lunes 31 de octubre de 2011

A quien beneficia el 15-M


Raimundo Viejo y Jorge Moruno | Kaos en la red

La concepción liberal-autoritaria de la política democrática nos tiene acostumbrados a interpretar la participación como un acto puntual, fugaz, casi como si de un favor se tratase. Y es que la participación en la res publica se limita, para una inmensa mayoría, al voto cada cuatro años; si es que se vota, claro.

Cualquier otra forma de abordar los asuntos comunes es rápidamente acusada de salirse de los márgenes legales; de ser incluso un germen de golpes de Estado, como afirma Esperanza Aguirre sobre el 15-M. Afortunadamente, poco a poco, se va superando esa concepción constrictiva de la política donde los únicos que pueden participar en ella, más allá de las consultas plebiscitarias que conocemos como “elecciones”, son mercados, políticos y medios de comunicación. Con el 15-O [la jornada de movilización de los ‘indignados’] se ha liberado esa subjetividad plural, la multitud, que se define por su irreductibilidad a una única lectura de su ser; a un planteamiento concreto, representable y, por lo tanto, difícilmente recuperable para el régimen de poder en vigor.

Todo el mundo esperaba que con el 15-M se produjese una especie de mímesis callejera, de lo que suele acontecer históricamente con las luchas políticas que acaban integrando las instituciones del régimen: primero una algarada temporal abocaría a la estructuración del cuerpo social de la protesta en alguna modalidad organizativa de masas (partido, sindicato, o­nG u otra). Gracias a esta organización resultaría posible, seguidamente, acometer la eliminación de pluralidad del cuerpo social (a la manera de lo que los constitucionalistas alemanes del siglo XIX llamaban reductio ad unum). Finalmente, la cooptación de unos pocos líderes sería un costo económico asumible y en consecuencia, la protesta se diluiría con apenas algún guiño superfluo y la incorporación del aparato simbólico generado por la movilización (a la manera en que, por ejemplo, hoy todo el mundo se reconoce en los símbolos del feminismo, el pacifismo, etc.).

Organizaciones de masas

De lo que se trata con el 15-M, sin embargo, es de otra forma de hacer política, otra lógica propia de otra agencia; una agencia alejada por completo de las formas con que funcionan las organizaciones de masas (partidos, sindicatos, etc.). El 15-M significa, ante todo, una transformación sobre el conjunto de supuestos que hasta ahora gobiernan la vida y cuestiona la definición liberal de democracia. En un tiempo en el que esta variante de democracia entra en una profunda crisis al verificarse que la soberanía ya no reside en los votos, sino en los mercados y las agencias de rating, la contestación no se limita a una mímesis de las lógicas organizativas que han guiado los procesos históricos conocidos (la serie eclosión, organización, elitización, cooptación, disolución del movimiento). Aprendidas las lecciones del pasado hoy se va más allá, se reclama una democracia progresiva, más acorde a la constitución material de la realidad contemporánea.

Lo que practican los ‘indignados’ se puede definir como política de movimiento y, a diferencia de las políticas de notable y partido que en las últimas décadas han desdemocratizado las democracias liberales (demostrando las propias limitaciones democráticas de éstas), es una agencia política. Una agencia de democratización que no teme romper el actual estado de cosas por medio de la desobediencia civil para proyectarse más allá de éste, en un horizonte constituyente que realice el gobierno de la democracia absoluta. El 15-M, el 15-O, los momentos de ruptura que sin duda seguirán, no son simples demostraciones de masas en las calles; no son el primer paso de la secuencia apuntada. No habrá eclosión, organización, elitización, cooptación, disolución del movimiento. En vano, las organizaciones de izquierda intentan de manera oportunista hacerse con un “capital político”.

En el 15-M no hay un capital político: hay un común. Por eso la relación del 15-M con el 2-M o la del 15-O y otros eventuales momentos de ruptura por venir con el 20-N no se puede determinar en los parámetros de un efecto causal (o causado). Si se quiere comprender la relación entre el movimiento y las elecciones del gobierno representativo, se debería adoptar una perspectiva diferente que comprendiese antes la profunda crisis en que se encuentran las segundas, para así poder entender cómo opera el primero.

Fracaso de la movilización

Y es que, como ha demostrado el 15M a partir del 23M, y como seguramente demostrará el 15O después del 20N, las elecciones son contingentes al movimiento y no al revés. Adelantar la lectura de los resultados del 20N como fracaso de la movilización de la izquierda y triunfo apabullante de la derecha es sólo algo que adquiere sentido en el marco interpretativo de la gramática política en la que se inscribe la democracia liberal. Esa misma democracia cuyo principal mecanismo institucional (el gobierno representativo) la ciudadanía (el supuesto soberano, ¿recuerdan?) dice que ya no opera (“No nos representan”) y que es preciso abolir (“Este sistema, lo vamos a cambiar”).

Al igual que de cara al 22M, de cara al 20N se quiere presentar la acción colectiva como un cálculo fallido, como la imposibilidad de conseguir lo único que se puede conseguir: incidir sobre el resultado electoral. Tal es el primer paso de toda profecía que se autorealiza (self-fulfilling prophecy), esto es, de ese mecanismo que nos presenta una definición “falsa” de la situación (la victoria del PP como única perspectiva) que desencadena un nuevo comportamiento (el comportamiento electoral).

Este hace que la falsa concepción original de la situación se vuelva ‘verdadera’ (la eventual victoria del PP sea vivida como la confirmación de que salir a la calle no valía de nada dado que sólo existía el escenario electoral). Así opera la manipulación mediática. Pero tampoco esto es nuevo al movimiento y por eso la trampa representativa de la profecía que se autocumple no irá muy lejos. Y es que, mientras haya crisis y el mando no cambie de estrategia, tras el 20N la crisis del régimen será aún mayor y el horizonte del movimiento seguirá abierto.

*Jorge Moruno es sociólogo y Raimundo Viejo, profesor de la Universidad Pompeu Fabra (UPF).


Fuente: http://www.kaosenlared.net/noticia/a-quien-beneficia-el-15-m

jueves 27 de octubre de 2011

Las mentiras de la austeridad


Serge Latouche - Traducción: Carole Charraud - En Diagonal |26 de septiembre de 2011


Frente a la sociedad del crecimiento sin crecimiento, el autor plantea una entrada en la sociedad del decrecimiento, o de prosperidad sin crecimiento.



La “ricuperación” es lo que se propuso en la cumbre del G20 de Toronto, un programa que anunció simultáneamente la recuperación y la austeridad. El acuerdo final de esa cumbre se hizo bajo una síntesis errada: la reanudación de la economía controlada por el rigor y la austeridad medida por la recuperación. La ministra de Economía francesa, que no era todavía presidenta del FMI, Christine Lagarde, se arriesgó entonces al neologismo “ricuperación”, una contracción de los términos rigor y recuperación.

1º Rechazo de la austeridad

La crisis griega se inscribe en el contexto más amplio de la crisis del euro y de una crisis de Europa. Y por supuesto de una crisis de la civilización de la sociedad de consumo, una crisis que une crisis financiera, económica, social, cultural y ecológica. Mi convicción es que resolviendo la crisis de Europa y del euro, si no la crisis de la civilización consumista, resolveremos la crisis griega, pero manteniendo Grecia a golpes de préstamos condicionados por curas de austeridad, no salvaremos ni a Grecia, ni a Europa y habremos hundido los pueblos en la desesperación.

Rechazar la austeridad es levantar dos tabúes que son la base de la construcción europea: la inflación y el proteccionismo. Las políticas arancelarias sistemáticas de construcción y reconstrucción del aparato productivo, de defensa de actividades nacionales y de protección social, y las de financiación del déficit presupuestario por un recurso razonado a la emisión de moneda engendrando aquella inflación moderada preconizada por Keynes, acompañaron el crecimiento de las economías occidentales de la posguerra, –a decir verdad el único periodo en la historia moderna en el que las clases trabajadoras gozaron de un bienestar relativo–. Estas dos herramientas fueron proscritas por la contrarrevolución neoliberal.

Como todas las herramientas, el proteccionismo y la inflación pueden tener efectos negativos y perversos –efectos que se observan a día de hoy por su utilización vergonzosa– pero es indispensable recurrir a estos de manera inteligente para resolver socialmente de forma satisfactoria las crisis actuales. Por ello, hoy se necesita probablemente salir del euro, a falta de poderlo corregir. La moneda puede ser un buen servidor, pero siempre será un mal amo. Notamos que la recuperación de la señora Lagarde no es la recuperación productivista de Joseph Stiglitz, es la recuperación de la economía de casino, la de la especulación bursátil e inmobiliaria, esencialmente. Para los gobiernos vigentes, el eslogan “recuperación y austeridad” significa la recuperación para el capital y la austeridad para las poblaciones.

En nombre de la recuperación, ampliamente ilusoria, de la inversión y del empleo, se baja o elimina el producto social y el impuesto sobre beneficio de las empresas. Se renuncia a toda imposición sobre los beneficios bancarios y financieros, mientras que la austeridad asesta un duro golpe a los asalariados y las clases medias e inferiores con descensos de las remuneraciones, reducción de prestaciones sociales, retroceso de la edad de jubilación, etc. Para completarlo y preparar la mítica recuperación, se desmantelan más los servicios públicos y privatizamos de golpe lo que todavía no lo ha sido, con supresión masiva de puestos (enseñanza, salud, etc.).

Asistimos a una extraña competición masoquista de la austeridad. El país A anuncia un descenso de los sueldos de 20%, enseguida, el país B anuncia que lo hará mejor con 30%, mientras que C por no deber nada a nadie se apresura a añadir medidas todavía más rigurosas. Esta política de austeridad estúpida no puede engendrar otra cosa que un ciclo deflacionista que precipitará la crisis que la recuperación puramente especulativa no impedirá; y los Estados, sin substancia, ya no podrán esta vez salvar los bancos a golpes de miles de millones de dólares. El problema, efectivamente, viene dado por el hecho de que en la práctica, la crisis del endeudamiento de los Estados es sólo una parte del problema.

Por lo que concierne a la deuda pública, su anulación correría el peligro de afectar no sólo a bancos y especuladores, sino también directamente o indirectamente a los pequeños ahorradores que confiaron en su Estado y en bancos, que realizaron inversiones complejas a sus espaldas. Una reconversión negociada (lo que equivale a una bancarrota parcial), como ocurrió en Argentina después del desmoronamiento del peso, o después de una auditoria, como propone Eric Toussaint que determine la parte abusiva de la deuda, es sin ninguna duda preferible. En una sociedad de crecimiento sin crecimiento, lo que corresponde más o menos a la situación actual, el Estado está condenado a imponer a los ciudadanos el infierno de la austeridad. Es para evitar eso para lo que es necesario emprender una salida de la sociedad de crecimiento y construir una sociedad de decrecimiento.

Rechazo de “la recuperación”

Buenos espíritus, como Joseph Stiglitz, preconizan antiguas recetas keynesianas de recuperación del consumo y de inversión para que se reparta el crecimiento. Esta terapia no es deseable. No es deseable, porque el planeta ya no lo puede soportar, no es posible quizás, por el hecho del agotamiento de los recursos naturales. Se trata de salir del imperativo del crecimiento. Dicho de otro modo, de rechazar la búsqueda obsesiva del crecimiento. Ésta no es (y no tiene que serlo) una meta por sí misma; ya que no constituye el medio de suprimir el desempleo. Se debe intentar construir una sociedad de abundancia frugal, o para decirlo como Tim Jackson, de “prosperidad sin crecimiento”.

El primer paso de la transición tendría que ser la búsqueda del pleno empleo con el fin de remediar la miseria de una parte de la población. Esto podría ser realizado gracias a una relocalización sistemática de las actividades útiles, una reconversión progresiva de las actividades parasitarias como la publicidad o dañina como la nuclear y el armamento, y una reducción programada y significativa del tiempo de trabajo. Para lo demás, darle a la máquina de hacer billetes y establecer una inflación controlada (digamos más o menos 5% al año) es lo que preconizamos.

Por supuesto, este hermoso programa es mucho más fácil de anunciar que de realizar. En el caso de Grecia, supone como mínimo salir del euro y restablecer el dracma, probablemente inconvertible, con lo que ello implica: control de los cambios y restablecimiento de las aduanas. El necesario proteccionismo selectivo de aquella estrategia horrorizaría a los peritos de Bruselas y de la Organización Mundial del Comercio. De esta parte se esperarían represalias y tentativas de desestabilización exteriores asociadas con sabotajes de intereses lesionados desde el interior. Este programa parece a día de hoy muy utópico, pero cuando estemos al fondo del marasmo y de la verdadera crisis que nos está acechando, parecerá deseable y realista.

Conclusión

En la estrategia griega antigua, la catástrofe es la escritura de la estrofa final. Aquí estamos. Un pueblo vota masivamente por un partido socialista cuyo programa era casi socialdemócrata que, sometido a la presión de los mercados financieros, impone una política de austeridad neoliberal obedeciendo a las conminaciones conjuntas de Bruselas y del Fondo Monetario Internacional. El euro impone a Grecia rechazar democráticamente esta imposición, como hizo Islandia. Está claro que en su mayoría, el pueblo griego probablemente no aceptaría, o en cualquier caso no fácilmente, las consecuencias de la rupturas con el euro (repudio por lo menos parcial de la deuda pública, expulsión de Europa, embargo de los países “expoliados”, huida de capitales, etc.). Pero “la sangre y las lágrimas” siguiendo la fórmula de Churchill, ya están aquí, solo que sin esperanza de la victoria. El proyecto del decrecimiento no puede ahorrar esta sangre y aquellas lágrimas, pero al menos, abre la puerta a la esperanza. La única manera de escaparse de eso, lo deseamos ardientemente, sería lograr sacar a Europa de la dictadura de los mercados y construir la Europa de la solidaridad, de la convivencia, este cemento del lazo social que Aristóteles llamaba ‘philia’.


Original en francés: La double imposture de la rialance

Fuente: http://www.decrecimiento.info/2011/09/las-mentiras-de-la-austeridad.html

miércoles 26 de octubre de 2011

La economía de la madriguera


Paul Krugman | 16/10/2011 El País

Para cualquiera que realmente haya estado siguiendo los acontecimientos económicos estos últimos años, leer la transcripción del debate republicano del pasado martes sobre la economía es como caer dentro de la madriguera de un conejo. De repente, uno se encuentra en un mundo de fantasía en el que nada tiene el mismo aspecto que en la vida real, ni se comporta del mismo modo.

Y como la política económica tiene que ver con el mundo en el que vivimos, no con el mundo de fantasía que imagina el Partido Republicano, la perspectiva de que una de estas personas pueda convertirse fácilmente en nuestro próximo presidente es, francamente, terrorífica.

En el mundo real, los acontecimientos recientes han sido una refutación devastadora de la ortodoxia del libre mercado que ha regido la política estadounidense en estas tres últimas décadas. Por encima de todo, la larga cruzada contra la regulación financiera, el fructuoso esfuerzo por desbaratar las normas de prudencia establecidas tras la Gran Depresión con el argumento de que eran innecesarias, terminó demostrando -con un inmenso coste para el país- que esas normas eran necesarias, después de todo.

Pero en el fondo de la madriguera del conejo no pasaba nada de eso. No nos encontrábamos en una crisis por culpa de entidades crediticias privadas desbocadas como Countrywide Financial. No nos encontrábamos en una crisis porque Wall Street hubiese fingido que rebanar, trocear y reorganizar los préstamos de mala calidad podría de algún modo generar activos de triple A (ni porque las agencias de calificación privadas le hubiesen seguido el juego). No nos encontrábamos en una crisis porque los "bancos en la sombra" como Lehman Brothers se aprovechasen de las lagunas legales en la regulación financiera para generar amenazas de tipo bancario para el sistema financiero sin estar sujetos a límites de tipo financiero sobre la asunción de riesgos.

No, en el universo del Partido Republicano nos encontrábamos en una crisis porque el representante Barney Frank obligó a los indefensos banqueros a prestar dinero a pobres que no se lo merecían.

Vale, estoy exagerando un poco, pero no mucho. El nombre de Frank salió a colación varias veces como el del malo de la crisis, y no solo en el contexto del proyecto de ley de reforma financiera de Dodd-Frank, que los republicanos quieren revocar. Hay que maravillarse por esta supuesta influencia, dado el hecho de que es un demócrata y la inmensa mayoría de los préstamos de mala calidad que afligen ahora a nuestra economía se hicieron cuando George W. Bush era presidente y los republicanos controlaban la Cámara con mano de hierro. Pero es su villano favorito de todas formas.

Aparte de satanizar a Frank, ahora, la ortodoxia evidente en el bando republicano es que el Gobierno ha sido el causante de todo el problema. Así que lo que tienen que saber es que esta ortodoxia se ha radicalizado, aun cuando la supuesta prueba de que el Gobierno es el protagonista malo de la crisis ha sido desautorizada. El hecho es que las normas gubernamentales no obligaron a los bancos a conceder préstamos de mala calidad y que las entidades crediticias respaldadas por el Gobierno, aunque actuaron mal en muchos sentidos, representan una pequeña parte de los préstamos con un riesgo verdaderamente alto que alimentaron la burbuja inmobiliaria.

Pero eso es historia. ¿Qué quieren hacer ahora los republicanos? En concreto, ¿qué quieren hacer respecto al paro?

Bueno, quieren despedir a Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal (no por hacer demasiado poco, que es un argumento que se puede defender, sino por hacer demasiado). Así que, obviamente, no están proponiendo ninguna medida de creación de empleo mediante la política monetaria.

Por cierto, durante el debate del martes, Mitt Romney nombró a N. Gregory Mankiw, de Harvard, como uno de sus asesores. ¿Cuántos republicanos saben que Mankiw por lo menos solía defender -acertadamente, en mi opinión- una inflación deliberada por parte de la Reserva para resolver nuestros males económicos?

Así que nada de alivio monetario. ¿Qué más? Bueno, Rick Perry, que es como el gato de Chesire -parece que va desapareciendo, poco a poco, hasta que solo quede el pelo- afirmó, muy poco convincentemente, que podía crear 1,2 millones de puestos de trabajo en el sector energético. Romney, mientras tanto, pedía unas bajadas de impuestos permanentes (en esencia, ¡repitamos los años de Bush!). ¿Y Herman Cain? Bueno, qué más da.

Por cierto, ¿alguien más se ha dado cuenta de la desaparición de los déficits presupuestarios como preocupación fundamental para los republicanos, una vez que han empezado a hablar de rebajas de impuestos para las corporaciones y los ricos?

Es todo muy divertido. Pero, como he dicho, también es terrorífico.

La Gran Recesión debería haber sido una gran llamada de atención. Se suponía que nada como esto era posible en el mundo moderno. Todo el mundo, y quiero decir todo el mundo, debería hacer un serio examen de conciencia y preguntarse cuántas de las cosas que pensaba que eran ciertas en realidad no lo son.

Pero el Partido Republicano ha respondido a la crisis no replanteándose su dogma, sino adoptando una versión aún más radical de ese dogma, convirtiéndose en una caricatura de sí mismo. Durante el debate, los presentadores pusieron un vídeo de Ronald Reagan pidiendo un aumento de los ingresos; hoy en día, ningún político que aspire a llegar a algo dentro del partido de Reagan se atrevería a decir algo así.

Es terrible que un individuo pierda la noción de la realidad. Pero es mucho peor que le pase lo mismo a un partido político entero, uno que ya tiene poder para bloquear cualquier cosa que el presidente proponga y que pronto podría controlar el Gobierno entero.

Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y fue premio Nobel en 2008. © New York Times Service 2011. Traducción de News Clips.

lunes 24 de octubre de 2011

Pla de rescat. Recerca audiovisual d'urgència

La Recerca audiovisula d'Isabel Martínez Stolcke ens acosta d'una manera clara i crua les conseqüencies de la crisi. També ens ofereix alternatives...

Si voleu disfrutar del seu últim documental "Altres economies" podeu passar-vos per l'equipament del Forat (Sant Pere més Baix, 70. Ciutat Vella, Barcelona) el dijous 27 d'octubre a les 19h.

Ara us deixiem aquí 2 dels seus treballs que formen part de PLA DE RESCAT:

Pla de rescat- apoderament from isabel martinez on Vimeo.



Pla rescat -altres habitatges from isabel martinez on Vimeo.

miércoles 19 de octubre de 2011

Estados Unidos despliega fuerzas especiales en África Central


Eddie Haywood y Alex Lantier | World Socialist Web Site

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

El presidente estadounidense Barack Obama ha desplegado en África Central a unos cien soldados de las fuerzas especiales como parte de una ofensiva que tiene por objetivo los dirigentes del Ejército de Resistencia del Señor (Lord’s Resistance Army, LRA). El LRA es un grupo rebelde que durante más de dos décadas ha llevado a cabo una feroz batalla contra gobierno de Uganda.

En una carta dirigida al Congreso estadounidense Obama anunciaba la llegada a Uganda a partir del pasado miércoles de un pequeño equipo de asesores “equipados para el combate”. La carta de Obama al Congreso afirma que el objetivo del despliegue de soldados estadounidenses es “ayudar a las fuerzas africanas a eliminar del campo de batalla a [el dirigente del LRA] Joseph Kony y a los demás dirigentes”.

Obama añadía que“el LRA sigue cometiendo atrocidades por toda la República Centroafricana, la República Democrática de Congo y Sudán del Sur que tienen un impacto desproporcionado en la seguridad de la zona. […] Así, hasta el momento los esfuerzos regionales militares no han logrado eliminar del campo de batalla al dirigente del LRA Joseph Kony o a sus altos mandos”.

Los soldados estadounidenses permanecerán en la región el mes que viene, desplegados también en los países vecinos, incluyendo Sudán del Sur, la república Centroafricana y Congo. El Pentágono confirmó que la mayoría de los cien soldados desplegados son soldados de las Fuerzas Especiales.

Una vez más se pone en evidencia la sumisión ciega del presidente de Uganda Yoweri Museveni al imperialismo estadounidense ya que apoya el despliegue estadounidense y coopera con él. El portavoz del ejército de Uganda Felix Kulaigye declaró a Reuters: “Nosotros no pedimos esta ayuda, pero ahora que viene le damos la bienvenida. Kony es una amenaza para la seguridad de la región y cuando antes acabemos con él, mejor”.

Tanto Obama como Museveni trataron de restar importancia al significado del despliegue. Obama afirmó que estaba “limitado” a unos pocos meses. Reuters comentó: “Parece que el objetivo de los términos limitados del compromiso es asegurar a los [ciudadanos] estadounidenses cansados de la guerra que Obama no tienen planes de involucrar directamente a las fuerzas estadounidenses en otro conflicto cuando éstas ya están implicadas en las guerras de Afganistán e Iraq, y están desempeñando un papel de apoyo en la campaña aérea dirigida por la OTAN en Libia”.

Cínicamente, Museveni puso objeciones a denominar a los soldados estadounidenses desplegados en Uganda “tropas” en un intento de desactivar la oposición a un despliegue estadounidense en Uganda. Afirmó: “Mejor llamarlo personal estadounidense, no tropas. Cuando se les llama tropas se está diciendo que vienen a luchar en nuestro nombre. Nunca tendremos tropas que vengan a luchar por nosotros. No puedo aceptar que vengan tropas extranjeras a luchar por mí. Tenemos capacidad para luchar nuestras propias guerras”.

Estos comentarios no hacen sino poner de relieve el hecho de que hay una oposición popular generalizada en África y en Estados Unidos a que se extienda la violencia militar estadounidense en África, algo que se está planeando ahora.

Estados Unidos ya está operando en la importante base militar de Camp Lemonier en Djibuti, que coordina los aviones de combate y de vigilancia estadounidenses que vuelan sobre Yemen y Somalia, y más ampliamente las operaciones militares estadounidenses en África Oriental y Central. Esto forma parte de unas series recientes de agresiones estadounidenses (o respaldadas por occidente) en África, incluyendo la guerra en Libia dirigida por Estados Unidos y el derrocamiento, dirigido por Francia, del presidente de Costa de Marfil Laurent Gbagbo el pasado mes de abril.

Esta operación también continúa con la política del gobierno estadounidense de asesinatos extrajudiciales de personas a las que Washington considera terroristas, fuera de la jurisdicción de cualquier tribunal o ley. Forma parte del actual repudio de las formas democráticas de gobierno por parte de la burguesía estadounidense durante la “guerra contra el terrorismo”.

Estados Unidos lleva años amenazando al LRA, desde que lo calificó de organización terrorista en 2001. Desde 2008 el gobierno estadounidense define al LRA como un grupo “terrorista global especialmente designado”. En mayo de 2010 el gobierno Obama firmó la “Ley para el desarme del LRA y de recuperación de Uganda del norte”. Como señalaba The Economist, esta ley convierte en política interna estadounidense el “matar o capturar a Joseph Kony y aplastar su rebelión de una vez por todas”. La ley fue aprobada unánimemente por el Congreso estadounidense, lo que pone de relieve el apoyo de los dos partidos de la clase dirigente estadounidense a esta política.

El LRA es una milicia religiosa sectaria dirigida por Joseph Kony, que afirma ser el “portavoz” de Dios. Inspirado por una combinación de misticismo y retórica cristiana, se le ha acusado de llevar a cabo gran cantidad de atrocidades a lo largo de los últimos veinticinco años, incluyendo el secuestro de niños para que luchen en la milicia, el hecho de tener esclavas sexuales, la violación de mujeres y la muerte de miles de personas.

La intervención de Washington no está motivada por la preocupación por estas atrocidades, muchas de las cuales las cometen las propias fuerzas estadounidenses en países que están ocupados por Estados Unidos o las fuerzas a las que respalda este país por toda África. Su objetivo fundamental es asentar los intereses imperialistas estadounidenses en África y contrarrestar la influencia cada vez mayor de otras potencias importantes en la región, particularmente China.

A Washington le preocupan especialmente los crecientes conflictos en el vecino Sudán tras las partición del país. Sudán del Sur, que declaró su independencia de Jartum el 9 de julio tras un referéndum, tiene unas vastas reservas de petróleo y goza del respaldo estadounidense. Sudán es uno de los principales suministradores internacionales de petróleo (Véase: Partition of Sudan prepares way for further conflicts).

La semana pasada el ministro del Interior de Sudán del Sur Alison Manani Magaya afirmó que Sudán del Norte está proporcionando al LRA apoyo y campos de adiestramiento para preparar ataques fronterizos contra Sudán del Sur desde Uganda. “Tienen un campo de adiestramiento en la frontera entre Western Bahr el Ghazal y Darfur, donde han sido adiestrados y aprovisionados”, declaró Magaya. Añadió que se “reforzarán” 27 puntos de entrada a lo largo de la frontera entre Uganda y Sudán del Sur para hacer frente a la amenaza del LRA.

Los comentarios de Magaya se hacían eco de las observaciones hechas por Hilde Johnson (representante especial del Secretario General de la ONU y el más alto funcionario de la ONU en Sudán del Sur), quien afirmó que el LRA se está desplazando hacia la frontera entre Darfur (Sudán del Norte) y Western Bahr en Ghazal (ahora en Sudán del Sur).

La intervención estadounidense también está dictada por la creciente preocupación acerca de las lealtades del gobierno de Uganda. Según un cable estadounidense filtrado por WikiLeaks, Washington sigue de cerca la creciente influencia económica de China en Uganda. Un cable, fechado el 17 de febrero de 2010, ilustra esta preocupación: “Se siguen acelerando en todos los frentes las relaciones económicas de China con Uganda, lo que convierte a China en uno de los principales inversores extranjeros en el país […]. Un mayor asesoramiento e inversiones chinas en Uganda ha generado un cierto resentimiento debido a la percepción local de que las inversiones chinas favorecen sus propios negocios”.

Uganda también tienen unas cada vez mayores relaciones económicas con Irán. Irán y Uganda han continuado estrechando sus relaciones con el acuerdo por parte de Irán de financiar el sector petrolífero de Uganda. En una reunión celebrada en Teherán en mayo de 2009 el presidente Museveni y el presidente iraní Ahmadinejad se reunieron con altos cargos comerciales iraníes para negociar un acuerdo de incrementar la cooperación económica bilateral. El acuerdo incluía provisiones para la construcción de una refinería de petróleo en Uganda y medidas que permiten que altos cargos ugandeses del petróleo formarse en la Universidad Tecnológica del Petróleo de Teherán.

Fuente: http://www.wsws.org/articles/2011/oct2011/ugan-o17.shtml

martes 18 de octubre de 2011

I-cracia. La otra cara de Apple.

Samuel García Arencibia | Quilombo

Fotografías "Honor killing" y "Targeting", de la serie "12LVE", por Michael Tompert y Paul Fairchild.

La beatificación mediática de Steve Jobs, cofundador de Apple Inc. y excelente comunicador, ha apabullado incluso a algunos de sus más fervientes admiradores. En la vida y en la muerte la figura de Steve Jobs fue y es, pues, árbol cuya santidad mistifica el bosque en el que vivimos. Habrá que hacer como Tompert y Fairchild con sus fotografías: reventar -metafóricamente hablando- nuestros preciosos cachivaches y ver qué nos revela su interior.

Lo primero que encontramos bajo la superficie de un ipad, un iphone o un Macbook es la enorme cantidad de trabajo que incorpora, tanto el que se contabiliza como el que no. Para producir los iphone hacen falta decenas de miles de personas que trabajan en más de treinta compañías en tres continentes diferentes. Dentro del ciclo productivo lo más conocido es, en un extremo, el trabajo bien remunerado de los diseñadores del producto en la sede de Cupertino y, en el otro, la explotación de los trabajadores chinos de la subcontratista Foxconn. La organización hongkonesa SACOM (Students & Scholars Against Corporate Misbehaviour) documenta y denuncia las duras condiciones de explotación de los obreros y obreras que fabrican los productos de la marca Apple, que el año pasado provocaron una oleada de suicidios. El salario básico de un obrero de Foxconn en Zhengzhou es de aproximadamente 158 euros mensuales, de los que se deduce el consumo de alimentos en la fábrica y el alquiler de un dormitorio en sus instalaciones. Este salario corresponde al pago de las horas legalmente establecidas, y no tiene en cuentra las horas extra que habitualmente llegan a las 50-80 horas mensuales. Un trabajo que además es insalubre: muchos trabajadores están constantemente expuestos a sustancias tóxicas, muy perjudiciales para su salud, sin la protección adecuada. Otro aspecto es el disciplinario, con un estilo de reclutamiento y de gestión que se asemeja, según declaran los propios trabajadores, al militar: son sometidos a constantes humillaciones y presiones y se les amenaza con el despido y su sustitución por robots. Un ejemplo es la retención de salario en enero durante el año nuevo chino: los migrantes desean pasar las fiestas con sus familias y como las vacaciones son cortas, prefieren ser despedidos y volver a ser contratados después. Para asegurarse la continuidad de las operaciones y evitar la fuga de trabajadores, Foxconn suele retener ilegalmente parte del salario con la promesa de retribuirlo en febrero. La presión aumenta en vísperas del lanzamiento mundial de un nuevo producto Apple.




Vídeo de denuncia elaborado por Sacom (Hong Kong).


El trabajo de los obreros subcontratados de Foxconn no es el único que contiene el iphone o el ipad. Ellos ensamblan lo que les llega de otras empresas repartidas por el mundo. Las pantallitas del iphone usan tecnología Retina Display, que fabrica la empresa surcoreana LG Display. El sistema táctil del iphone o el ipad lo desarrolla la empresa china TPK con capital alemán. El sistema de memoria Flash lo fabrica Samsung. Miles de mineros africanos, con frecuencia desde la economía informal o de guerra, extraen el material del que están hechos los sueños digitales: el coltan con el que se fabrican los circuitos impresos del iphone y otros teléfonos móviles. Y así hasta conseguir una compleja estructura de producto global.

Aquel nivel primario de explotación laboral coexiste con otro nivel de explotación, el que alude al trabajo que no se puede objetivar. El de la inteligencia colectiva, el trabajo inmaterial que se manifiesta en las redes sociales (producimos contenidos para Google, Facebook, etc.), en el magma social de ideas del que se retroalimenta la creatividad individual de un tipo como Steve Jobs y en el "ecosistema" social y creativo que genera Apple y que le da su valor de marca. Un valor que en 2011 alcanza los 345.000 millones de dólares cotizados en bolsa, superando por primera vez la capitalización de Exxon. Esta cotización no tiene sentido si nos atenemos únicamente a sus activos materiales. En su capitalización bursátil se valoran otros activos como la capacidad de innovación, la red de clientes y usuarios y su potencial de crecimiento, etc. Como otras grandes empresas, Apple también trata de capturar y encerrar el saber hacer social con patentes de propiedad intelectual y redes cerradas de las que pretende extraer rentas monopólicas. De hecho, una de las principales críticas que se dirigen a Apple es el hecho de que trate de configurar sistemas propietarios excesivamente cerrados. Si pese a todo a Apple de momento le va bien tal vez sea porque se percata de lo agotador que puede ser esta conminación a que seamos abiertos, creativos, productivos, interesantes, constantemente, en cada momento de nuestras vidas. Productos como el ipad, con su funcionalidad sencilla y relativamente pasiva, sin multitarea, dan la impresión de que nos ahorran un trabajo, de que nos pone las cosas fáciles. El hecho de que restrinja las opciones de los consumidores puede ser visto como un problema, pero también como un alivio. Pagamos un poco más para sentirnos un poco menos explotados. Otra cosa es que efectivamente sea así.

El diseño brillante de Apple oculta también la contaminación que deriva de su producción. En China la producción de circuitos impresos y de baterías, conduce a la emisión de cantidades notables de metales pesados. Los vertidos de desperdicios de estos productos electrónicos de vida corta también afectan seriamente al medio ambiente y a la salud humana.

El mundo Apple incluye todo esto, pero también el uso que damos a sus productos, el disfrute de sus aplicaciones. Exactamente como sucede con cualquier otra gran corporación industrial. ¿La solución consiste en no comprar ordenadores, no usar las redes sociales, emplear exclusivamente software libre? Según uno de los miembros del grupo italiano Wu Ming, esta es una pregunta mal planteada:

"Es cierto que construir sobre la base de redes sociales diferentes, que funcionen con software libre y que no se basen en el comercio de los datos sensibles y de las relaciones es muy bonito y está muy bien. Pero también lo es el mantenimiento de una presencia crítica e informativa en los lugares donde vive y comunica la mayoría de las personas, quizás experimentando modos conflictivos de utilización de las redes existentes.

Hace demasiado tiempo que dura la hegemonía de un dispositivo que "individualiza" la revuelta y la lucha, poniendo el acento ante todo sobre lo que puede hacer el consumidor (este sujeto que reproduce continuamente tecnologías sociales precisas) : boicot, críticas, elecciones personales más radicales, etc. Las elecciones personales son importantes pero: 1) Con demasiada frecuencia, esta manera de reflexionar desencadena un concurso a ver quién será más « coherente » y el más « puro », y habrá siempre alguien que esgrimirá elecciones más radicales que las mías: el vegano ataca al vegetariano, el frugívoro ataca al crudista que ataca al vegano, etc. Cada uno reivindica estar más « afuera », ser más « exterior » a la valorización, imágenes del todo ilusorias. 2) El consumidor es el último anillo de la cadena distributiva, sus elecciones llegan a la desembocadura, no a la fuente."

Probablemente no podamos evitar estar dentro. Como dice Wu Ming, la cuestión es entonces cómo estar "dentro y contra". Así, "ocupar Wall Street", es también "ocupar" Cupertino, Silicon Valley, Mountain View...

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137460

lunes 17 de octubre de 2011

El fin del capitalismo, según Wallerstein

Mientras que la círculos políticos mundiales discuten la manera cómo se debe administrar y solucionar la crisis económica occidental, el sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein diagnostica una crisis del sistema. Según él, el problema no es de curar el capitalismo sino más bien de acompañarlo en su muerte al ataúd y de favorecer el surgimiento de aquello que el geopolítico belga Philippe Grasset llama una contra-cultura.



Gastón Pardo | Red Voltaire 10/10/2011

Russia Today (04.10.11) entrevistó a Immanuel Wallerstein —sociólogo y seguidor de la escuela del historiador Fernand Braudel—, quien en esa ocasión ha dictado la sentencia final del capitalismo como sistema: su desintegración es irreversible, pues está a la vista el final de su declive iniciado en la década de los años del siglo pasado y cuya lenta agonía tomará entre veinte y cuarenta años más: El capitalismo moderno alcanzó el fin de la cuerda. No puede sobrevivir como sistema y por ello pasa por la etapa final de una crisis estructural de larga duración. No es una crisis de corto plazo, sino un despliegue estructural de grandes proporciones.

Primero el centro de pensamiento estratégico belga Dedefensa.org y hoy el analista político Alfredo Jalife en su columna bisemanal en el diario mexicano La Jornada y en la Red Voltaire, analizan las ideas de Wallerstein en la línea del pensamiento braudeliano, en cuya escuela el entrevistador se inscribe, relativo a las transiciones entre los poderes hegemónicos, que aborda su asociado recientemente fallecido Giovanni Arrighi en su libro Caos y Gobernación en el Sistema Moderno Mundial (Minnesota Press; 1999). Wallerstein considera que el mundo se encuentra en una fase de transición a otro sistema y la verdadera batalla política que se escenifica versa ya sobre el sistema que sustituirá al capitalismo.

Hace mucho Wallerstein había anticipado correctamente el fin del modelo neoliberal, pero nunca había atravesado nítidamente el Rubicón al dictar al capitalismo la sentencia irrevocable de su final como sistema.

¿Dónde queda, entonces, el axioma de que el capitalismo, por su carácter proteiforme, es capaz de adaptarse a todas las crisis y circunstancias?, pregunta el maestro Jalife.

A lo largo de muchos años Jalife ha sostenido, contra todos los vientos y las mareas, que no era un resfriado lo que ralentizaba el paso del capitalismo y ni siquiera una crisis coyuntural; se trata de un cambio de paradigma que obliga a reflexionar sobre el inalienable valor transcendental del ser humano por encima de las peores contigencias adversas (guerras, mercados, especulación desenfrenada, financierismo, economicismo, mercantilismo, consumismo, hipermaterialismo, tecnología sin bioética, depredación ambiental, desinformación oligopólica), lo cual ha puesto en evidencia, a la vez, la crisis de la civilización de procedencia judía y griega, cuyos valores espirituales sucumbieron en aras del neoliberalismo. El site Dedefensa. org (05.10.11) opina que Wallerstein se ha olvidado de esos valores que son los primeros que deberán restaurarse.

Son los valores que han impregnado la idea de bien en el occidente judeo cristiano, que aparece inmaculada en la teoría de las ideas modélicas de Platón en su Timeo, luego retomadas por Goëthe en su Fausto, por Dostoyevsky en su El jugador y por El mercader de Venecia de Shakespeare.

Wallerstein anhela el reemplazo del capitalismo por un mundo más democrático e igualitario como nunca antes ha existido en la historia mundial, pero que es posible. La opción contraria sería un sistema desigual, polarizante, explotador que no sea capitalista necesariamente, pero dentro del cual pueda haber mecanismos de control peores que los el capitalismo, como los puestos en marcha por la psicopolítica o el comportamentalismo.

Ya el historiador británico Eric Hobsbawm, señala otra vez Jalife, había anticipado el retorno pendular del marxismo como opción, pues no hay mayor claridad que la que ofrece el marxismo clásico, por boca de su fundador Marx, cuando expresaba que el capitalismo lleva en su seno el germen de su propia destrucción. Pero esa destrucción que es la que estamos viendo, es traducida como depredadora de sí misma, sin que la vanguardia revolucionaria que el propio Kart Marx anunció en su Manifiesto del partido comunista haya sido capaz de organizarse. Por eso nos adherimos a la noción del proceso autodestructivo siguiendo las convulsiones que ya presenciamos del caos mayor, y cualquiera que sea su duración autoeliminatoria, a nosotros nos toca poner a salvo los valores de la cultura predecesora del neoliberalismo que Wallerstein se abstiene de reivindicar.

Wallerstein recurre a la bifurcación del sistema para explicar el fin del capitalismo y el surgimiento de un nuevo sistema: sus raíces se encuentran en la imposibilidad de continuar el principio básico del capitalismo que es la acumulación del capital y que ha funcionado de alguna forma maravillosamente durante 500 años. Ha sido un sistema extremadamente exitoso, pero que ha terminado por deshacerse a sí mismo porque su clase dirigente y sus élites políticas son incapaces de resolver el problema de incertidumbre en el que se han metido.

Cuando se llega al cruce de caminos significa que en “algún punto, la cosa se cae y entramos a una situación nueva y relativamente estable –se acaba la crisis y nos encontramos dentro un nuevo sistema”, dice el entrevistado y ese dicho lo recoge Jalife.

Alerta que la transición aparentemente paralizada entre la muerte del capitalismo y el nacimiento de un nuevo sistema comporta peligros considerables puesto que coloca en evidencia a un sistema que se desploma con la ausencia de una perspectiva de sustitución, aún a corto plazo.

En la opinión de Jalife, esta situación es patéticamente palmaria en geopolítica: los multipolares BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), pese a su enorme potencialidad y el prestigio de su poder geoeconómico presente, sin mencionar a su disuasión nuclear, se han visto disfuncionales e impotentes para derribar el caduco orden unipolar de EU, que sigue propagando el caos financierista.

Cuando el sistema es relativamente estable, está relativamente determinado como sistema en el que existe un relativamente limitado libre juego. Pero cuando el sistema es inestable y entra en crisis estructural, irrumpe el libre albedrío y los actos individuales importan realmente de una manera que no lo habían sido en medio milenio, lo cual es extremadamente peligroso ya que todo es impredecible a un plazo mayor que el corto, como lo expresa la ciencia de la incertidumbre. Esto desemboca en la parálisis, patente en la economía cuando los inversores han cesado de confiar en el marcado para reinvertir sus excedentes monetarios.

Siguiendo a Jalife, la economía, hoy devorada por los monstruos financieristas, se ha paralizado porque desembocó en una aporía –es decir, una irresoluble paradoja de impasse mental–, para no decir que sucumbió a la demencia absoluta cuando la bancocracia europea (en realidad, el financierismo transatlántico) exige a la Grecia de la OTAN optar por el suicidio físico para ser salvados financieramente.

Los griegos modernos, candidatos a la distanasia (que es la peor de las muertes: término que usaba Jalife en las clases que solía impartir de bioética, asignatura que importó de Estados Unidos a México y que vulgares plagiarios pretenden expropiar), representan simbólicamente al 99 por ciento de la humanidad que desea exterminar al uno por ciento de la plutocracia global, como ha sido disecado por los indignados de Wall Street, que se han sumado a la corriente planetaria de liberación ciudadana.

Pero no es tan grave: en una coyuntura de sequía de pensamiento, desde la política hasta la filosofía, debido a la descerebración a la que incurrió deliberadamente la desregulada globalización financierista, urge rescatar a los pocos pensadores que sobrevivieron el naufragio mental del infectado intelecto occidental excesivamente bursatilizado, mucho peor en sus alcances culturales que el doble cataclismo del financierismo y el economicismo.

A propósito de la crisis del capitalismo: según Wallerstein es la crisis final, y la batalla en marcha no es sobre el destino del capitalismo en sí, sino de lo que va a reemplazarlo…“El capitalismo moderno ha llegado al final de su camino. No es capaz de sobrevivir como sistema,” Wallerstein y agrega: “Lo que estamos viendo es la crisis estructural del sistema. Una crisis estructural que comenzó en la década de los setentas del siglo XX y que mantendrá sus nefastos estertores por diez, veinte o cuarenta años. No es una crisis a resolver en el curso de un año o un momento. Se trata, pues, de la mayor crisis de la historia. Estamos en la transición a un sistema nuevo y la lucha política real que se ha desatado en el mundo con el repudio de la gente, no plantean el nuevo curso del capitalismo, sino sobre el sistema que habrá de reemplazarle”.

En la medida que, para Wallerstein, el capitalismo está en vía de extinción y en tanto que la batalla que hoy se libra es para preparar el modelo económico de reemplazo, la cuestión es la vía a seguir para sustitur eficazmente al capitalismo. “Estaríamos cerca de un mundo relativamente más democrático e igualitario – esta es una perspectiva” aseveró y luego dijo: “Jamás estuvimos en una situación similar en la historia mundial, pero es posible. La otra perspectiva mantener el sistema de explotación, que es inequitativo, desigualitario porque polariza la desigualdad. El nuevo sistema podría no ser el capitalismo. Capitalismo es eso que vemos caer. Pero hay asimismo alternativas peores que dentro del capitalismo”.

Wallerstein hace una descripción técnica, económica de la manera en que el cambio podría implantarse, entre le capitalisma en vías a un nuevo sistema. Se trata de un proceso que el entrevistado denomina “bifurcación”. “Es lo que técnicamente se ha llamado una bifurcación de un sistema”, dijo. “Sus raíces están en muchos aspectos separadas de la continuación de los principios básicos del capitalismo, que es concebido como acumulación de capital. Este es el punto central del sistema. Un sistema que ha trabajado maravillosamente en ciertas etapas en el medio milenio que lleva de existencia. Ha sido un sistema exitoso, pero ha dejado de funcionar como ocurre con todo sistema”. “Lo que ocurre en una bifurcación es que en algún punto del crucero, el sistema queda anclado en una nueva situación estable – la crisis ha terminado; estamos en el nuevo sistema”.

En suma, Wallerstrein describe los peligros, que en su opinión son considerables, del proceso de cambio, lo que implica por una parte la inhumación del capitalismo y, por otra parte, el nacimiento y la instalación de un nuevo sistema. La situación contiene riesgos porque es inevitable un período de parálisis entre el sistema que desaparece y el nuevo La presión sistémica ejercida por el sistema económico y político ha llevado a la fragmentación de sus diferentes opciones y concepciones; y en tanto que el hundimiento del atlantismo abre el camino a la verdad de la situación, es decir, a un sistema general del que nadie escapa, y que está a punto del hundimiento, engendrando a su paso una diversidad de reacciones críticas ciertas. De alguna manera, el enemigo principal ha cambiado: Entre 2001-2007 se trató del sistema anglosajón y su concepción del capitalismo ahora le toca al sistema general mismo, o lo que denominan los belgas la “Contra-Civilización”. Una cadena de ideas inevitables que no son subrayadas por el entrevistado. Por ello los estrategas belgas proponen que seamos mayormente críticos de Wallerstein.


Fuente: http://www.voltairenet.org/El-fin-del-capitalismo-segun

jueves 13 de octubre de 2011

15 de Octubre. De la Indigación a la Acción

Este 15 de octubre tenemos una oportunidad de hacer oir nuestra voz otra vez y, más allá de eso, demostrar que nuestra solidaridad y cooperación tiene más futuro que su democracia de banqueros...

Os animamos a seguir las convocatorias para el 15 de octubre en todo el mundo...


Convocatoria global: http://15october.net/es/

martes 11 de octubre de 2011

Crash de Dexia: ¿Ya está en camino un efecto dominó en la UE?


Éric Toussaint

En estos días de comienzos de octubre de 2011, la quiebra virtual del banco franco-belga Dexia es un signo más de la amplitud de la crisis que lleva a los gobiernos a ponerse completamente al servicio de los intereses privados, abusando de las finanzas públicas. Esta quiebra de Dexia muestra que el eslabón más débil de la cadena de la crisis de la deuda está constituido por los bancos privados mientras que los gobiernos y los medios dominantes ponen el acento sobre la crisis de la deuda pública. [3]

En septiembre de 2011, ante la amplitud de las amenazas que se cernían sobre el conjunto del sector financiero privado confrontado a los efectos de su arriesgada política, los Bancos Centrales de Europa occidental (Banco Central Europeo, Banco de Inglaterra y Banco de Suiza) y la Reserva Federal de Estados Unidos tomaron una medida de excepcional importancia: ponen a disposición de los bancos privados toda la liquidez necesaria en dólares y en euros por un período superior a tres meses con el fin de permitir a los organismos financieros pasar el fin de año de 2011. O sea, hasta qué punto los gobernantes y los grandes financieros públicos tienen miedo de lo que puede llegar a pasar durante el cuarto trimestre de 2011. Los bancos europeos que conseguían dinero prestado a corto plazo en los money market funds estadounidenses vieron cómo se les cerraba el grifo. Fue necesario su relevo por los Bancos Centrales, pues en caso contrario se podría asistir al posible derrumbe bancario de entidades como BNP Paribas, Dexia, Société Générale, Crédit Agricole, Natixis, citando sólo a algunos bancos franceses y belgas. Este nuevo crash de Dexia [4] demuestra que esta medida no es suficiente para resolver un problema, que, erróneamente, se supone de simple liquidez. Dexia es la primera ficha de dominó que cae en este cuarto trimestre de 2011.

El poder público actúa como el prestamista principal en primera y en última instancia

Se asiste una vez más a esta hermosa demostración: en la UE, los Bancos Centrales de los países miembros y el Banco Central Europeo (BCE) no pueden prestar dinero a los poderes públicos, que, por lo tanto, deben financiarse a través de los bancos y otros inversores institucionales privados. Por consiguiente se supone que el sector privado es capaz de financiar, por sí sólo y sin apoyo estatal, las necesidades de los poderes públicos, de las empresas y de las personas particulares. Sin embargo vemos que los Bancos Centrales, es decir los poderes públicos, aparecen crecientemente como el prestamista principal en primera y en última instancia. Los bancos privados europeos se financian de cinco maneras:

1.- Piden préstamos a los otros bancos en el mercado interbancario;

2.- toman prestado de los particulares que depositan en el banco su dinero en efectivo: salarios y ahorros;

3.- piden prestado a empresas no financieras;

4.- piden prestado dólares a los money market funds de Estados Unidos (que a su vez reciben dinero en préstamo de la Reserva federal);

5.-piden prestado a los Bancos Centrales.

Ahora bien, el mercado interbancario se ha encogido tanto al dudar los bancos unos de otros, debido a la cantidad de activos tóxicos que tienen en sus balances; los depósitos de la población, en período de crisis, también se encogen y, más grave aún, si se pierde confianza en uno o en varios bancos, éstos corren el riego de ver ante sus ventanillas una cola de gente para retirar su dinero e intentar ponerlo a salvo —lo que provoca el pánico de los banqueros, de los Bancos Centrales y de los gobiernos que, como en Francia, limitaron la retirada de fondos por particulares—; empresas no financieras retiran sus fondos de los bancos (en septiembre, el FinancialTimes reveló que la transnacional Siemens había retirado 500 millones de euros del banco francés Société Générale para depositarlos en el BCE), [5] los money market funds cortaron el flujo de créditos a partir de junio de 2011. De golpe, los bancos privados han comenzado a financiarse esencialmente a través de los Bancos Centrales.

El BCE compra masivamente deuda en el mercado secundario

Y no es todo. El BCE prosiguió su política de compra masiva de la deuda, en el mercado secundario, títulos italianos, españoles, griegos, portugueses e irlandeses. Entre el 8 de agosto de 2011 y el 12 de septiembre de 2011, el BCE compró deuda por 77.000 millones de euros, de los cuales 40.000 millones correspondían a títulos italianos. [6] Esto tiene dos objetivos: el primero, tratar de eliminar el lastre que constituye para los bancos privados de Europa occidental los títulos de países que actualmente se consideran de alto riesgo y que compraron a manos llenas hasta 2010; el segundo es tratar de evitar que Italia y España no terminen en la misma situación que Grecia, Irlanda y Portugal, los que, a causa de unos tipos de interés incrementados descomunalmente, no pueden pedir más créditos en los mercados con plazos mayores de un año. Si Italia y España también debían renunciar a pedir dinero en los mercados financieros por unos tipos de interés demasiado altos, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) no dispondría de medios suficientes para responder a las necesidades de financiación de estos dos países. No hay que olvidar que también tendrá que seguir comprando títulos griegos, portugueses, irlandeses, y puede ser que de otros países miembros de la zona euro… [7] Además, el FEEF es un instrumento muy poco práctico, creado por los países de la zona euro en mayo de 2010 para responder a la tormenta que envolvía a Grecia. Una prueba de la poca flexibilidad del FEEF es que la decisión tomada por los gobiernos europeos, la Comisión Europea y el BCE el 21de julio de 2011, de aumentar el volumen de intervención y permitirle comprar títulos en el mercado secundario, o inyectar capital en los bancos desfallecientes, debe ser ratificada por cada uno de los 17 parlamentos de la eurozona. Diez semanas más tarde, todavía no ha terminado el proceso de ratificación por los parlamentos.

Desde el 21 de julio, la crisis se va acentuando cada vez más: las bolsas continuaron con una gran inestabilidad, con una fuerte tendencia a la baja, en particular por la capitalización de los bancos. El crecimiento económico ha aflojado en todos lados, incluso en Alemania que hasta junio de 2011 podía publicar resultados superiores a la media europea. La caída de la producción y del consumo en Grecia se ha agravado. El desempleo aumenta y los ingresos fiscales bajan en casi todos los países, lo que reduce los recursos de los Estados para reembolsar la deuda. La posibilidad de nuevas quiebras de instituciones financieras privadas está en la mente de todos.

Los gobiernos europeos han caído en su propia trampa

Los gobiernos europeos han caído en su propia trampa: cuando se creó la UE y el BCE, los gobiernos decidieron que el Banco Central Europeo y los Bancos Centrales de los Estados miembros de la UE no tuvieran el derecho de prestar directamente a los Estados. Éstos deben remitirse a las instituciones financieras privadas (bancos, compañías de seguros, fondos de pensiones…) para poder financiarse. Si el BCE y los Bancos Centrales de los Estados miembros pudieran prestar a los poderes públicos, como hace la Reserva Federal de Estados Unidos, la crisis de la UE estaría atenuada. Sin tomar a Estados Unidos como modelo, lejos de eso, hay que señalar que la FED compró al Tesoro títulos de la deuda pública (Treasury bonds) por un poco más de 1,7 billones de dólares, de los que 900.000 millones lo fueron después de la quiebra de Lehman Brothers, en septiembre de 2008. [8]

Otras características de la UE refuerzan la crisis. El presupuesto de la Unión es minúsculo y las transferencias fiscales a favor de las economías más débiles son muy limitadas. Como comparación, si Estados Unidos estuviera regido por el mismo sistema coercitivo y que las transferencias del presupuesto federal estadounidense hacia sus estados miembros fuera tan bajo como el de la UE, una decena de estados se encontrarían en la misma situación que Grecia o Portugal: Virginia, Maryland, Nuevo México, Florida…

Las economías débiles de la zona euro que acusan un déficit comercial respecto a los países más fuertes (Alemania, Francia, Países Bajos, Bélgica, Austria…) no tienen la posibilidad de apoyarse en una variación de los tipos de cambio con el objetivo de aumentar sus exportaciones. La pertenencia a la zona euro se ha transformado en una camisa de fuerza. Y es a causa de esta situación que la eventualidad de un abandono del euro es parte del debate sobre la salida de la crisis, tanto en la izquierda como en la derecha del campo político.

La crisis de la zona euro y, más allá, la de la UE es patente. Es bien conocido el dicho, el pescado se pudre comenzando por la cabeza. La crisis inunda todas las instancias de centralización de la UE y de la eurozona y los gobiernos de los distintos países no se ponen de acuerdo en las políticas a seguir. Nicolas Sarkozy y Angela Merkel no se entienden sobre las mediadas a tomar. El gobierno alemán es favorable a una mayor reducción del valor de los títulos griegos en los balances de los bancos privados tenedores de estos títulos, mientras que el gobierno francés hace presión para que se respete la reducción del 21 %, aceptada el 21 de julio, a propuesta del Instituto Internacional de las Finanzas (IIF), el cartel de los principales bancos acreedores de Grecia. En clara oposición con su gobierno, Josef Ackermann, presidente de dicho cartel y director ejecutivo del Deutsche Bank, afirmó en la reunión anual del Banco Mundial y del FMI, mantenida en Washington a fines de septiembre 2011, que se oponía a cualquier revisión del acuerdo que fijaba la reducción en el 21 %. Insistió: «Si comenzamos a reabrir esa caja de Pandora, perderemos mucho tiempo…». [9] Por lo tanto, hay un malentendido franco-alemán sobre ese tema en el nivel gubernamental, [10] mientras que el frente formado por los banqueros goza de buena salud. De esta forma, la crisis de la UE y de la eurozona repercute también directamente en las instituciones: Jurgen Stara, administrador alemán del BCE, dimitió en forma notoria en septiembre de 2011 y expresó públicamente su desacuerdo con la política seguida por la institución conducida por Jean-Claude Trichet. Denunció la compra de títulos griegos, italianos… por el BCE.

Por su lado, el gobierno británico mantiene sus posiciones autónomas. Muy contento de no estar en la zona euro, los británicos pueden hacer variar el tipo de cambio de la libra esterlina. A pesar de que la deuda pública inglesa es mucho mayor que la de España, el gobierno británico, gracias a la libra esterlina, dispone de un margen de maniobra mucho más amplio que el español. El gobierno británico se opone a la mayoría de sus colegas europeos en lo que concierne a la propuesta de un impuesto sobre las transacciones financieras. Si algún día éste se creara, es probable que sólo sea aplicado por los Estados miembros de la zona euro. [11] La resistencia del gobierno británico no para allí: ¡piensa seriamente en llevar ante los tribunales al BCE por trabar la libre circulación de capitales! Efectivamente, el BCE quiere que las empresas financieras por las que pasan importantes transacciones en euros (especialmente en productos derivados como el CDS) estén domiciliadas en la zona euro, lo que va en contra de los intereses de uno de los paraísos fiscales británicos: La City de Londres. [12]

Desde los gobiernos de los países miembros de la eurozona, algunos como Eslovaquia y Finlandia, han manifestado sus dudas respecto a las decisiones del 21 de julio, lo que genera un clima de incertidumbre en cuanto a la ratificación del acuerdo por sus parlamentos.

La crisis de la deuda en la zona euro produjo, en julio de 2011, una nueva víctima de la que la gran prensa internacional y los dirigentes de la UE han hablado muy poco. Se trata de Chipre, cuyos bancos están directamente afectados por la crisis griega. Una importante razón para este silencio es que el gobierno de Chipre, escaldado por las políticas de austeridad impuestas a Grecia, Irlanda y Portugal, intenta pasar de la ayuda de la troica (Comisión Europea, BCE y FMI) y está en negociaciones con Rusia por un préstamo de 2.000 millones de euros. El gobierno italiano busca también evitar pasar por la humillación de postrarse ante la troica: las autoridades de Roma le hacen la corte a China para que aumente sus compras de títulos italianos.

La experiencia de 2007-2008 no llevó, en absoluto, a los gobiernos a imponer unas reglas prudenciales estrictas. En cambio, tendrían que haber tomado medidas para impedir que las instituciones financieras, los bancos, las compañías de seguros y otros hedge funds, continúen su tarea devastadora. Es necesario llevar ante los tribunales de justicia a las autoridades públicas y a los dueños de las empresas responsables directos o cómplices activos de los derrumbes bursátiles y bancarios. En el interés de una aplastante mayoría de la población, es urgente expropiar los bancos y ponerlos al servicio del bien común, nacionalizándolos y colocándolos bajo el control de los trabajadores y de los ciudadanos. No sólo hay que rechazar de plano cualquier tipo de indemnización a los grandes accionistas, sino que conviene además recuperar sobre su patrimonio global el coste del saneamiento del sistema financiero. Se trata también de repudiar las acreencias ilegítimas que los bancos privados reclaman a los poderes públicos. Por supuesto que se deben adoptar una serie de medidas complementarias: control del movimiento de capitales, prohibición de la especulación, prohibición de las transacciones con los paraísos fiscales y judiciales, implantación de una fiscalidad que tenga como objetivo el establecimiento de la justicia social… En el caso de la Unión Europea, conviene derogar diferentes tratados, entre ellos el de Maastricht y el de Lisboa. También se tendrá que modificar radicalmente el estatuto del Banco Central Europeo. Mientras que la crisis todavía no llegó a su apogeo, es el momento de generar un cambio radical en la situación con el fin de dar una salida anticapitalista a las convulsiones bancarias y bursátiles.

Traducido por Raúl Quiroz y Griselda Pinero.


[1] Este artículo completa la serie «En el ojo del huracán: la crisis de la deuda en la Unión Europea» publicado en siete partes en www.cadtm.org.

[2] Éric Toussaint, doctor en ciencias políticas por las universidades de Lieja y de París VIII, presidente del CADTM Bélgica, miembro de la Comisión presidencial de una auditoria integral de la deuda (CAIC) del Ecuador y del Consejo científico de ATTAC Francia. Dirigió con Damien Millet el libro colectivo La deuda o la Vida, Icaria Editorial, Barcelona, 2011. Participó en el libro de ATTAC: Le piège de la dette publique. Comment s'en sortir ,Ediciones Les liens qui libèrent, Paris, 2011.

[3] Por supuesto que la crisis de la deuda pública es muy grave y necesita de soluciones radicales pero es importante insistir en la crisis de los bancos privados que no es el resultado de la crisis de la deuda pública de los Estados, ya que lo contrario es precisamente lo cierto.

[4] Dexia, que a comienzos de octubre de 2008 estaba en quiebra, fue reflotada por la acción conjunta de los gobiernos francés, luxemburgués y belga. Ese rescate, costoso para los Estados y las colectividades locales, dejó intacta la estructura de dirección y funcionamiento de este banco privatizado durante los años noventa del siglo pasado.

[5] http://www.lepoint.fr/economie/banque-siemens-a-retire-500-millions-d-euros-de-la-societe-generale-20-09-2011-1375288_28.php

[6] Véase Financial Times, «Central banks walk a monetary tightrope», 23 de septiembre de 2011; véase también en la misma edición «Italy: Fight for credibility continues». El monto total de las compras efectuadas por el BCE entre mayo de 2010 —comienzo de las compras de títulos griegos en el mercado secundario—, y el 12 de septiembre 2011, se eleva a 143.000 millones de euros. Entre mayo de 2010 y marzo de 2011, el BCE había comprado títulos griegos por 66.000 millones de euros. Luego, no pudo continuar la compra hasta el 8 de agosto, según sus propias declaraciones. Véase sobre esto: Éric Toussaint «El BCE, fiel servidor de los intereses privados» http://www.cadtm.org/El-BCE-fiel-servidor-de

[7] En septiembre de 2011, cerca de la mitad de la deuda pública de la eurozona (que totaliza 6,5 billones de euros o sea 6 500 000 000 000 €) pasó a la categoría de riesgo elevado. La novedad es que la deuda pública de Bélgica es desde ahora considerada por los mercados financieros como de riesgo elevado. La deuda pública belga representa el 5 % de la deuda pública de la eurozona, la de Grecia el 4 %, de Portugal el 2 %, de Irlanda el 1 %, de España el 9 % y ¡de Italia el 26 %! (Véase Martin Wolf, «Fear and loathing in the eurozone», Financial Times, 28 de septiembre de 2011).

[8] Financial Times, «Central banks walk a monetary tightrope», del 23 de septiembre de 2011. Uno de los grandes fallos de la FED fue de haber comprado activos tóxicos (ligados al mercado de las subprime) a las instituciones financieras privadas por una suma de 1,25 billones de dólares y de haber prestado sumas astronómicas a esas mismas instituciones con el fin de mantenerlas a flote mientras que el Estado debería haberlas expropiado.

[9] Véase el Financial Times «IMF/World bank meeting: Debt talks fail to agree solution» del 26 de septiembre de 2011.

[10] Véase el Financial Times « Splits over Greek bail-out », del 28 de septiembre de 2011 .

[11] Que, sin embargo, representa una masa crítica suficiente. El defecto de este impuesto es su timidez.

[12] Véase el Financial Times del 14 de septiembre de 2011.


Libros relacionados:

La Deuda o la vida. Damien Millet y Éric Toussaint


Vivir en Deudocracia. VV.AA.