jueves 29 de diciembre de 2011

Poco más del 11%


Salvador López Arnal | Rebelión.org

Mientras aires huracanados, más atómicos si cabe que los anteriores, envuelven el primer gobierno Rajoy [1] y algunas notas de renacimiento nuclear suenan en el Imperio de la barbarie y el desprósito, los vientos del Este siguen tocando una partitura que vale la pena retener.

Yotaro Hatamura, profesor emérito de la Universidad de Tokio y uno de los expertos mundiales en la detección de errores industriales, no es un antinuclear documentado. En absoluto. Es hombre del establishment y preside una comisión sobre la hecatombe de Fukushima establecida el pasado mes de mayo de 2011 que aún no ha concluido su informe final. Se calcula que será para verano de 2012. El documento provisional, sin embargo, señala algunos puntos de interés [2]. Una breve selección:

Los trabajadores de la central siniestrada no sabían cómo operar ni tenían manuales, no sabían cómo gestionar el plan B para responder a un accidente de este tipo. No se establecieron medidas frente a desastres naturales de esta naturaleza. Los evacuados fueron trasladados a lugares donde estaba y se dirigía la radiación. Grupos del gobierno trabajaban en el mismo edificio de manera separada. Inspectores y reguladores incumplieron su obligación de vigilar a la empresa propietaria [3]. La comisión responsabiliza directamente a la empresa propietaria, a TEPCO, por la su falta de previsión y al gobierno nipón, del ex primer ministro Naoto Kan, por su incompetencia, opacidad y descoordinación. El profesor Hatamura ha señalado: “Es inexcusable que un accidente nuclear no pudiera ser abordado en condiciones porque un desastre natural como es un tsunami superase las expectativas”.

La lista de errores y despropósitos continúa. No sólo la industria nuclear no es barata ni segura ni eficaz ni pacífica sino que además, como resulta evidente, no está libre de errores, algunos de ellos previsibles y casi elementales. Nobody is perfect!, señaló sabiamente Wilder hace ya unas cuantas décadas.

Hay otro importante nudo de interés. El pasado 10 de diciembre de 2011 un portavoz de la agencia de seguridad nuclear japonesa [4] informó que en la planta nuclear de Genkai [5] se había producido una fuga de dos toneladas de agua radiactiva debido a un problema en el sistema de refrigeración de la planta. El agua, según información de Kyushu Electric, fue recogida “y no presentó riesgos para la seguridad de los ciudadanos ni el medio ambiente”. Podemos “confiar” críticamente; hay motivos para ello.

Pues bien, esta misma corporación decidió suspender las operaciones del reactor 4 de la central de Genkai. Para una revisión de rutina anunció. La suspensión [6] tiene una implicación numérica de interés: sólo están en funcionamiento en estos días finales de 2011 seis de los 54 reactores nucleares que tenía Japón en marzo de 2011, cuando se produjo el accidente de Fukushima.

¡6 de 54 es poco más del 11%! ¿Esa es la eficacia de la industria nuclear, su bondad, su rentabilidad económica a prueba de miedos y “campañas antinucleares”? ¿Esas son las promesas mil y una vez anunciadas?

Ninguna de las “grandes esperanzas” publicitadas por la industria nuclear tocan realidad ni anuncian ningún avance social que beneficie a la Humanidad en su búsqueda de horizontes de justicia y bienestar no desarrollista. Fukushima lo ha corroborado para siempre. No basta, como ha señalado Hatamura, con “un cambio de paradigma en los principios básicos de prevención de desastres en las instalaciones nucleares”. Hay que abonar vías alternativas.

¿Nucleares? No, gracias. En japonés:

Notas.

[1] El Ministerio de Economía no sólo está en manos de un conocido que no reconocido hombre de L.B. sino que tiene entre sus consejeros más directos, con mando ejecutivo en plaza, a varios miembros de FAES, uno de los lobbys de la derecha extrema (política y) nuclear.

[2] Tomo pie en Javier Salas, “Todos fallaron en Fukushima”. Público, 27 de diciembre de 2011, pp. 30-31.

[3] ¿Y eso cómo se consigue?

[4] Público, 27 de diciembre, p. 31

[5] La planta es propiedad de Kyushu Electric Power Co.

[6] La empresa asegura el suministro: 14,69 millones de kilovatios para una demanda calculada de 14,57. Eso sí, Kyushu admite que si la zona sufre un invierno tan frío como el del 2010-2011, la oferta de electricidad podría no ser suficiente.

Fuente: http://rebelion.org/noticia.php?id=142117

jueves 22 de diciembre de 2011

No a la creación de un banco malo


Albert Recio - Consejo Científico de ATTAC España

Una de las posibles contrarreformas que tiene planteado sobre la mesa el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy es la creación de un banco malo que absorbiera los créditos inmobiliarios de dudosa recuperación. La banca española lleva tiempo insistiendo en esta propuesta para superar la crisis financiera. Dada la estrecha conexión del PP con los intereses del sector bancario la propuesta tiene bastantes posibilidades de formar parte del paquete de reformas con que nos amenaza la nueva mayoría absoluta.

Desde el punto de vista de la banca esta solución es perfecta. Por una parte el banco malo les permitiría sacar de su balance activos improbables que les obligan a efectuar provisiones que al final reducen su rentabilidad. Este banco sería vendido al Estado. La compra se financiaría con títulos de la deuda pública, con lo que los bancos transformarían sus créditos de dudoso cobro por títulos de la deuda pública, cuyo pago está garantizado por la misma Constitución española. Además pasarían a aumentar su posición de acreedores del Estado y por tanto verían reforzada su capacidad de dictar reformas al sector público. Negocio redondo.

Dado que la exposición de la banca al crédito financiero se situaba en junio en los 176.000 millones de Euros, la creación de este banco financiado con deuda significaría un elevado aumento de la deuda pública y por tanto una reforzada exposición del país a la exigencia de ajustes. Además de un fuerte aumento de la carga financiera sobre el presupuesto público. Oponerse a la creación de un banco malo debe ser la primera batalla por el tema de la deuda. Y una buena oportunidad para denunciar el doble trato aplicado a las deudas del sector financiero y de los particulares que no pueden pagar la hipoteca de su vivienda. A quienes argumentan que no puede aprobarse la dación de pago porque hundiría a la banca se puede objetar la posibilidad de crear algún organismo público que los proteja.

Artículo publicado en Mientras Tanto Electrónico.


Campaña de recogida de firmas en Actuable: http://actuable.es/peticiones/no-la-creacion-un-banco-malo

jueves 15 de diciembre de 2011

La Deuda o la Vida. Premio del libro político 2011 para Damien Millet y Eric Toussaint



El premio del libro político ha sido concedido a Damien Millet y Eric Toussaint por su obra colectiva La Deuda o la Vida. La edición original en francés fue publicada en 2011, por Aden en coedición con el CADTM, y la edición española por la editorial Icaria, Barcelona, 2011.

El jurado compuesto por Françoise Bonivert (periodista en RTC Télé Liège), Michel Gretry (periodista RTBF Liège), Michel De Lamotte (diputado valón cdH), Olivier Le Bussy (periodista de La Libre Belgique), Hassan Bousetta (senador y consejero comunal Liège PS), François Delvaux (redactor del Journal de la foire) y Fabrice Dreze (presidente nacional de la juventud MR) justificó su elección en estos términos:

«La deuda o la vida representa ante todo un enorme cambio de perspectiva. El discurso tercermundista sobre el estrangulamiento financiero de los países del hemisferio sur es un clásico de la literatura de izquierda, pero aquí se trata de la deuda del Norte. Los griegos, islandeses, portugueses, polacos, húngaros pudieron descubrir en su día a día, después de la crisis de las subprime, los «ajustes estructurales» dictados por el Fondo Monetario Internacional. Según los autores es la misma religión del mercado y de la austeridad la que está haciendo estragos. La deuda o la vida es un libro serio, potente, tiene valor de demostración.

Más allá de la vertiginosa espiral de cifras, hay sobre todo una reflexión respecto al aspecto odioso del dinero adeudado: en los años sesenta y setenta, en los países en desarrollo, sirvió para conformar a dictadores o para pagar proyectos faraónicos e inútiles; ahora, en occidente, es para comprar armas de guerra o para compensar políticas fiscales desastrosas para los menos favorecidos. Del libro sale un llamamiento para examinar la legitimidad de los reembolsos que los bancos exigen a los Estados.

Evidentemente, el debate sobre la deuda, ilícita o no, no esta zanjado, pero el jurado ha señalado en forma unánime la capacidad de este libro para modificar la percepción que se tiene del problema: el lector, después de leer esta obra, no considerará de la misma manera las informaciones sobre los déficit públicos en el telediario o las cotizaciones de la bolsa.

Fuente: http://www.lelivrepolitique.net/?p=792

lunes 12 de diciembre de 2011

La Agencia Española de Cooperación financia la anticooperación petrolera en Ecuador: Repsol YPF


Rebelión/Ecuador sin Petróleo

La Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo, AECID, ha financiado un proyecto de cooperación a la Fundación Repsol, perteneciente a la empresa trasnacional española Repsol YPF. Su título es “Fortalecimiento de los emprendimientos económicos y sociales de las comunidades en zona de influencia de la operación de Repsol YPF Ecuador en la amazonía ecuatoriana” (1). Esta subvención la concede la actual AECID, del gobierno del Partido Socialista (socialdemócrata).

Esta nueva política del Estado español, que implica entregar 150.000 euros de fondos de cooperación, a una empresa con más de 1 millón y medio de euros de beneficios anuales, nos permite repasar el perfil de la empresa española en Ecuador.

- Inicios en el Estado español:

Repsol es una compañía del Estado español, hasta que en 1989 el gobierno del Partido Socialista decide comenzar su privatización, que se produce en el contexto de desmantelamiento de las empresas estatales españolas. Este proceso se efectúa por lotes, y culmina, al igual que con el resto de compañías estatales, en el comienzo de gobierno del Partido Popular (conservador). Las privatizaciones de empresas estratégicas, altamente rentables para el Estado, proporciona un trasvase hacia los sectores oligárquicos españoles. En el caso de Repsol, la banca y el sector de la construcción están entre sus máximos accionistas.

- A nivel internacional, reguero de complicidades contra los derechos humanos:

Repsol se lanza a la rapiña que propicia el Fondo Monetario Internacional en Argentina, y logra comprar YPF, la empresa petrolera estatal, lo que metió a Repsol entre las compañías con más volumen de negocio del mundo petrolero. El OMAL (Observatorio de las Multinacionales de América Latina) recoge un fragmento de “Memoria del Saqueo”, que explica el proceso de venta de YPF a Repsol, lleno de irregularidades (2).

Repsol tiene numerosos vínculos con algunas de las dictaduras más sanguinarias del planeta, lo que ha marcado la política exterior del gobierno de España, como señala el periodista Gervasio Sánchez, especialista en conflictos (3).

Repsol ha conseguido que la dictadura de Obiang no exista en los medios españoles, y que el gobierno recibiera con honores al sanguinario dictador para facilitar los negocios petroleros en Guinea Ecuatorial. Kazajstán, Turkmenistán o Uzbekistán son otros países con graves violaciones a los derechos humanos en los que el gobierno español ha incidido en beneficio de Repsol. También la Libia de Gadafi fue aliada de España por sus contratos con Repsol hasta el levantamiento de la población Libia.

Volviendo a América Latina, el papel de Repsol en Colombia está bien documentado por el Observatorio de la Deuda en la Globalización, donde la compañía está relacionada con las prácticas paramilitares contra la población civil en las regiones donde el capital extractivo tiene intereses (4)

- Repsol en la Amazonía ecuatoriana: el Bloque 16.

La parte norte de la amazonía ecuatoriana lleva más de 40 años siendo destruida por las compañías petroleras. El caso más emblemático es el de Chevron-Texaco, que ha sido condenada a una sentencia millonaria por los daños sociales y ambientales durante su estancia en Ecuador (5)

La compañía Repsol llega a Ecuador cuando adquiere los campos de YPF en el país, en el año 2000. Se trata del llamado Bloque 16, sobre territorio ancestral waorani, afectando también a comunidades kichwa, con un porcentaje importante del mismo sobre el Parque Nacional Yasuní y la zona intangible de los pueblos originarios no contactados. Heredó así el territorio conseguido por la compañía Maxus, a través de negociaciones vergonzosas para el Estado ecuatoriano, mediante prácticas contra el pueblo waorani que incluyen el etnocidio. Acción Ecológica recoge todo este historial en una publicación (6).

Ya en el año 2001, Repsol YPF forma parte del consorcio internacional que construye el Oleoducto de Petróleos Pesados (OCP) muy contestado por las comunidades locales por las violaciones a los derechos humanos, y derrames de petróleo que ha causado. El OCP permite la canalización de petróleos de baja calidad, con alto contenido en aguas de formación, muy corrosivas.

También en Ecuador, Repsol tiene una importante participación en el Gas Licuado de Petróleo, con más de un tercio en la cuota de mercado. Se puede ampliar la informaciòn sobre la compañía en este artículo sobre Repsol en Ecuador de Decio Machado (7).

La compañía ha contado con numerosos tratos de favor por parte del Estado ecuatoriano, tanto en el pago de impuestos como en los contratos para la extracción petrolera, así como en la soberanía territorial que Repsol YPF ejerce sobre el pueblo waorani (6).

La soberanía de Repsol sobre el bloque 16, incluye la decisión sobre la entrada de las personas o instituciones al territorio, a través de la Vía Maxus que llega hasta el bloque, lo que hace muy complicado el análisis de las consecuencias sociales y ambientales por parte de organizaciones independientes. Además, el ejército ecuatoriano ha firmado convenios de seguridad con Repsol, en la que el ejército "cumplirá ... con cualquier instrucción que por escrito sea dada por la Compañía" (6).

Pese a ello, han sido testeados derrames en el bloque 16, el más importante en 2008, con el vertido reconocido por Repsol de 14.000 barriles de crudo. La propia Vía Maxus, ha generado enormes impactos, al destruir esteros y retener las aguas, rompiendo los ciclos hídricos y generando enfermedades. Un porcentaje importante del bloque perteneciente a Repsol está sobre el Parque Nacional del Yasuní.

El etnocidio contra el pueblo waorani comenzó con la explotación de la Texaco, e incluyó traslados de la población a través de instituciones religiosas, aprovechando la connivencia del Estado ecuatoriano y su abandono a los derechos del pueblo waorani. Las sucesivas empresas petroleras han conseguido generar en el pueblo waorani una enorme dependencia económica y social, que es fundamental para el control del territorio por parte de Repsol YPF. La compañía se encarga de administrar educación y sanidad, de llevar de excursión a la comunidad los domingos hasta las cantinas, etc. La autoestima individual y comunitaria está tan fracturada, que el pueblo waorani llega a considerar que su única posibilidad son las prebendas de las compañías petroleras, pese a la destrucción de su selva en la que se basa su forma de vida tradicional o el aumento de enfermedades asociadas a la explotación petrolera. Recientemente se ha estrenado un documental del catalán Pere Herms, que se intentó adentrar en territorio waorani, muy ilustrativo (8).

- El papel de la Cooperación Española.

La AECID menosprecia con su política a los derechos humanos y a los pueblos originarios de América Latina. Es bochornoso que se concedan subvenciones para el fortalecimiento económico y social, al agente responsable de quebrar el modo de vida waorani y su estructura social.

La estrategia de la AECID concuerda con la política industrial y comercial española. En esta ocasión se trata de mejorar la imagen corporativa de las empresas españolas con mayores daños sociales y medioambientales en el exterior, que más contribuyen al aumento de la deuda social y ecológica de España con Ecuador.

La Responsabilidad Social Corporativa es la estrategia actual de las trasnacionales para enmascarar sus delitos contra los derechos humanos y de la naturaleza, y la concesión de esta subvención por parte de la Cooperación Española, se alinea con este objetivo. Así, se trata de perpetuar la primacía del derecho mercantil sobre los derechos humanos (9).

La finalidad de este artículo es que la sociedad civil y a las organizaciones sociales españolas, denuncien las prácticas de Repsol en Ecuador y en el mundo: que no permitan que con los fondos que tendrían que dedicarse a la redistribución, se trate de mejorar la imagen de una de las trasnacionales con mayor deuda ecológica y social.

Notas:

(1) Resolución en la web de la AECID:
http://www.aecid.es/galerias/subvenciones/descargas/CAP_2011/Anejo_I_Resolucixn_cooperacion__empresarial.pdf

(2) Memoria del Saqueo, documental de . Fragmentos sobre la privatización de YPF en el Observatorio de las Multinacionales en América Latina:
http://www.omal.info/www/article.php3?id_article=741
http://www.omal.info/www/article.php3?id_article=742

(3) Blog de Gervasio Sánchez en Soitu. Artículos sobre Repsol:
http://www.soitu.es/soitu/2009/09/02/losdesastresdelaguerra/1251909107_180030.html
http://www.soitu.es/soitu/2009/09/06/losdesastresdelaguerra/1252270765_640982.html

(4) Informe ODG: Repsol YPF en Colombia : En la guerra, contra los indígenas y bajo la sombra paramilitar.
http://www.odg.cat/documents/novetats/Repsol_Colombia.pdf

(5) Chevron-Texaco condenada a pagar por contaminación y crímenes causados en Ecuador
http://www.accionecologica.org/petroleo/casos-legales/texaco/1385-chevron-texaco-condenada-a-pagar-por-contaminacion-y-crimenes-causados-en-ecuador

(6) Repsol y sus (ir)responsabilidades en Ecuador, Decio Machado.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122733

(7) Tigre, águila y waorani, una sola selva, una sola lucha. Acción Ecológica.
http://www.accionecologica.org/images/2005/petroleo/documentos/TIBRE%20%20AGUILA%20Y%20WAORANI.pdf

(8) Del Vent al Blau, documental de Abyssia Films. Fragmentos:
http://www.youtube.com/watch?v=iAIB1Jgnnsw
http://www.youtube.com/watch?v=4KAYvpBzXMo

(9) Las empresas trasnacionales frente a los Derechos Humanos, Juan Hernández Zubizarreta:
http://pdf2.hegoa.efaber.net/entry/content/434/las_empresas_transnacionales_juan_hernandez.pdf

Para más información: Ecuador Sin Petróleo - Blog contra la ampliación de la frontera petrolera en Ecuador http://ecuadorsinpetroleo.blogspot.com/

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=141154


Relacionado con este articulo os recomendamos el libro:

miércoles 7 de diciembre de 2011

Banco del Sur como camino común


Luciano Wexell Severo | Rebelion.org

Durante los primeros años del siglo XXI, la ascensión de presidentes nacionalistas y progresistas en América del Sur ha generado, entre otras importantes acciones, la contestación de los tradicionales mecanismos de financiamiento de los países subdesarrollados. Se nota que el otorgamiento de préstamos por parte de las instituciones financieras internacionales, controladas por los países centrales, ha estado históricamente asociado a la adopción de políticas liberalizantes que delimitan el desarrollo periférico.

Actualmente parece haber una interpretación general de que la integración financiera dependerá mucho más de la planificación, la racionalidad y los estímulos de los Estados Nacionales y sus organismos de crédito que de la iniciativa de empresas o del mercado. Por lo tanto, en ese nuevo escenario, el objetivo de los países sudamericanos sería adoptar políticas públicas y crear alternativas financieras, que sirvan como instrumentos de apoyo efectivo frente a su crónico problema de necesidad de divisas para cerrar las cuentas de la Balanza de Pagos.

En ese sentido, se hizo necesario fortalecer las recientes iniciativas de la Nueva Arquitectura Financiera Regional, en el marco de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Entendemos que la mayoría de los gobiernos, decididos a profundizar el desarrollo económico y social, la distribución de renta y la integración regional, deben aprovechar el momento de crisis internacional para crear y fortalecer las fuentes propias de financiamiento y las líneas de cooperación macroeconómica fuera del ámbito estrictamente liberal. Las acciones pueden avanzar sobretodo en dos orientaciones: 1) instrumentos facilitadores del comercio intra-regional y de apoyo financiero a los países que enfrentan problemas de liquidez o restricción externa y 2) mecanismos de financiamiento del desarrollo económico y social, como grandes proyectos industriales y de infraestructura para la integración.

En el primer caso están las cámaras de compensación, uniones de pagos, acuerdos de crédito recíproco y fondos de reservas conjuntas. Desde los años sesenta y setenta, han sido operadas en Sudamérica dos grandes iniciativas en ese sentido: el Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos (CCR) en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) y el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR). Desde 2008, Brasil y Argentina han impulsado el Sistema de Monedas Locales (SML), en el marco del MERCOSUR, y, en 2010, los países miembros del ALBA adoptaron el Sistema Único de Compensación Regional de Pagos (SUCRE).

En el segundo caso están los instrumentos de financiamiento del desarrollo, como la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata), el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES) y el Banco del Sur. Hoy día, el principal mecanismo regional para eso es la CAF. Ese rol ocurre pese a los supuestos criterios netamente técnicos asumidos por la institución y pese a la participación extra-regional en su mando, incluso con la creciente presencia china. El Fonplata es muy limitado en recursos y abarca solamente el Cono Sur. En los últimos años, otra institución que amplió su rol en esa área fue el BNDES, mecanismo del estado brasileño. La institución está financiando más de US$ 16 mil millones para proyectos de infraestructura en la región.

La propuesta de crear ese banco fue presentada en 2004, por el presidente venezolano Hugo Chávez, en el marco de la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CASA). Conforme hemos comentado, la idea de constituir esa institución surgió en un contexto de cambios en la coyuntura política regional, de busca de mayor soberanía económica. La nueva visión política sudamericana interpretó que la región debería contar con financiamientos propios y romper los vínculos con mecanismos perpetuadotes del endeudamiento y el subdesarrollo. El escenario internacional de mayor disponibilidad de recursos, distinto a los años ochenta, ha permitido que los países asumieran posturas más alejadas de las instituciones financieras multinacionales. Incluso se realizaran los pagos adelantados de deudas, como en los casos de Brasil y Argentina (en 2005), Uruguay (en 2006) y Venezuela (en 2007).

Uno de los principales argumentos favorables a la creación del Banco del Sur sostiene que gran parcela de las reservas internacionales de los países sudamericanos está depositada en bancos europeos o de Estados Unidos. Por lo tanto, una de las propuestas es que la nueva institución concentre por lo menos una parte significativa de esos recursos para desarrollar Sudamérica. La idea original era que funcionase como un “prestador de última instancia”, como si fuera un Fondo Monetario Internacional (FMI) sudamericano o como un FLAR más fortalecido. Sin embargo, en 2007, los presidentes de Argentina y Venezuela se unieron con el proposito de constituir la nueva institución como promotor del desarrollo, orientado hacia el financiamiento de sectores estratégicos, el avance científico-tecnológico y el combate a la pobreza. En seguida, Bolivia, Ecuador y Paraguay se incorporaron al grupo. Después llegó Brasil y, por fin, Uruguay.

Solamente en septiembre de 2009, cinco años después de su presentación como idea, fue firmado el Convenio Constitutivo del Banco del Sur. Una de sus determinaciones es que la institución tenga un capital subscrito de US$ 10 mil millones y un capital global autorizado de US$ 20 mil millones, ofrecidos de forma proporcional por sus países miembros. Frente a la gran magnitud de los proyectos, el monto parece muy limitado. Los aportes serían los siguientes: Brasil, Argentina y Venezuela, las tres mayores economías, depositarán US$ 2 mil millones cada una; Ecuador y Uruguay, US$ 400 millones; Bolivia y Paraguay, US$ 100 millones. Ese grupo contribuiría con US$ 7 mil millones mientras los demás US$ 3 mil millones serían obtenidos a través de contribuciones de US$ 970 millones de Chile, Colombia y Perú; y US$ 45 millones de Guyana y Surinam. Aunque Chile, Colombia y Perú sean nombrados, hasta el presente momento se destaca la ausencia de los tres países.

El banco, que todavía no entró en operación, tendrá sede en Caracas y sucursales en Buenos Aires y La Paz. La expectativa es que actúe en dos frentes: estimulo a la destrucción de las asimetrías entre los países miembros y financiamiento de proyectos nacionales y regionales de desarrollo, con énfasis en la concesión de créditos para cooperativas y pequeñas y medianas empresas. Es decir, su rayo de acción está más orientado hacia una suerte de BID sudamericano, entre comillas. Así, aún estaría por definirse qué institución regional ejercería el papel de FMI regional, necesariamente sin las inconvenientes exigencias y contrapartidas contrarias a la soberanía y al desarrollo. Recientemente, Brasil y Argentina, que todavía no están en el FLAR, manifestaron su intención de ingresar al fondo, ampliando su rol y capacidad de acción.

Además de las buenas perspectivas, existen algunas importantes dudas acerca del funcionamiento del Banco del Sur. Está presente, por ejemplo, la preocupación sobre los poderes de voto y de veto dentro de la institución. Es crucial no repetir los problemas de instituciones como el BID. Simultáneamente, parece fundamental que el nuevo ente financiero promueva la formación de un mercado regional de títulos de las deudas públicas. Por fin, el futuro del Banco del Sur parece especialmente asociado a dos opciones que pueden ser asumidas por Brasil. La primera sería seguir por un camino de creciente rol del BNDES como motor de una integración bajo liderazgo verde y amarillo. El otro camino, el del Banco del Sur, es considerado más equilibrado, amplio y complementar, como un proyecto común. En Caracas, durante la creación del CELAC, la presidenta Dilma Rousseff asumió el compromiso brasileño de profundizar esa segunda alternativa. El actual tiempo de crisis internacional es la hora de profundizar el efectivo proceso de integración.

La creación del banco fue fácilmente sancionada por los Congresos Nacionales de cuatro de los siete países fundadores: Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela. En ese momento, además de Uruguay, la iniciativa todavía requiere aprobación de los parlamentares brasileños.

* Economista y profesor visitante de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), Brasil. Doctorando en el Programa de Economía Política Internacional (PEPI) de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).


Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=140850