Organizaciones sociales y 82 ayuntamientos apremiaron al ejecutivo a que ejecutase sin condiciones la cancelación de la deuda haitiana después del terremoto. Seis meses después el Gobierno ha cumplido con las demandas.
Barcelona, 13 de julio de 2010.- Esta semana se cumplen seis meses desde el terremoto que dejó en Haití a más de 200 mil muertos, más de un millón de damnificados y desplazados, y todo un país por construir. Entre las reacciones que siguieron al terremoto, organizaciones sociales e instituciones de diferente índole clamaron por la cancelación de la deuda que los acreedores internacionales reclamaban a Haití. Seis meses más tarde el Gobierno español ha cumplido con la promesa de cancelar la deuda bilateral que reclamaba a Haití.
Aunque en julio de 2009 la comunidad internacional acordó una importante reducción de deuda externa para Haití, en el marco de la Iniciativa HIPC, en enero de 2010 la deuda haitiana ascendía aún a 891 millones de dólares, principalmente con instituciones como el FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco Mundial, y países como Taiwán o Venezuela. La sociedad civil a nivel internacional clamó en aquél momento por una cancelación total e incondicional de la deuda de Haití! De los principales acreedores, sólo el FMI tiene pendiente concretar la cancelación de la deuda haitiana, mientras Banco Mundial, BID, Taiwán y Venezuela han anunciado a lo largo de los últimos seis meses sendas cancelaciones.
En el momento del terremoto Haití tenía aún pendiente con el Gobierno español una deuda externa de 27,6 millones de euros. A pesar de que la cancelación de dicha deuda se había acordado en julio de 2009, ésta no se había hecho aún efectiva y no se conocían las condiciones de dicha cancelación. En aquél momento la Campaña ¿Quién debe a Quién? y más de 50 ONGs catalanas y del Estado español demandaron al gobierno la “cancelación del 100% de la deuda, sin condiciones, y no de forma parcial ni en el marco de un acuerdo de conversión de deuda como pretende el ejecutivo español”. También diferentes partidos políticos se sumaron a la propuesta de las ONG de exigir al Gobierno que acelerase la cancelación de deuda haitiana. Finalmente, 82 ayuntamientos de todo el Estado han aprobado a lo largo de estos meses en sus plenos municipales mociones de apoyo con Haití en la que reclamaban al Gobierno la cancelación de la deuda haitiana.
En este sentido, y después de recibir las múltiples demandas de la sociedad civil, partidos políticos de la oposición y administraciones municipales de todo el Estado, el Gobierno español ha comunicado que en junio de este año se han acabado los trámites de la cancelación de la deuda de Haití. La cancelación se ha realizado, tal y como reclamaba la sociedad civil, sin condiciones y por un total de 38 millones de dólares y 1,7 millones de euros. El Gobierno no ha emitido ningún comunicado al respecto pero fuentes del Ministerio de Economía y Hacienda han confirmado estos datos al Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG).
Recibimos con satisfacción esta noticia, sin duda influenciada por la presión política ejercitada desde ONG, movimientos sociales, partidos políticos y ayuntamientos. Esta cancelación debería ser el primer paso para un reconocimiento y restitución de las deudas históricas, ecológicas y sociales que los países del Norte tenemos con Haití. La larga historia de colonialismo y ocupaciones que ha sufrido el país, empezando por las colonizaciones española y francesa, y siguiendo por el intervencionismo norteamericano, que han dado lugar a injustas relaciones comerciales con el país, explotando sus recursos naturales y a sus trabajadores, han generado una importante deuda histórica. Dicho intervencionismo ha continuado en el diseño y ejecución de la ayuda humanitaria y de reconstrucción post-terremoto. Esperamos que el Gobierno español apueste a partir de ahora por una reconstrucción protagonizada por y decidida desde el pueblo haitiano, respetando su soberanía e independencia.
miércoles, 14 de julio de 2010
¡Una muy buena noticia!
El Gobierno español cancela la deuda de Haití
martes, 13 de julio de 2010
Demà dimecres, una presentació d'alló més interessant a l'Espai Icaria
Dimecres, 14 de juliol de 2010 a les 19 h
a ESPAI ICARIA c/Arc de Sant Cristòfol 11-23 Barcelona
coincidint amb la publicació del llibre d'Icaria
us convidem a una xerrada-debat sobre
Crisi, mercat laboral i mobilització ciutadana
amb la presencia del coautor del llibre Juan Torres
i del membre d'ATTAC Antonio Fuertes
Crisi, mercat laboral i mobilització ciutadana
amb la presencia del coautor del llibre Juan Torres
i del membre d'ATTAC Antonio Fuertes
Les retallades en drets socials i laborals impulsades per la UE, FMI o Banc Mundial evidencien d'una forma clara quina és la seva solució per a la crisi: radicalitzar el model que ens ha portat a aquesta situació conduint a la majoria de la població a una més greu situació econòmica. Aquest atac frontal als nostres drets socials ha de ser respòs amb una conscienciació general, una nova pressa de valors. Però com ens polititzem? Com reprenem el control de les rendes de la nostra societat i de la nostre economia? Intentarem respondre aquestes preguntes perqué l'estiu no ens faci oblidar la vaga general que ens espera al setembre.
Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla y además lleva a cabo una amplia labor de divulgación económica. Recientemente ha publicado La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla y, junto a Vicenç Navarro y Alberto Garzón, ¿Están en peligro las pensiones públicas? Las preguntas que todos nos hacemos. Las respuestas que siempre nos ocultan. En Icaria ha publicado Toma el dinero y corre. La globalización neoliberal del dinero y las finanzas y ha coordinado Venezuela, a contracorriente. www.juantorreslopez.com
viernes, 9 de julio de 2010
CAMPAÑA POR LA NACIONALIZACIÓN DE LAS CAJAS DE AHORROS
La situación actual de la economía española es preocupante. La crisis provocada por "los mercados" está teniendo severas repercusiones sociales, que afectan fundamentalmente a la población más vulnerable. Repercusiones que se agravarán por los efectos recesivos que van a tener las recientes medidas de ajuste económico y reforma laboral, impuestas al gobierno por los poderes financieros.
Resulta evidente la manifiesta incapacidad de la banca privada para garantizar la necesaria estabilidad financiera y la financiación de la actividad económica, imprescindibles para la recuperación de la actividad económica y del empleo que nos permitan salir de la crisis
Para garantizar la estabilidad financiera y la recuperación de la actividad económica y el empleo, ATTAC, a propuesta de su Consejo Científico, reclama de los grupos parlamentarios que procedan a poner en marcha las iniciativas que sean precisas para que el gobierno lleve a cabo con carácter de urgencia la nacionalización de las cajas de ahorros. La mayoría de estas instituciones financieras se encuentran actualmente próximas a la quiebra técnica, y antes que el Estado proceda a su salvamento con fondos públicos como se propone, ATTAC considera que es una ocasión histórica de recuperar su titularidad y gestión publicas y dar pasos efectivos hacia la recuperación una banca pública cada vez más necesaria.
Para firmar el manifiesto y leer el documento completo, ¡visitar esta página!
miércoles, 7 de julio de 2010
El Mundial de las desigualdades
EL MUNDIAL DE LAS DESIGUALDADES
Josep Maria Antentas y Esther Vivas
Artículo publicado en el diario Público
Artículo publicado en el diario Público
La celebración del Mundial de fútbol en Suráfrica ha colocado a este país en el primer plano de la actualidad política y mediática internacional. Éste es precisamente el objetivo del Gobierno del presidente Zuma, quien intenta presentar el evento como un punto de inflexión en la historia surafricana y como una palanca para su desarrollo económico y social. Incluso, como un símbolo más general del “renacimiento de África”.
Sin embargo, la realidad muestra que la celebración del Mundial se inserta en la continuidad de las políticas económicas neoliberales que han impactado duramente en la población, adoptadas en 1996, dos años después de la llegada del Congreso Nacional Africano al poder, con un programa de tipo neo-keynesiano, que sería implementado solo muy parcialmente y rápidamente abandonado.
Las consecuencias sociales del ajuste neoliberal han sido muy drásticas. El desempleo se ha disparado de un 16% en 1990 hasta un 40% en la actualidad (aunque las cifras oficiales hablan del 23%). La tasa de pobreza es de en torno al 50% y afecta de forma mucho más drástica a la población negra. Así, el 75% de los niños negros viven en la pobreza por un 5% de los blancos. La polarización de la renta se ha acentuado, y el coeficiente Gini, que mide la desigualdad social (siendo 1 el valor de máxima desigualdad), se situó a comienzos de los años 2000 en un 0,77 %, frente al 0,68% de 1992.
El 10% de los hogares más ricos del país concentra el 50% de la riqueza, mientras que el 40% más pobre, sólo el 7%. La privatización de los servicios públicos impulsada a comienzos de los años 2000, bajo una política considerada “modélica” en su día por el Banco Mundial, comportó un fuerte aumento del precio de servicios básicos como el agua o la luz, lo que provocó cortes masivos del suministro a unos diez millones de familias por no poder pagar las facturas.
Estos procesos de aumento de las desigualdades han ido acompañados por el surgir de una pequeña nueva clase media negra y una pequeña élite empresarial negra, cuyos intereses son diferentes de los de la mayoría de la población pobre. Por todo ello, la evolución de la sociedad surafricana ha sido definida por muchos analistas críticos como una transición desde el apartheid racial al apartheid de clase, en el que los cambios políticos acontecidos después del fin del régimen racista no han ido acompañados de cambios sustanciales en el terreno material y de los derechos sociales.
La Suráfrica que acoge el Mundial es un país dividido y con fuertes contradicciones sociales, y en el que los beneficios del evento serán para una pequeña minoría, empezando por las grandes firmas del sector de la construcción. En cierta forma, como señala el reputado comentarista deportivo Dave Zirin, el Mundial ha sido una especie de “Caballo de Troya neoliberal, que ha permitido una serie de políticas que no habrían sido aceptadas por parte de la sociedad surafricana en caso de no haber tenido el honor de albergar el Mundial”.
La crítica más extendida al Gobierno es su enorme gasto, un total de 9.500 millones de dólares, financiados esencialmente a través del endeudamiento público en la construcción de grandes instalaciones deportivas cuya utilidad posterior al Mundial está muy poco clara, y en infraestructuras de transporte de lujo. Entre ellas, el tren de alta velocidad Gutrail, destinado a la élite de los negocios y a los sectores acomodados.
El desvío de las inversiones públicas a proyectos faraónicos y de poca utilidad social, u orientados a una minoría, contrasta con la incapacidad del Gobierno de satisfacer algunas necesidades sociales básicas, como construir una red de transporte público eficiente o solucionar el gravísimo problema de la vivienda. En Suráfrica, miles de personas viven en chabolas y la burbuja inmobiliaria de los años recientes de crecimiento económico y boom especulativo ha hecho aumentar el precio de la vivienda en un 400%.
Así, se calcula que el gasto para el Mundial equivale a todo lo invertido entre 2000 y 2010 en vivienda pública. En palabras del Foro Contra la Privatización de Johannesburgo, “el Gobierno ha conseguido, en muy poco tiempo, construir infraestructuras de primera división de las que la mayoría de surafricanos no va a beneficiarse ni poder disfrutar”. También hay perjudicados directos por el evento como los vendedores ambulantes, expulsados de las proximidades de las grandes instalaciones deportivas, o los pescadores en zonas como Durban, que han visto restringidas sus áreas de pesca habituales.
El impacto de las políticas neoliberales provocó la emergencia desde finales de los años noventa de crecientes resistencias sociales, en contra de la privatización y los recortes sociales, convirtiendo a Suráfrica de nuevo en una referencia para la protesta social en el continente africano. Unas luchas sociales que entroncan, en otro contexto histórico, con el movimiento contra el apartheid y su espíritu de liberación social. Muchos de estos movimientos, como el Abahlali baseMjondolo, que agrupa a los habitantes de las chabolas de las grandes urbes, intentan estos días, a pesar de la restricción oficial a cualquier tipo de manifestación hasta el 15 de julio, hacerse visibles y explicar al mundo su historia de exclusión y marginación.
“Cuando los elefantes están de fiesta, la hierba sufre”, reza un viejo proverbio africano. Es una buena forma de tener presente esta otra Suráfrica que no debemos olvidar.
*Artículo publicado en Público, 05/07/2010.
**Josep Maria Antentas y Esther Vivas.
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