martes, 29 de noviembre de 2016

La cara oculta de los grandes supermercados



Como nos cuenta Esther Vivas en El negocio de la comida, Juan Roig, fundador y presidente de Mercadona, afirma que su empresa “ha triunfado gracias a la cultura del esfuerzo. De la crisis se sale cambiando de actitud, pensando más en nuestros deberes y menos en nuestros derechos”. Desde 2008 sus ganancias han aumentado un 58%, en 2011 su cuota de mercado era casi del 24% y Roig es la cuarta persona más rica de España según Forbes. La empresa defiende que su éxito es gracias a los precios bajos y el comercio de proximidad, pero también tiene que haber algo más.

Mercadona ha sido acusado de participar en la financiación del PP en los papeles de Bárcenas, de la desaparición del pequeño comercio, del ahogo al campesinado y de la explotación laboral. Hay muchas denuncias a Mercadona por abusos laborales, como los testigos que Jordi Évole entrevistó en el “Salvados” del domingo pasado, centrado en esta gran cadena de supermercados. El documental trató tres grandes bloques: el modelo de empresa, los trabajadores y los proveedores. Aunque todos los temas son de gran interés, nos fijaremos en los empleados.

En el programa aparecieron dos trabajadores de Mercadona y un abogado laboralista que mostraron la cara menos amable de la cadena, contando dos casos de problemas laborales con la empresa. Estos testigos sirven para analizar las técnicas que usan los supermercados en todo el mundo, que Xavier Montagut y Esther Vivas revisan en el libro Supermercados, no gracias.

Los supermercados actuales usan técnicas neotayloristas, como la informatización y automatización del trabajo, la parcelación y simplificación de tareas o control de cumplimiento, para conseguir mejorar el rendimiento de los trabajadores y aumentar su productividad, que se calcula mediante las vendas por empleado y las vendas por metros cuadrados. Además, se rigen por la famosa frase de “el cliente siempre tiene la razón”, que simplifica la idea de cliente rey: el trabajo y los servicios se orientan para facilitar la compra a través de la ampliación de servicios como la oferta de más modalidades de pago, más horas de apertura, gasolineras a precios bajos, servicios a domicilio y cajas rápidas. Y no sólo eso, los empleados tienen que mostrarse siempre amables y dispuestos a recibir quejas, ya que “el cliente siempre tiene la razón y es como el segundo jefe”.

Pero los dos testigos que aparecieron en “Salvados” hablaban sobre todo de sus (malas) vivencias en sus puestos de trabajo a la hora de pedir bajas o de sindicarse. Tanto uno como el otro aseguraron que aun sufriendo lesiones físicas no se les concedieron las bajas y tuvieron que trabajar igualmente. “Mercadona es una empresa autoaseguradora, está exenta de pagar las cotizaciones a la Seguridad Social y ella misma paga al trabajador cuando está de baja. Eso es legal, pero cuanto menos tiempo esté un trabajador de baja más beneficio económico tiene”, afirmó el abogado que los acompañaba en la entrevista. Uno de los testigos, que tuvo una rotura en el tendón de Aquiles, afirma que “cuando alguien se coge la baja, en Mercadona se enciende la alerta".


Otro de los problemas que se encuentran los trabajadores de la empresa de Juan Roig es el sindicalismo. La testigo de Jordi Évole afirma que fue presionada para no afiliarse a la Confederación Intersindical Galega y para que lo hiciese en UGT o CCOO. Al no hacerlo, se le suprimió la prima anual. En Supermercados, no gracias se nos cuentan las artimañas de los grandes supermercados a la hora de controlar el sindicalismo de sus empleados. Primero se potencia el sindicalismo amarillo, controlado por la propia empresa premiando a aquellos trabajadores que se afilien a FASGA o FETICO, los sindicatos amarillos del sector. Después se dificulta el trabajo de los sindicatos autónomos, a veces con prácticas ilegales, y por lo tanto desincentivan a los trabajadores a afiliarse. Finalmente, algunas empresas han hecho lo imposible para manipular las elecciones sindicales, ya sea cambiando las urnas de sitio o haciendo campaña por sus sindicatos el mismo día de las votaciones. A las empresas les interesa que los trabajadores tengan una relación individualizada y que no se unan en sindicatos, una manera de hacerlo es presionarlos para que no cojan bajas, permisos... Como se ve en “Salvados”.



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