miércoles, 22 de septiembre de 2010

Depredadoras, S.A. Un artículo en El País sobre "La armadura del capitalismo"

Reproducimos a continuación la crítica que apareció el día 19 de setiembre en el apartado de negocios de El País, que habla del libro La armadura del capitalismo, de Alejandro Teitelbaum, publicado por Icaria.



El capitalismo nos mueve a su antojo, cual marionetas en su retablo, con hilos a veces visibles y a veces invisibles. Teitelbaum, con más datos que demagogia, aunque algo hay de ambos ingredientes en el guiso, muestra en este libro algunas de las tripas del tinglado que, aunque no las vemos, existen y conforman y condicionan nuestras vidas. Y algunos de sus peligrosos artilugios de depredación, en forma de multinacionales como las recogidas en esta obra.

No hay que ser necesariamente de izquierdas para reconocer la voracidad desenfrenada de estos grupos en la actualidad. Valga como botón de la muestra el testimonio franco y descarnado de Percy Barnevik. "Yo definiría la mundialización", dice el director ejecutivo de Asea Brown Boveri, "como la libertad para mi grupo de invertir donde quiere, el tiempo que quiere, para producir lo que quiere, aprovisionándose y vendiendo donde quiere, teniendo que soportar el mínimo de obligaciones en materia de derecho laboral y de convenios sociales"

"La armadura del capitalismo" denuncia, en suma, que muchas sociedades transnacionales, con el auspicio de unos gobiernos domesticados y sometidos a su voluntad, con independencia del país o del lugar en el espectro ideológico en el que se ubiquen, intentan someter el funcionamiento de la economía a su estrategia, y que esta no es otra que maximizar sus beneficios "apropiándose por cualquier medio del fruto del trabajo, de los ahorros y de los conocimientos tradicionales y científicos de la sociedad humana".

A través de datos históricos y actuales, en este libro se trata de comprender y demostrar que el efecto de las actividades de las transnacionales, en tanto expresión concentrada del capitalismo actual, está vaciando de contenido a la democracia representativa y que es además un factor de primer orden en la crisis política, económica, social, ecológica y cultural que afecta actualmente a la humanidad.

Este libro, como bien señalan en su prólogo el profesor Juan Hernández Zubizarreta y el investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) Pedro Ramiro, "no puede disociarse de la trayectoria profesional y siempre comprometida a favor de los derechos humanos" de su autor. "En los tiempos que corren", dicen los prologuistas, "no resulta fácil encontrar libros que aúnen el rigor académico, la claridad expositiva y, sobre todo, la idea fuerza que recorre todas sus páginas: un conjunto de propuestas que contribuyen a la transformación social en favor de las mayorías sociales del planeta".

Este trabajo de Teitelbaum, apuntan los prologuistas de la obra, desarrolla el estudio de las transnacionales sobre "la base de una valiosa información sobre aspectos económicos, jurídicos, políticos y sociales que, mediante una metodología pluridisciplinar, le permiten dibujar el panorama a que se enfrenta la sociedad actual. Y este análisis, que parte de una interpretación marxista de la realidad, se complementa con múltiples referencias, citas y ejemplos que resultan muy clarificadores e ilustrativos para comprender la dimensión de todos estos hechos".

Hay un error muy extendido que consiste en pensar que estas grandes corporaciones transnacionales son creadoras de empleo y, por tanto, de riqueza para una mayoría de población. En realidad, como revela el trabajo de Alejandro Teitelbaum, casi todas son empresas "fantasma" que concentran la actividad financiera y subcontratan o controlan la actividad productiva que realizan otras empresas más pequeñas; es decir, que lo único que hacen es apropiarse del valor creado por la economía real, generando dividendos para los accionistas. Esa apropiación contribuye, además, a empeorar las condiciones de trabajo en las empresas subcontratadas y a un reparto más desigual entre el capital productivo y el capital financiero, en detrimento del primero. -

2 comentarios:

Xavier dijo...

Si "El Pais" publica un articulo como este sobre un libro como este... es que el rio agua lleva.
Felicidades Icaria

icarialibros dijo...

¡Jajaja! ojalá tengas razón, Xavier!

un abrazo!