bush cantando la misma partitura del grupo de presión proisraelita de EEUU. Los políticos de la UE, sabían del sitio, el castigo colectivo infligido a Gaza, los civiles elegidos como objetivo, etc. [véase el ensayo refrescante de la profesora de Harvard, Sara Roy, en el último London Review of Books] estaban convencidos de que los ataques de cohetitos habían "provocado" a Israel, pero instaron a "ambas partes" para poner fin a la violencia, con efectos nulos. El dictador apolillado Mubarak en Egipto y los islámicos preferidos de la OTAN en Ankara, ni siquiera se tomaron la molestia de hacer una protesta simbólica llamando a sus embajadores de Israel. China y Rusia no convocaron una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para discutir la crisis.

Como resultado de la apatía oficial, un producto de este último ataque será crispar a las comunidades musulmanas a lo largo del mundo y aumentar las filas de muchas organizaciones que Occidente dice combatir en la "guerra contra el terror".

El derramamiento de sangre en Gaza obliga a discutir las más importantes cuestiones estratégicas para ambas partes, todas ellas relacionadas con la historia reciente. Un hecho que precisa ser reconocido es que no existe la Autoridad Palestina. Nunca la hubo. Los acuerdos de Oslo fueron un desastre absoluto para los palestinos, y se crearon una serie de guetos palestinos desconectados y mustios sujetos a la permanente supervisión de un brutal cancerbero.

La OLP, una vez el depositario de la esperanza palestina, se convirtió en poco más que un suplicante del dinero de la UE. El entusiasmo occidental por la democracia se detiene cuando los que se oponen a sus políticas son elegidos para gobernar. Occidente e Israel lo intentaron todo para asegurar la victoria de Fatah: los votantes palestinos rechazaron los sobornos y ataques concertados de la "comunidad internacional" en una campaña que vio a los miembros de Hamás y a otros opositores rutinariamente detenidos o asaltados por las Fuerzas de Defensa Israelíes (IDF, por sus siglas en inglés), sus pancartas confiscadas o destruidas, EEUU y la UE invertir en la campaña de Fatah, y a los congresistas de EEUU vociferar que Hamás no debería gobernar. Incluso la programación de las elecciones estuvo hecha por la determinación de amañar los resultados. Programadas para el verano de 2005, fueron aplazadas hasta enero de 2006 para dar a Abbas tiempo de distribuir prebendas en Gaza (en palabras de un agente de inteligencia egipcio: "la gente dará entonces el apoyo a la Autoridad Palestina contra Hamás"). El deseo popular de un escobazo después de diez años de corrupción, amenazas y jactancias bajo Fatah demostró ser más fuerte que todo eso.

La victoria electoral de Hamás fue tratada como un signo ominoso del fundamentalismo creciente, y un aterrador golpe a las perspectivas de paz con Israel, por gobernantes y periodistas del otro lado del mundo atlántico. La maquinaria de las presiones diplomáticas y financieras se puso en marcha para forzar a Hamás a que adoptase las mismas políticas de aquéllos a quienes habían derrotado en las urnas.

Sin las trabas de la combinación de codicia y subordinación de la Autoridad Palestina, sin el enriquecimiento de sus voceros y policías serviles, y su aquiescencia en el "proceso de paz", que ha llevado solamente a una adicional expropiación y miseria a la población bajo su mandato, Hamás ofreció la alternativa de su propio ejemplo. Sin los grandes recursos de su rival, estableció clínicas, escuelas, hospitales, formación profesional y programas de bienestar para los pobres. Sus jefes y cuadros viven frugalmente, al alcance de la gente corriente. Es esta respuesta a las necesidades cotidianas la que se ha ganado amplias bases que la apoyan, no el cacareo diario de los versos coránicos.

Si su conducta en la segunda Intifada le ha dado un grado adicional de credibilidad es menos claro. Sus ataques armados a Israel, así como los de la Brigada de los Mártires Al-Aqsa de Fatah o la Jihad Islámica, han sido respuestas contra una ocupación mucho más mortífera que cualquier acción que nunca se haya acometido. Medida en la escala de los asesinatos de la IDF, los golpes de los palestinos son escasos y siempre mucho menos violentos. La asimetría pudo ser crudamente computada durante el alto el fuego, propuesto unilateralmente por Hamás, iniciado en junio de 2003, y mantenido durante el verano a pesar de los numerosas campañas de ataques israelíes y de los arrestos masivos que aumentaron durante el mencionado alto el fuego, en los cuales más de 300 cuadros de Hamás fueron secuestrados en Cisjordania. El 19 de agosto de 2003, una célula que se autoproclamaba perteneciente a Hamás, en Hebrón, ya denunciada y desautorizada oficialmente por los dirigentes de Hamás, hizo estallar un ómnibus en Jerusalén Oeste; Israel reaccionó de inmediato con el asesinato de Ismail Abu Shanab, negociador jefe de Hamás del alto el fuego. Hamás respondió también. A su vez, la Autoridad Palestina y los estados árabes suspendieron la ayuda financiera a las iniciativas sociales de Hamás y, en septiembre de 2003, la UE accedió a la antigua petición que Tel Aviv llevaba haciendo: incluyó a Hamás en su lista de organizaciones terroristas.

Lo que distingue a Hamás, que lidia en combate desigual, no son los hombres-bomba, recurso compartido con otros grupos, sino su superior disciplina, manifestada por su habilidad para hacer respetar el alto el fuego declarado unilateralmente contra Israel a lo largo del año pasado. Todas las muertes han de ser condenadas, sobre todo la muerte de civiles, pero Israel es, con mucho, el causante del mayor número de asesinatos, dato que los europeos y los estadounidenses prefieren silenciar completamente. Los palestinos no podrían matar en la proporción en que lo hacen los israelitas puesto que el ejército de Israel está equipado con reactores, carros de combate, misiles y es el más fuertemente armado ejército de ocupación de toda la historia moderna. "Nadie puede rechazar o condenar que se revele contra sus ocupantes una población que ha estado sufriendo una ocupación militar de 45 años", dejó dicho el general Shlomo Gazit, antiguo jefe de la inteligencia militar de Israel, en 1993.

El verdadero problema de los EEUU y de la UE contra Hamás reside en que esta organización rechazó la aceptación de la capitulación de los Acuerdos de Oslo y, posteriormente, de Taba a Ginebra, han rechazado dejar en el olvido los desastres que EEUU y la UE han impuesto a los palestinos. Los EEUU y la UE tienen desde entonces, como prioridad, doblegar la resistencia de Hamás. Cortar las financiaciones a la Autoridad Palestina es el arma obvia para obligar a la sumisión a esta organización. Aumentar los poderes de Abbas —colocado por Washington como también lo fue Karzai, en Kabul—, a expensas de la influencia del Consejo Legislativo, es otra de las armas utilizadas.

No hubo ningún esfuerzo serio para negociar con los líderes políticos palestinos electos. Dudo que Hamás se dejase sobornar con facilidad por los intereses israelitas y occidentales, pero si así fuera, no sería el primer caso. Hamás carga con un pesado fardo, desde su formación, y es la flaqueza del nacionalismo palestino: la creencia que sólo habría dos posibilidades, o el completo rechazo de la existencia de Israel o la aceptación del desmantelamiento de Palestina, hasta ser reducida a una quinta parte de su territorio. Entre el desvarío maximalista de la primera vía y el patético minimalismo de la segunda, el camino es muy estrecho, como la historia de Fatah ha demostrado. La prueba para Hamás, no es ser o no ser domesticado a satisfacción de la opinión pública occidental, sino, más bien, conseguir separarse del peso devastador de este atroz pasado. Inmediatamente después de la victoria electoral de Hamás, un palestino me preguntó, en una entrevista, qué haría si estuviese en lugar de Hamás. "Disolvería la Autoridad Palestina", fue mi respuesta y el fin de la imaginada hipótesis. Hecho esto, sería posible reponer la causa nacional palestina sobre bases adecuadas para exigir que el territorio y sus recursos sean compartidos proporcionalmente entre las dos poblaciones cuantitativamente parecidas, no con el 80% para los israelitas y el 20% para los palestinos, una desposesión tan inicua que, a largo plazo, ningún pueblo jamás la asumirá. La única solución aceptable es un único estado, para israelitas y palestinos, en el cual los crímenes del sionismo puedan al fin ser reparados.

No hay otra alternativa. Y la ciudadanía de Israel bien podría cavilar sobre las siguientes palabras de Shakespeare (de El mercader de Venecia), en las que he introducido leves cambios:

"Soy palestino. ¿No tiene ojos el palestino?, ¿No tiene manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones? ¿No come la misma comida, no muere por las mismas armas, no padece las mismas enfermedades, no sana del mismo modo, no se calienta en el mismo verano y no se hiela en el mismo invierno, como el judío? Si nos pinchan, ¿no sangramos? Si nos hacen cosquillas, ¿no nos reímos? Si nos envenenan, ¿no morimos? Si nos hacen daño, ¿no nos podemos vengar? Si somos iguales en todo, por qué reprocharnos por ser iguales también en eso… la villanía que nos enseñaron, la llevaré a cabo; y será duro, pero mejoraré la instrucción."

Tariq Ali es miembro del consejo editorial de SIN PERMISO. Su último libro publicado es The Duel: Pakistan on the Flight Path of American Power [hay traducción castellana en Alianza Editorial, Madrid,2008: Pakistán en el punto de mira de Estados Unidos: el duelo].


Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Raventós

jueves 8 de enero de 2009

Einstein, Israel, Gaza —Juan Gelman

Reproducimos aquí el interesantísimo artículo Einstein, Israel, Gaza, de Juan Gelman para Sin Permiso. Durante estos días de infinita vergüenza e indignación, vamos a reproducir otros artículos que consideramos dignos de interés referentes a la agresión israelí contra guetto de Gaza.








Einstein, Israel, Gaza
Juan Gelman



04/01/09


El pasado sábado 27, a las 11.30 hora local, 50 cazas de combate israelíes demolieron unos 50 puntos de Gaza en tres minutos. Fue una violación de los Diez Mandamientos y de la santidad del sabbath, pero tal vez no se apliquen cuando de matar palestinos se trata: centenares en esta ocasión y más de mil heridos. Hay diferentes puntos de vista sobre las razones de esta matanza brutal. Tel Aviv asegura que es una represalia por la ominosa práctica de Hamas de lanzar cohetes al territorio israelí. Analistas varios opinan que más bien tiene que ver con las próximas elecciones en Israel, donde todavía es primer ministro –interino y renunciante por corrupción– Ehud Olmert. Los hechos históricos indicarían otra cosa: se trata del nunca olvidado intento de reconstruir el “Gran Israel” echando a los palestinos de su tierra.

Ben Gurion, que inauguró el cargo de primer ministro del flamante Estado de Israel, aceptó la partición de Palestina en territorios israelíes y territorios palestinos que la ONU estableció en 1947. Pero tenía un viejo pensamiento de fondo: en carta a su mujer confió que un Estado judío “parcial” –un proyecto de 1937 del ocupante británico que nunca se llevó a cabo– era sólo un comienzo y que planeaba organizar un ejército de primera y utilizar la coerción o la fuerza para absorber toda la extensión del país (Letters to Paula and the Children, David Ben Gurion, University of Pittsburg Press, 1971, carta de fecha 5-12-37, págs. 153-57). Esto se cumplió con la ocupación militar israelí de los territorios palestinos desde 1967 a la fecha. En el 2006, Tel Aviv se “retiró” de Gaza, a la que impuso un cerco implacable. El triunfo de Hamas en las inobjetables elecciones de ese año disgustó a Israel: un Estado que se dice democrático no tenía por qué respetar la democracia cuando de palestinos se trata.

Olmert es del partido Kadima, una escisión del derechista Likud, del que no se diferencia mucho, como prueban las guerras que sigue desatando. El Likud, a su vez, desciende del Herut, organismo que dio forma política al grupo paramilitar de Menahem Begin, también primer ministro de Israel (1977-1983). Los nombres cambian, pero la contumacia no. En diciembre de 1948, a siete meses de la declaración de independencia de Israel, Begin visitó EE.UU. y causó reacciones dispares. Por ejemplo, la de Albert Einstein, Hannah Arendt, el rabino Jessurun Cardozo y otros 26 destacados intelectuales judíos estadounidenses. Consta en una carta abierta que el New York Times publicó el 4-12-48.

El texto comienza así: “Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestra época figura la aparición, en el recién creado Estado de Israel, del ‘Partido de la Libertad’ (Tnuat Herut), un partido político estrechamente emparentado con los partidos nazifacistas por su organización, sus métodos, su filosofía política y su demanda social. Fue creado por los miembros y partidarios de la ex Irgun Zvai Lemi, una organización terrorista de extrema derecha y chauvinista en Palestina. La visita actual a EE.UU. de Menahem Begin, jefe de ese partido, ha sido evidentemente calculada para dar la impresión de un sostén estadounidense a su partido y para cimentar los lazos políticos con los elementos sionistas conservadores de EE.UU.”.
Continúa así: “Muchos norteamericanos de reputación nacional han prestado su nombre para acoger esa visita. Es inconcebible que quienes se oponen al fascismo en el mundo entero, muy correctamente informados sobre el pasado y las perspectivas políticas de M. Begin, puedan sumar sus nombres y apoyar al movimiento que él representa”. Señala que es preciso informar a la opinión pública del país sobre el pasado y los objetivos de Begin –“uno de los que han predicado abiertamente la doctrina del Estado fascista”– para no dar la impresión en Palestina de “que una mayoría de EE.UU. respalda a elementos fascistas en Israel”. A continuación menciona la matanza que las fuerzas israelíes provocaron en la aldea árabe de Deir Yassin, “que no había participado en la guerra y que incluso había combatido a las bandas árabes que querían convertirla en su base de operaciones”. Precisa: “El 9 de abril (de 1948), bandas de terroristas (israelíes) atacaron esa pacífica aldea, que no era un objetivo militar, asesinaron a la mayoría de sus habitantes –240 hombres, mujeres y niños–- y dejaron a algunos con vida para hacerlos desfilar por las calles de Jerusalén. Invitaron a todos los corresponsales extranjeros a ver las montañas de cadáveres y los destrozos causados en Deir Yassin”. El texto acusa a Herut de preconizar en el seno de la comunidad judía una “mezcla de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial”, signo indudable de un partido fascista para el cual el terrorismo “es un medio para alcanzar su objetivo de ser un ‘Estado líder’”. Agrega: “Es más trágico aún que la alta dirección del sionismo estadounidense se haya negado a hacer campaña contra los designios de Begin”. Han pasado 60 años desde que se publicó esta carta que Einstein firmó. ¿Habrá perdido actualidad? Muchas cosas cambiaron en Israel desde entonces. Su objetivo central, no.
Juan Gelman es Premio Cervantes 2007.

miércoles 7 de enero de 2009

Mani contra la massacre


Aturem la guerra—mani el dia 10 de gener, a les 17.00 a la plaça Universitat

domingo 4 de enero de 2009

Convocatòria urgent: TOTS A SANT JAUME!

Convocatòria d'urgencia a causa de la invasió terrestre a Gaza per part de l'exèrcit israelià. Ja són més de 450 persones mortes i més de dos mil ferits.

Sortim al carrer per denunciar la massacre que s'està portant a terme!

diumenge 4 de gener a les 20h a la plaça Sant Jaume (Barcelona)

Passa-ho!