Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de junio de 2013

Les contradiccions d'Alemanya. Entrevista a Rafael Poch, periodista, corresponsal de "La Vanguardia" a Berlín

Rafael Poch és un gran coneixedor de la realitat alemanya. Corresponsal de "La Vanguardia" a Berlín ha escrit, juntament amb Àngel Ferrero i Carmela Negrete, La Quinta Alemania, un modelo hacia el fracaso europeo.
Descobrir la realitat alemanya, i la seva història recent, ens permet conéixer moltes de les receptes que es pretenen aplicar als països del sud d'Europa per "solucionar" la crisis.

A continuació una entrevista molt recomanable a càrrec de Montse Jené al canal 3/24:




Llibre relacionat

lunes, 25 de marzo de 2013

Chipre: simpatía por una lavadora. Un artículo de Rafael Poch

Chipre, y sus ciudadanos, son las siguientes victimas de la Troika. Se impone el corralito sobre una población que no es responsable, ni de la abaricia ni de los riesgos, de la elite economica europea. El gobierno y bancos alemanes, lideres indiscutibles de esta Europa de la Troika, no están libres de responsablidad.
En este artículo de Rafael Poch podemos leer todo esto y mucho más sobre Alemania y Chipre.



Rafael Poch | 23/03/2013 | http://blogs.lavanguardia.com/berlin/

Tras la estabilización que la garantía ilimitada del BCE logró en septiembre con el respaldo de Merkel, en Francfort se preguntaban hace unos meses cuanto duraría la calma. Algunos ya decían que Europa había cambiado una crisis financiera por una crisis de empleo y recesión. Primero llegaron las elecciones italianas, que Merkel aún no ha mentado, y ahora el disgusto de Chipre. De nuevo la voluntad popular -en Italia unas elecciones, en Chipre un parlamento- se interpone en el camino del errático Diktat europeo.
Este segundo sobresalto ilustra la fragilidad de la situación europea y tuerce un poco la por ahora segura victoria de la canciller alemana para ganar su tercer mandato en las elecciones de septiembre bajo el lema, “qué bien lo hacemos”. Pero al directorio berlinés-bruselense le crecen los replicantes. Desde Berlín se calificó de payasada lo de Italia -lo dijo el candidato socialdemócrata a la cancillería, Peer Steinbruck- y ahora se reduce a Chipre a una lavadora de sucio dinero ruso. Pero la isla mediterránea es mucho más que eso y ha demostrado tener sentido de la dignidad.
Chipre tiene una historia de colonialismo y dependencia europea  muy cruda que comenzó en 1878 cuando la isla fue adquirida a los otomanos por la Inglaterra victoriana hoy parte de la Unión Europea. La sombra de aquel yugo, que en los años cincuenta ignoró el referéndum nacional chipriota a favor de la “Enosis”, la unión con Grecia (con el resultado de un 96% de la población griega local, 80% de la población total, a favor) continúa hasta hoy en forma de bases militares británicas tres veces mayores que Guantánamo. Desde ellas el Reino Unido lanzó en 1956 sus infames bombardeos tardo coloniales contra el Egipto de Nasser y contribuyó al desastre de Irak.
A su independencia en 1960 gracias a la tenacidad del ejemplar Patriarca Makarios de su Iglesia ortodoxa, autocéfala desde el siglo V, siguió la invasión y colonización del ejército turco, golpista y esbirro de la OTAN por excelencia, y la injusta y brutal partición de la isla en 1974, un escándalo sangriento en el que Europa dejó hacer a los militares turcos.
La democracia chipriota ha sido ejemplar, con alto nivel de instrucción, menos corrupción que en Italia y España y elecciones limpias. Desde esa historia no es casualidad que el agravio lanzado por el directorio europeo haya indignado en Chipre y que los sentimientos hacia Rusia sean favorables.
La solución expropiatoria impuesta tenía como principal justificación una cuestión de política interna alemana en periodo preelectoral: los rescates (a los bancos) no son populares en Alemania. Y con razón. Pero Europa lleva tiempo salvando bancos internacionales con dinero del contribuyente, especialmente bancos de los países centrales, los más expuestos, con los rescates que llevan nombre de los países de la periferia. Eso es lo que los votantes alemanes ignoran, en gran parte gracias a sus medios de comunicación.
La jugada expropiatoria impuesta a los chipriotas demuestra, una vez más, la desigualdad entre naciones europeas, algunas de ellas sin derecho alguno a la soberanía, algo sobre lo que Chipre conserva buena memoria en su biografía.
Al anunciar en octubre de 2008 que garantizaba a los alemanes sus depósitos bancarios, Merkel dijo que lo contrario significaba, “comprometer la confianza en el orden social”. La solución chipriota demuestra que esa confianza se puede destrozar sin problema en los países de la periferia. Un aviso general para potenciales rebeldes.
La justificación del sucio dinero ruso es indecente y selectiva. Según los índices de la ONG Tax Justice Network, Chipre ocupa el puesto número 20 en la tabla mundial de opacidad financiera. Por delante de ella hay seis naciones europeas, con Alemania en el puesto nueve de los diez más opacos del mundo. La campaña de la prensa alemana contra el “sucio dinero de los oligarcas rusos en Chipre” ha coincidido con revelaciones sobre generosos depósitos de oligarcas alemanes, tratados aquí de “empresarios prominentes”, en el paraíso fiscal panameño: Piëch, el dueño de Porsche, Quandt, BMW, la familia de banqueros Finck, el rey del café Jacobs y el editor del imperio Burda, entre otros. De repente en Alemania el concepto “oligarca” – “personas que pertenecen a un grupo reducido y ejercen el poder supremo”- se restringe a quienes han nacido en Rusia. Un estudio del SPD divulgado en enero estima en 150.000 millones de euros el fraude fiscal que tiene lugar anualmente en Alemania. La cifra representa el 16% de la recaudación total del estado. ¿Cual es entonces la enfermedad chipriota? ¿Quizá ofrecer a empresas rusas el estatuto fiscal favorable que en Irlanda es completamente respetable?
Los chipriotas no inventaron nada. En sus mejores días el “modelo Chipre” generaba en la City londinense el 10% del PIB británico. En Irlanda existe un esquema idéntico al chipriota de bajos impuestos para empresas, que ha continuado funcionando tranquilamente incluso tras el rescate de bancos internacionales concedido a ese país. El primer ministro de una gran lavadora internacional, Luxemburgo, el simpático Jean-Claude Junker, ha sido hasta enero, y durante ocho años, jefe del eurogrupo. Quienes en Alemania hablan del sector bancario “sobredimensionado” de Chipre -Merkel, Shäuble y Steinbrück, entre otros- son los mismos que liberalizaron la “plaza financiera alemana” que hasta los años 2000 estuvo menos abierta al casino. ¿Quién no tiene una banca “sobredimensionada” en la Europa del casino? La diferencia esencial de todo el asunto es que ahora se trata de un país de la periferia, pequeño y bajito, y que el dinero en juego es fundamentalmente ruso y afecta poco a los principales tahúres.
Chipre jugó al casino como todos, pero la principal ruleta estaba en Londres, Francfort y Nueva York, no en Nicosía. La isla mediterránea tenía una deuda pública del 48% en 2008 y ha sido, entre otras cosas, una víctima de la mala política europea hacia Grecia, que la troika empeoró con su medicina. La rebaja de la deuda griega costó 3000 millones a los bancos chipriotas.
Ahora se dice que los mercados entenderán el mensaje de este castigo político a los depositantes rusos que blanqueaban dinero en Chipre. Ser ruso y tener dinero en Chipre no es necesariamente “blanquear” y, en cualquier caso, ¿qué pasa con el blanqueo en Suiza, las islas Caimán, Luxemburgo, Estados Unidos, Jersey, Alemania, Reino Unido, Bélgica y Austria, por citar solo algunos de los veinte países en los que las finanzas son más oscuras que en Chipre según la citada organización? Y encima el coqueteo con Moscú: ese ejercicio de soberanía nacional ha sido un irritante desafío.
Un enorme yacimiento de gas con el que interesar al consorcio ruso Gazprom. Una posible base militar para la flota rusa en Limasol, que podría ser alternativa para continuar una presencia en el Mediterráneo Oriental si Moscú termina teniendo que salir por piernas de la Siria de El Asad…. Lo más irritante de la situación, vista desde Berlín y Bruselas, es este ejercicio de soberanía ejemplarizado por el viaje del ministro de finanzas chipriota a Moscú. El Directorio europeo, que en su día castigó a Rajoy por la minucia de un cuestionamiento de los objetivos de déficit y a Papandreu por proponer un referéndum, va a ser implacable con esto.
El caso chipriota es un abuso más de la mentalidad de matón que está desintegrando la eurozona. Hay que utilizar la situación para realizar lo que el diario Die Welt describe como, “un precedente que tenga efecto disciplinador sobre otros países en crisis reacios a realizar reformas”. Ante este trato no es de extrañar que dos de cada tres chipriotas apuesten por abandonar el euro y fortalecer las relaciones con Rusia, como señala una encuesta de Prime Consulting. O que el 91% apoye el “no”, unánime, de su parlamento a la quita en los depósitos.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/berlin/chipre-simpatia-por-una-lavadora-58581 


Libros relacionados

Imagen de  La deuda o la vida Europa en el ojo del huracán

La deuda o la vida 

Europa en el ojo del huracán

Damien Millet y Eric Toussaint (Eds.) 

 

 

Imagen de  Vivir en deudocracia Iban un portugués, un irlandés, un griego y un español...

Vivir en deudocracia 

Iban un portugués, un irlandés, un griego y un español...  

Quién debe a quién

 

miércoles, 11 de abril de 2012

Dos ideas para desmontar el poder alemán

Cada día queda más claro que el poder en la UE es desigual. Alemania manda, Francia le da la razón y el resto asumen el "diktat" sin rechistar. Este sería un análisis cierto pero parcial y tramposo. No es Alemania en su conjunto sino sus élites económicas y políticas las que tienen, y tuvieron, este delirio de dominación. Del mismo modo que los trabajadores griegos no son responsables de la irresponsabilidad de sus políticos y banqueros.

A continuación 2 artículos que trazan una geneología del "poder alemán" y sus auténticos precursores. Primero una conferencia del Dr. Matthias Rath haciendo un llamamiento al pueblo alemán. Después un artículo de Vicenç Navarro donde saca a relucir las clases sociales en este contexto.





La ignorancia histórica de la canciller Merkel y su selectividad moral

Vicenç Navarro | Pensamiento crítico | Publico.es

Una de las motivaciones que han definido las políticas de austeridad impuestas por el gobierno alemán de la canciller Angela Merkel a Grecia ha sido la de penalizar a este país por su comportamiento, considerado por tal canciller como irresponsable, al vivir por encima de sus posibilidades, con un Estado supuestamente derrochador, atributos de una sociedad enferma e inmoral. La mentalidad que hay que “castigar a Grecia” ha sido dominante en el establishment financiero, económico y político alemán, reproducido a través de sus medios de información de mayor difusión, que contienen, todos ellos, artículos, reportajes y páginas de opinión claramente anti-Grecia, reproduciendo estereotipos insultantes para la mayoría de las clases populares de aquel país. El griego “vago” y “dependiente del Estado” financiado por la ayuda alemana través de fondos públicos alemanes, se ha convertido en una imagen muy común de los medios alemanes con mayor capacidad de persuasión entre su población. Invito al lector que no se crea lo que estoy diciendo a que ojee los diarios alemanes de mayor tiraje y busque artículos que hagan referencia a Grecia, y verán que raramente aparecen imágenes o narrativas que sean mínimamente objetivas o equilibradas en su reportaje. La gran mayoría de artículos son condenatorios del Estado griego y de su población.

En esta actitud alemana hacia Grecia hay varios problemas graves, resultado de una enorme ignorancia por parte de la canciller Merkel y del establishment alemán, no sólo de la propia historia de Alemania, sino también de la de Europa. Vayamos por partes. La primera ignorancia es desconocer las terribles consecuencias de querer penalizar a todo un país por su comportamiento supuestamente inmoral. Alemania es un ejemplo de ello. El Tratado de Versalles, firmado el 28 de Junio de 1919, era el Tratado de Paz que terminaba con la Primera Guerra Mundial. Los vencedores de aquel conflicto, Francia, Gran Bretaña y EEUU, impusieron un castigo a Alemania, perdedora de aquella guerra, castigo que tenía como objetivo penalizar al pueblo alemán por su responsabilidad en haber causado la I Guerra Mundial. Con aquella penalización se intentaba prevenir que Alemania causara en el futuro otra guerra. Como dijo el Primer Ministro francés Georges Clemenceau, el objetivo central de las enormes sanciones impuestas al pueblo alemán era prevenir una II Guerra Mundial. La historia, sin embargo, mostró el enorme error de aquellas políticas de sanciones encaminadas a penalizar el comportamiento considerado inmoral de un país. La Segunda Guerra Mundial siguió a la Primera, y en cierta manera, la II Guerra Mundial era una respuesta a la política de sanciones firmada en Versalles en 1919. En realidad, el economista Keynes, de Gran Bretaña, que había dimitido de la delegación británica en Versalles por su desacuerdo con aquellas políticas sancionadoras que iban a aprobarse en el llamado Tratado de Paz, había ya alertado que aquellas sanciones empeorarían todavía más la situación alemana, creando las condiciones para que apareciese un movimiento de protesta, canalizado por el nazismo, tal com oocurrió. Lo que Keynes aconsejó al Primer Ministro británico Lloyd George, fue lo que se hizo después de la II Guerra Mundial (y que se tenía que haber hecho después de la I Guerra Mundial): perdonarle a Alemania más de la mitad de la deuda pública, deuda que Alemania, debía a los vencedores (que eran los mismos que ganaron la Primera Guerra Mundial), a fin de ayudar a la reconstrucción de aquel país. Detrás de tales medidas había el acertado supuesto de que no se podía condenar a todo un pueblo por los errores y malas prácticas políticas y económicas de sus establishments.

¿Penalizando a Grecia por su comportamiento inmoral?

Este supuesto se podría aplicar también a Grecia, país que ha estado gobernado por unos establishments de ultraderecha por la mayoría del tiempo desde el final de la II Guerra mundial. Las políticas corruptas, responsables de unos Estados altamente represivos y con escasa sensibilidad social, fueron realizadas por sus clases dirigentes griegas apoyadas precisamente por las clases dirigentes alemanas. El enorme endeudamiento del Estado griego, basado en parte en la escasez de recursos (generada por un enorme fraude fiscal por parte de los componentes de su clase dirigente) y en unas políticas fiscales enormemente regresivas, con unos gastos militares (aproximadamente el 30% de su presupuesto público) totalmente hiperbólico, se realizó con el apoyo del capital financiero alemán y estadounidense. Es más, la banca Goldman Sachs jugó un papel importante en la creación de la deuda pública, su ocultación y, más tarde, su especulación. El establishment alemán estaba involucrado en las políticas llevadas a cabo en Grecia, que condujeron directamente al mal llamado “problema de la deuda pública griega”. Y la banca alemana fue la que financió la expansión del gasto militar en Grecia (ver mi artículo “Lo que no se dice sobre Grecia”, publicado en mi blog www.vnavarro.org el 28.03.12). ¿Dónde está la crítica de la supuesta moralista Angela Merkel de los banqueros de su país, que se beneficiaron enormemente del comportamiento irresponsable e inmoral de la clase dirigente griega? Y, ¿cómo es que la prensa del establishment alemán está tan silenciosa sobre el papel central que el capital financiero, incluido el alemán, jugó en crear “la crisis de la deuda pública griega”? El pueblo griego no se benefició de aquellas políticas. Fue la burguesía financiera alemana la que se benefició.

No es, pues, Alemania versus Grecia el mayor conflicto actual. Ni Alemania ayuda a Grecia, ni Grecia es corrupta e inmoral. Debe conocerse que dentro de cada país hay clases sociales con intereses distintos, e incluso contrapuestos. Lo que se llamaba antes la burguesía financiera alemana jugó un papel clave en la creación del problema de la deuda pública griega, lo cual hizo con la activa colaboración de la burguesía griega, corrupta, reaccionaria y represiva, perjudicando así tanto a las clases populares griegas como a las clases populares alemanas, pues el dominio de la burguesía financiera sobre el Estado alemán ha sido responsable de las políticas de bajos salarios y escasa demanda, exportando el capital en lugar de invertirlo en el propio país, Alemania, y así aumentar su demanda doméstica, lo cual hubiera estimulado la economía alemana y a la europea a la vez. De esto sin embargo, apenas se habla en los medios de mayor difusión alemanes y españoles.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2012/04/09/la-ignorancia-historica-de-la-canciller-merkel-y-su-selectividad-moral/

Libros relacionados:


La deuda o la vida - Europa en el ojo del huracán

Vivir en deudocracia - Iban un portugués, un irlandés, un griego y un español...