martes, 9 de febrero de 2016
La UE antepone el capital a las personas. De la CECA al TTIP
lunes, 6 de julio de 2015
#OXI ¿Por qué no debemos pagar la deuda?
lunes, 18 de junio de 2012
Un voto griego para el centroderecha y el ajuste. Un artículo de Eduardo Febbro
lunes, 4 de junio de 2012
FMI y Christine Lagarde: ¡Basta ya!. Un artículo de Damien Millet y Eric Toussaint
Christine Lagarde, directora general del FMI muy preocupada: «Pienso más en los pequeños alumnos de una escuela de una aldea de Níger que sólo tienen dos horas de clase por día, que comparten entre tres una silla y que tienen sed de aprender»
Damien Millet y Eric Toussaint | CADTM.org
Christine Lagarde, directora general del FMI realizó unas declaraciones sobre Grecia y África que exigen algunas puntualizaciones. Hace treinta años, estallaba la crisis de la deuda del Tercer mundo. Empujados a endeudarse y a exportar cada vez más, los países del Sur sufrían en carne propia la fuerte alza de los tipos de interés y el derrumbe de los precios de las materias primas orquestado por los medios financieros internacionales. Por supuesto la corrupción, el autoritarismo y la megalomanía de algunos dirigentes de esos países exacerbaron las crisis, pero no las habían provocado. El continente africano fue especialmente golpeado, las condiciones de vida se deterioraron y los indicadores sociales son todavía alarmantes. Los servicios públicos de salud y educación, entre otros, fueron rebajados por las exigencias de los acreedores con la música de fondo del FMI. Interrogada sobre Grecia, Christine Lagarde declaró al diario británico The Guardian: «Pienso más en los pequeños alumnos de una escuela de una aldea de Níger que sólo tienen dos horas de clase por día, que comparten entre tres una silla y que tienen sed de aprender» |1|. Christine Lagarde no precisó que Níger ha estado sometido a las exigencias del FMI durante más de 25 años. No puede ignorar que la responsabilidad de que los niños y niñas de Níger no tengan acceso a una escolaridad normal recae en su mayor parte en el FMI.
Un cuarto de siglo más trade, Grecia fue el primero de los países de la zona euro en sufrir la sacudida de la crisis que estalló en 2007-2008. Como en el Sur, el reembolso de la deuda tuvo la prioridad absoluta para los acreedores de Grecia, en particular, para los grandes bancos privados franceses y alemanes. Por consiguiente, el FMI, la Unión Europea y el BCE impusieron al país heleno una serie de planes de austeridad totalmente dramáticos para su población. Actualmente, Grecia atraviesa una grave crisis humanitaria, además de una severísima crisis económica. El pueblo griego conoce los daños provocados por las políticas impuestas por el FMI y ha utilizado las urnas para expresar su rechazo a las políticas de austeridad después de haber recurrido a una docena de huelgas generales, y a numerosísimas manifestaciones y ocupaciones de lugares públicos.
En los comicios del 6 de mayo 2012, los electores griegos castigaron a las fuerzas de la coalición que aplicaron los planes de austeridad y se sometieron a las órdenes de la Troica (FMI, BCE y Comisión Europea). Los partidos Nueva Democracia y Pasok pagaron con el descenso de sus votos su total sumisión a los acreedores de Grecia. El LAOS, partido de extrema derecha y miembro de la coalición que estaba en el poder, prácticamente ha desaparecido de la escena pública.
Syriza, la principal coalición de la izquierda radical, se convirtió en la segunda fuerza política del país, llevando a cabo una campaña con un programa que propone el abandono de las políticas de austeridad, la cesación del reembolso y una auditoría de la deuda pública griega. También demanda la modificación completa del Tratado de funcionamiento de la Unión Europea y de los estatutos del BCE, el restablecimiento de los salarios y de las pensiones fuertemente recortados debido a los acuerdos firmados con la Troica, una fiscalidad realmente distributiva, una auditoría de los bancos y la nacionalización de los que hayan recibido ayudas públicas y, finalmente, la eliminación de la inmunidad de los parlamentarios y de otros altos cargos públicos.
Su dirigente principal, Alexis Tsipras, tuvo el coraje de proponer este viraje de 180 º para poder avanzar hacia la justicia social y devolver a Grecia su dignidad, y esto atrajo a una parte importante de la población griega, que dio su voto a los candidatos y candidatas de Syriza. Son muchos los griegos que quieren que surja un gobierno que sea tan fiel al pueblo como los anteriores gobernantes lo fueron con los responsables nacionales e internacionales de la debacle europea. La mayoría del pueblo heleno quiere permanecer en la Unión Europea y en la zona euro pero al mismo tiempo exigen que sus derechos sean respetados. Esta es la opción que también defiende Syriza, que desea desbaratar los planes de la Troica y los banqueros.
Y hete ahí la razón por la que esta opción democrática es combatida activamente en el ámbito internacional y dentro del propio país. Se trata de presentar al pueblo griego como un campeón de la irresponsabilidad, de la evasión fiscal, de la corrupción y de la pereza. Jefes de Estado y de gobierno de la UE han lanzado amenazas de sanción contra Grecia si el pueblo no eligiera lo «correcto» en la segunda vuelta de las elecciones legislativas. Esta campaña de intimidación tiene por objetivo convencer a la ciudadanía griega que debe renunciar a retomar su destino.
Christine Lagarde participa también en este proceso de denigración del pueblo griego. En la entrevista en The Guardian mencionada anteriormente, continuó refiriéndose a la infancia nigeriana que sólo tiene derecho a dos horas de clase por día: «Pienso en ellos permanentemente porque necesitan mucha más ayuda que la gente de Atenas. Y respecto a Atenas, pienso también en esas personas que tratan continuamente de eludir los impuestos.» En cuanto a la gente que intenta sobrevivir en Grecia sin empleo ni acceso a los servicios públicos, agrega «Pienso en ellos, de la misma manera. Y creo que deberían también ayudarse mutuamente, pagando todo el mundo sus impuestos».
Más allá del desconocimiento de las realidades griegas —si bien los armadores y la Iglesia ortodoxa están exonerados del pago de impuestos, no es así para la población en general que debe pagarlos, y más aún con un gran aumentó del IVA y un nuevo impuesto a la vivienda— esas declaraciones revelan por parte del FMI un profundo desprecio hacia una población, a la que supuestamente debería ayudar, que se encuentra en una situación extremadamente difícil. En primer lugar, debido a los efectos de la crisis internacional provocada por la desregulación financiera promovida en forma sistemática por el FMI. En segundo lugar, debido a las medidas impuestas desde mayo de 2010 por el mismo FMI y los dirigentes europeos.
¡La guinda en el pastel!: es interesante señalar que Christine Lagarde se beneficia de una remuneración anual de 323.257 euros, sin olvidar los 57.829 de gastos de representación, y no paga ningún impuesto sobre esos ingresos por su estatus de funcionaria internacional. Realmente es el reino de «Haz lo que digo pero no lo que hago». ¡Es demasiado, Madame Lagarde! No está usted en un sitio adecuado para dar lecciones. Muchísimos pueblos que sufren las medidas que ustedes imponen, ya sea en África, en Europa, en América Latina o en Asia continúan combatiendo con fuerza la organización que usted dirige y su línea política. Porque, Madame Lagarde, la organización que dirige debería ser eliminada y reemplazada por una nueva institución verdaderamente democrática que velara por la estabilidad monetaria, respetando los derechos humanos fundamentales. Felizmente, se está poniendo en marcha una movilización europea contra la deuda ilegítima, los planes de austeridad y el pacto presupuestario, en solidaridad con el pueblo griego y con otros pueblos también agredidos. Es la respuesta adecuada para permitir una verdadera transformación social que conlleve una ruptura con el neoliberalismo.
Traducido por Griselda Piñero
Fuente: http://www.cadtm.org/FMI-y-Christine-Lagarde-Basta-ya
miércoles, 11 de abril de 2012
Dos ideas para desmontar el poder alemán
A continuación 2 artículos que trazan una geneología del "poder alemán" y sus auténticos precursores. Primero una conferencia del Dr. Matthias Rath haciendo un llamamiento al pueblo alemán. Después un artículo de Vicenç Navarro donde saca a relucir las clases sociales en este contexto.
La ignorancia histórica de la canciller Merkel y su selectividad moral
Vicenç Navarro | Pensamiento crítico | Publico.es
Una de las motivaciones que han definido las políticas de austeridad impuestas por el gobierno alemán de la canciller Angela Merkel a Grecia ha sido la de penalizar a este país por su comportamiento, considerado por tal canciller como irresponsable, al vivir por encima de sus posibilidades, con un Estado supuestamente derrochador, atributos de una sociedad enferma e inmoral. La mentalidad que hay que “castigar a Grecia” ha sido dominante en el establishment financiero, económico y político alemán, reproducido a través de sus medios de información de mayor difusión, que contienen, todos ellos, artículos, reportajes y páginas de opinión claramente anti-Grecia, reproduciendo estereotipos insultantes para la mayoría de las clases populares de aquel país. El griego “vago” y “dependiente del Estado” financiado por la ayuda alemana través de fondos públicos alemanes, se ha convertido en una imagen muy común de los medios alemanes con mayor capacidad de persuasión entre su población. Invito al lector que no se crea lo que estoy diciendo a que ojee los diarios alemanes de mayor tiraje y busque artículos que hagan referencia a Grecia, y verán que raramente aparecen imágenes o narrativas que sean mínimamente objetivas o equilibradas en su reportaje. La gran mayoría de artículos son condenatorios del Estado griego y de su población.
En esta actitud alemana hacia Grecia hay varios problemas graves, resultado de una enorme ignorancia por parte de la canciller Merkel y del establishment alemán, no sólo de la propia historia de Alemania, sino también de la de Europa. Vayamos por partes. La primera ignorancia es desconocer las terribles consecuencias de querer penalizar a todo un país por su comportamiento supuestamente inmoral. Alemania es un ejemplo de ello. El Tratado de Versalles, firmado el 28 de Junio de 1919, era el Tratado de Paz que terminaba con la Primera Guerra Mundial. Los vencedores de aquel conflicto, Francia, Gran Bretaña y EEUU, impusieron un castigo a Alemania, perdedora de aquella guerra, castigo que tenía como objetivo penalizar al pueblo alemán por su responsabilidad en haber causado la I Guerra Mundial. Con aquella penalización se intentaba prevenir que Alemania causara en el futuro otra guerra. Como dijo el Primer Ministro francés Georges Clemenceau, el objetivo central de las enormes sanciones impuestas al pueblo alemán era prevenir una II Guerra Mundial. La historia, sin embargo, mostró el enorme error de aquellas políticas de sanciones encaminadas a penalizar el comportamiento considerado inmoral de un país. La Segunda Guerra Mundial siguió a la Primera, y en cierta manera, la II Guerra Mundial era una respuesta a la política de sanciones firmada en Versalles en 1919. En realidad, el economista Keynes, de Gran Bretaña, que había dimitido de la delegación británica en Versalles por su desacuerdo con aquellas políticas sancionadoras que iban a aprobarse en el llamado Tratado de Paz, había ya alertado que aquellas sanciones empeorarían todavía más la situación alemana, creando las condiciones para que apareciese un movimiento de protesta, canalizado por el nazismo, tal com oocurrió. Lo que Keynes aconsejó al Primer Ministro británico Lloyd George, fue lo que se hizo después de la II Guerra Mundial (y que se tenía que haber hecho después de la I Guerra Mundial): perdonarle a Alemania más de la mitad de la deuda pública, deuda que Alemania, debía a los vencedores (que eran los mismos que ganaron la Primera Guerra Mundial), a fin de ayudar a la reconstrucción de aquel país. Detrás de tales medidas había el acertado supuesto de que no se podía condenar a todo un pueblo por los errores y malas prácticas políticas y económicas de sus establishments.
¿Penalizando a Grecia por su comportamiento inmoral?
Este supuesto se podría aplicar también a Grecia, país que ha estado gobernado por unos establishments de ultraderecha por la mayoría del tiempo desde el final de la II Guerra mundial. Las políticas corruptas, responsables de unos Estados altamente represivos y con escasa sensibilidad social, fueron realizadas por sus clases dirigentes griegas apoyadas precisamente por las clases dirigentes alemanas. El enorme endeudamiento del Estado griego, basado en parte en la escasez de recursos (generada por un enorme fraude fiscal por parte de los componentes de su clase dirigente) y en unas políticas fiscales enormemente regresivas, con unos gastos militares (aproximadamente el 30% de su presupuesto público) totalmente hiperbólico, se realizó con el apoyo del capital financiero alemán y estadounidense. Es más, la banca Goldman Sachs jugó un papel importante en la creación de la deuda pública, su ocultación y, más tarde, su especulación. El establishment alemán estaba involucrado en las políticas llevadas a cabo en Grecia, que condujeron directamente al mal llamado “problema de la deuda pública griega”. Y la banca alemana fue la que financió la expansión del gasto militar en Grecia (ver mi artículo “Lo que no se dice sobre Grecia”, publicado en mi blog www.vnavarro.org el 28.03.12). ¿Dónde está la crítica de la supuesta moralista Angela Merkel de los banqueros de su país, que se beneficiaron enormemente del comportamiento irresponsable e inmoral de la clase dirigente griega? Y, ¿cómo es que la prensa del establishment alemán está tan silenciosa sobre el papel central que el capital financiero, incluido el alemán, jugó en crear “la crisis de la deuda pública griega”? El pueblo griego no se benefició de aquellas políticas. Fue la burguesía financiera alemana la que se benefició.
No es, pues, Alemania versus Grecia el mayor conflicto actual. Ni Alemania ayuda a Grecia, ni Grecia es corrupta e inmoral. Debe conocerse que dentro de cada país hay clases sociales con intereses distintos, e incluso contrapuestos. Lo que se llamaba antes la burguesía financiera alemana jugó un papel clave en la creación del problema de la deuda pública griega, lo cual hizo con la activa colaboración de la burguesía griega, corrupta, reaccionaria y represiva, perjudicando así tanto a las clases populares griegas como a las clases populares alemanas, pues el dominio de la burguesía financiera sobre el Estado alemán ha sido responsable de las políticas de bajos salarios y escasa demanda, exportando el capital en lugar de invertirlo en el propio país, Alemania, y así aumentar su demanda doméstica, lo cual hubiera estimulado la economía alemana y a la europea a la vez. De esto sin embargo, apenas se habla en los medios de mayor difusión alemanes y españoles.
Libros relacionados:
La deuda o la vida - Europa en el ojo del huracán
Vivir en deudocracia - Iban un portugués, un irlandés, un griego y un español...


