jueves, 9 de febrero de 2017

Solo tenemos un planeta

Joge Wagensberg y Joan Martínez Alier conversan sobre por qué la humanidad ha provocado que el planeta se encuentre en una situación de emergencia real y cómo se puede actuar a partir de ahora para intentar revertirla.

Por primera vez en la historia, la actividad humana está influyendo peligrosamente en la salud del planeta. Está dándose de una manera acelerada la sexta extinción, a un ritmo más intenso que en otras extinciones anteriores, pero a diferencia de las anteriores  esta vez afecta a la especie humana, denominada la era del Antropoceno.

¿Por qué está unida la economía indisociablemente al crecimiento?

¿Por qué debemos resguardar la biodiversidad por nuestro propio interés?

Si el planeta es finito, ¿por qué la economía industrial y la sociedad de consumo en vez de imitar las estrategias y tácticas de la naturaleza y hacer un uso eficiente de la energía, incumplen totalmente las leyes de la física, entrando en contradicción con la primera y la segunda ley de la termodinámica? Y concluyen que  debemos introducir la esfera científica en las decisiones sociales y políticas para preservar la vida de las generaciones futuras. Reivindicar la ciencia contra la ignorancia y expandir el conocimiento a fin de adoptar colectivamente decisiones.


Jorge Wagensberg, físico divulgador de la ciencia

"Es cierto que a cada particular función se le puede encontrar a posteriori una particular sustitución. Pero el valor de la diversidad está en su conjunto, ese es su gran tesoro. Cuanto más extensa sea la diversidad, más soluciones pueden encontrarse para resolver un proceso incierto. Si tienes poca diversidad cuando aparece una incertidumbre, ya sea un meteorito que cae, una epidemia, cualquier cosa, estás menos protegido, tienes menos defensas para combatirlo. Por eso es tan importante la diversidad, porque es como un patrimonio de soluciones a priori para problemas que ni siquiera se han presentado todavía. La biodiversidad anticipa."


Joan Martínez Alier, economista promotor de la economía ecológica

"En realidad, la economía de la fotosíntesis es «antientrópica», como hemos dicho ya. Es decir, el sistema de la Tierra no es «aislado» ni es «abierto», sino «cerrado» (en lenguaje de la termodinámica). Está abierto a la entrada de energía solar pero no intercambia apenas materiales con el exterior. Eso se llama técnicamente un sistema «cerrado» para distinguirlo de uno «aislado». Con esa energía y con agua y clorofila, tal como se enseña en la escuela a las niñas y niños a los 10 o 12 años, la Tierra consigue por la fotosíntesis crear vegetación, muchísimas especies, la vida en general. Conseguimos vencer la entropía en muy pequeña escala y, solamente, por supuesto, porque importamos gratis la energía solar. Ahora bien, la economía industrial se basa en el flujo de energía solar actual solo en una pequeña parte. Está basada en carbón mineral, petróleo y gas."



Conversación recogida en el libro: