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martes, 9 de febrero de 2016

La UE antepone el capital a las personas. De la CECA al TTIP

Hasta la crisis económica de 2008 la Unión Europea pretendía dar la imagen de ser una institución democrática, moderna y progresista. Era ese club de los del norte donde a los acomplejados mediterráneos se nos había permitido entrar. En esos tiempos de euforia europeísta nadie veía los intereses económicos que entrañaba la UE en toda su historia. Al llegar la crisis de la Deuda ese relato positivo estalló por los aires: La presión de la troika sobre los países del sur se volvió insoportable. Y ante este panorama de ataque a la democracia y a las políticas de bienestar llega el TTIP. Un tratado que pretende equiparar la legislación comercial de los EEUU con la de la UE. Todo dictado por los lobbys de ambos lados del Atlántico. El libro La construcción europea al servicio de los mercados financieros De la CECA al TTIP, Europa antepone el capital a las personas, de Fátima Martín Gómez de Carvallo y Jérôme Duval, repasa la historia de la UE y de sus vinculaciones con los poderes financieros. A continuación os dejamos dos vídeos sobre el tema. Primero el documental Deudocracia sobre la crisis en Grecia y después un vídeo animado sobre qué es el TTIP.







Libros relacionados




lunes, 6 de julio de 2015

#OXI ¿Por qué no debemos pagar la deuda?

Ayer el pueblo griego votó con un contundente 60% el NO a la austeridad. Una lección de determinación colectiva y de democracia. Lo que pasó ayer nos muestra a una sociedad sin miedo y con esperanza de querer resolver ese momento clave todos juntos.
Para celebrarlo, y para ofrecer herramientas de cara a un futuro con esperanza pero seguro turbulento, os ofrecemos el Pdf del libro ¿Por qué no debemos pagar la deuda? de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda.


El libro contiene una poesía inédita del activista y religioso de la teología de la liberación, Pere Casaldaliga. Aquí la tenéis...

Al pirata anónimo

Codicia de codicia de codicia
en el banco mundial del mar abierto,
cerrado el corazón a la justicia,
reacio a toda luz el ojo tuerto.

La muerte por blasón y la ictericia
del oro por salud, en el acierto
de cuentas entre imperios tu pericia
de ladrón de ladrones gana el puerto.

Lobo transnacional, vampiro inmundo
de nuestra sangre para el Primer Mundo
y entre escollos de lucro zahorí.

Mercenario del dios de la galerna,
tatarabuelo de la Deuda Externa,
antepasado del FMI.

Sin publicar, una hojita en
Todavía estas palabras


Más libros útiles para entender la deuda externa, la austeridad y la crisis griega










lunes, 18 de junio de 2012

Un voto griego para el centroderecha y el ajuste. Un artículo de Eduardo Febbro

A nadie se le escapa que lo que suceda en Grecia es crucial para el futuro de la UE y del Euro. Ayer domingo, se dieron unas elecciones historicas a pesar que ganase otra vez un partido del cadúco bipartidismo oficial. Fueron historicas porque la formación de izquierdas Syriza consiguio romper, no lo suficiente, el panorama desolador de la política de la "austeridad". Ahora les quedan muchas batallas que ganar. A continuación un artículo publicado al otro lado del Atlántico que sintetiza muy bien la situación actual en Grecia.




Eduardo Febbro | Página 12

Grecia respaldó en las urnas la oferta política del pasado. Los conservadores de Nueva Democracia, uno de los dos partidos que, junto a los socialistas del Pasok, condujeron al país a la más profunda desesperanza, ganó las elecciones legislativas con el 29,66 por ciento de los votos. Nueva Democracia se impuso a la fuerza emergente de la coalición de izquierda radical Syriza, que sacó 26,89 por ciento. El Pasok, con 12,28 por ciento, quedó en tercer lugar y con amplias posibilidades de formar una coalición de gobierno con Nueva Democracia. Así, los dos sepultureros de Grecia, ahora conocidos como los partidos pro austeridad, volverán a tener las riendas del país. Sin embargo, si Syriza no consiguió los votos necesarios para configurar una mayoría, sí confirmó en las urnas su espectacular progresión: multiplicó por siete su caudal de votos desde 2009 y obtuvo 10 puntos más que en las elecciones legislativas del pasado 6 de mayo (infructuosas por la imposibilidad de formar gobierno). Nueva Democracia festejó su victoria en la plaza Syntagma y la izquierda radical bailó su relativa derrota al compás de “Avanti Popolo” en la plaza del Metro Universidad, distantes ambas 600 metros. “Salvamos el euro y el país de un delirante rojo”, decía un militante de Nueva Democracia que se paseaba por la plaza Syntagma con la bandera azul de su partido. “En seis meses volvemos con 40 por ciento”, decía a su vez un militante de Syriza en el acto del Metro Universidad, una explanada presidida por una estatua de Atenea, diosa de la Guerra, la civilización, la sabiduría, la estrategia y las artes, entre otros tantos atributos. Más filosófico, Evangelos, un portero de noche de la zona de Syntagma, decía: “Ganaron los ladrones, como siempre ha ocurrido en este país desde hace más de 40 años”.

Grecia votó ayer bajo la inmensa presión ejercida por sus socios europeos y los medios del Viejo Continente, que hicieron una campaña feroz y deshonesta a favor del continuismo presentando la elección con los mismos argumentos que la derecha de Nueva Democracia: a favor o contra del euro. Ganaron entonces el miedo y la austeridad. A las once menos veinte de la noche el jefe de Syriza, Alexis Tsipras, reconoció la derrota. Cuando llegó a la sede del partido los abrazos y la emoción eran los de una noche de victoria. “Es una suerte para nosotros. Ellos se van a quemar las alas y nosotros tomaremos el poder más legitimados”, decía sin rodeos un militante de Syriza. La juventud estaba feliz. Por primera vez en muchos años surgió de la nada una alternativa a la complicidad destructora entre la derecha de Nueva Democracia y los socialistas. Pero también emergió la peor versión de la extrema derecha, es decir, los neonazis del partido Amanecer Dorado, que reiteraron en esta consulta el porcentaje del pasado seis de mayo, 7 por ciento.

La victoria del líder de Nueva Democracia, Antonis Samaras, es estrecha y lo obliga a pactar una coalición con el Pasok. Ambos partidos empezaron anoche los regateos. El 30 por ciento de ND equivale a un mínimo de 75 escaños, a los que hay que sumarles los 50 escaños que se le otorgan como premio al partido más votado. Eso representa 125 escaños y se les puede agregar el 12 por ciento del Pasok (33 escaños), lo cual conduce a la mayoría de 161 dentro de un Parlamento con 300 bancadas. Sin embargo, la posición hipócrita del Pasok podría hacer entrar en el juego a la izquierda democrática del partido Dimar, que obtuvo 6,2 por ciento (17 escaños). El primero en salir al paso de una solución política fue el líder del Pasok, el ex ministro de Finanzas Evangelos Venizelos. “Un gobierno de responsabilidad nacional supone la participación de varias fuerzas de izquierda”, dijo Venizelos en alusión directa a la inclusión de Syriza en la coalición. Esta opción es imposible: Alexis Tsipras rehúsa lógicamente entrar en un gobierno compuesto por las formaciones que provocaron la hecatombe, que aprobaron los planes de austeridad y que, encima, fueron elegidos para imponer todavía más austeridad. El portavoz de Syriza, Panos Skorletis, reveló anoche que Tsipras le había hablado por teléfono a Antonis Samaras para decirle que formara su gobierno “sin Syriza”.

A los griegos no les dejaron muchas opciones. El liberalismo europeo le planteó una encrucijada fatal: o el rigor o la quiebra. La paradoja es teatral: los responsables de la primera quiebra deberán aprobar nuevas medidas que se traducirán en más rigor. “Angela Merkel y sus bancos nos condenaron a morir a fuego lento y con hambre o a pagar hasta la eternidad comiendo migajas”, ironizaba Nikolas, un militante de Syriza. Allí donde se mire, las cuentas son una soga al cuello de la sociedad griega. El viernes pasado venció el plazo para el pago del segundo tramo del préstamo de 130 mil millones de euros que el FMI y el Banco Central Europeo decidieron otorgarle a Grecia el pasado 8 de marzo. Grecia tiene que recibir un paquete de 8 mil millones de euros, sin lo cual, a partir del 20 julio, no tendrá más dinero para pagar a sus funcionarios. Los bancos también tienen las cajas vacías. Los griegos vienen retirando sus depósitos desde hace dos meses y los bancos han dejado de financiar a las empresas. El sector privado perdió un millón de puestos de trabajo en los últimos cinco años. Atenas recibió hasta ahora 172 mil millones de euros mediante el rescate piloteado por Bruselas. Pero nada mejoró. El desempleo afecta a 25 por ciento de la población, los bancos necesitan ser recapitalizados y la sociedad existe y se mueve gracias, en parte, a la férrea solidaridad de los lazos familiares. “Haremos lo que sea necesario”, prometió anoche Samaras. Sin dudas, será lo que necesiten los bancos y Alemania, cuyo país ejerció una presión de tenazas para que los conservadores se quedaran con las riendas del poder. Un candidato “anti austeridad” como Alexis Tsipras fue una pesadilla para Alemania. Por eso lo hicieron pasar como un militante del antieuro, cosa que es totalmente falaz. Angela Merkel usó a Grecia como modelo del escarmiento y logró forzar a golpe de miedo, amenazas, intimidaciones y mentiras la victoria de una coalición que no refleja en nada ni la voz de la calle, ni la apremiante situación en la que se encuentra la gente. Pero entre lo nuevo amenazante –Syriza– y las argucias de lo viejo conocido –Pasok y ND– las urnas optaron por los capitanes de mala fama. Para la izquierda de Syriza la derrota tiene el sabor de un fruto dulce y jugoso. Con Syriza nació en Grecia y en Europa una fuerza potente a la izquierda del socialismo de gobierno, clientelista y corrupto. 26 por ciento de los votos es un sueño. “Vivir para soñar, dice el refrán. Pero nosotros estamos viviendo en carne propia lo soñado”, decía anoche una militante de Syriza.

La coalición de la izquierda radical griega no sólo enfrentó en las urnas a sus adversarios políticos locales, sino también a la maquinaría liberal más poderosa del planeta. La edición alemana del Financial Times refleja hasta la vergüenza la agresión que sufrió el pueblo griego. El Financial Times escribió: “Griegos, resistan a la demagogia de Alexis Tsipras. El país sólo permanecerá en el euro con los partidos que respetan los términos de los acreedores”. Pagar o morir. Sin embargo, Grecia hizo de Syriza la segunda fuerza política del país. Mucho ante tantos manejos y distorsiones sucias. Atenas amanecerá con la oligarquía política que la llevó a la ruina negociando un pacto de gobierno. La llamada “coalición del euro” tiene el destino en sus manos. Angela Merkel y los mercados están contentos. La izquierda también. Ha sido apenas una vuelta más de una pugna que recién empieza.

lunes, 4 de junio de 2012

FMI y Christine Lagarde: ¡Basta ya!. Un artículo de Damien Millet y Eric Toussaint

  El FMI, una institución al margen de la democracia y de ningún control ciudadano, sigue demostrando su arrogancia. Todo lo que toca, por arte de magia, se convierte en Tercer Mundo. Los países del Sur entraremos en este selecto club con las duras exigencias para nuestro "rescate". A continuación un artículo sobre esta institución y su directora general Christine Lagarde, quine forma parte del selecto grupo de personas que no paga impuestos por su condición de diplomática.

Christine Lagarde, directora general del FMI muy preocupada: «Pienso más en los pequeños alumnos de una escuela de una aldea de Níger que sólo tienen dos horas de clase por día, que comparten entre tres una silla y que tienen sed de aprender»


 Damien Millet y Eric Toussaint | CADTM.org


Christine Lagarde, directora general del FMI realizó unas declaraciones sobre Grecia y África que exigen algunas puntualizaciones. Hace treinta años, estallaba la crisis de la deuda del Tercer mundo. Empujados a endeudarse y a exportar cada vez más, los países del Sur sufrían en carne propia la fuerte alza de los tipos de interés y el derrumbe de los precios de las materias primas orquestado por los medios financieros internacionales. Por supuesto la corrupción, el autoritarismo y la megalomanía de algunos dirigentes de esos países exacerbaron las crisis, pero no las habían provocado. El continente africano fue especialmente golpeado, las condiciones de vida se deterioraron y los indicadores sociales son todavía alarmantes. Los servicios públicos de salud y educación, entre otros, fueron rebajados por las exigencias de los acreedores con la música de fondo del FMI. Interrogada sobre Grecia, Christine Lagarde declaró al diario británico The Guardian: «Pienso más en los pequeños alumnos de una escuela de una aldea de Níger que sólo tienen dos horas de clase por día, que comparten entre tres una silla y que tienen sed de aprender» |1|. Christine Lagarde no precisó que Níger ha estado sometido a las exigencias del FMI durante más de 25 años. No puede ignorar que la responsabilidad de que los niños y niñas de Níger no tengan acceso a una escolaridad normal recae en su mayor parte en el FMI.
Un cuarto de siglo más trade, Grecia fue el primero de los países de la zona euro en sufrir la sacudida de la crisis que estalló en 2007-2008. Como en el Sur, el reembolso de la deuda tuvo la prioridad absoluta para los acreedores de Grecia, en particular, para los grandes bancos privados franceses y alemanes. Por consiguiente, el FMI, la Unión Europea y el BCE impusieron al país heleno una serie de planes de austeridad totalmente dramáticos para su población. Actualmente, Grecia atraviesa una grave crisis humanitaria, además de una severísima crisis económica. El pueblo griego conoce los daños provocados por las políticas impuestas por el FMI y ha utilizado las urnas para expresar su rechazo a las políticas de austeridad después de haber recurrido a una docena de huelgas generales, y a numerosísimas manifestaciones y ocupaciones de lugares públicos.
En los comicios del 6 de mayo 2012, los electores griegos castigaron a las fuerzas de la coalición que aplicaron los planes de austeridad y se sometieron a las órdenes de la Troica (FMI, BCE y Comisión Europea). Los partidos Nueva Democracia y Pasok pagaron con el descenso de sus votos su total sumisión a los acreedores de Grecia. El LAOS, partido de extrema derecha y miembro de la coalición que estaba en el poder, prácticamente ha desaparecido de la escena pública.
Syriza, la principal coalición de la izquierda radical, se convirtió en la segunda fuerza política del país, llevando a cabo una campaña con un programa que propone el abandono de las políticas de austeridad, la cesación del reembolso y una auditoría de la deuda pública griega. También demanda la modificación completa del Tratado de funcionamiento de la Unión Europea y de los estatutos del BCE, el restablecimiento de los salarios y de las pensiones fuertemente recortados debido a los acuerdos firmados con la Troica, una fiscalidad realmente distributiva, una auditoría de los bancos y la nacionalización de los que hayan recibido ayudas públicas y, finalmente, la eliminación de la inmunidad de los parlamentarios y de otros altos cargos públicos.
Su dirigente principal, Alexis Tsipras, tuvo el coraje de proponer este viraje de 180 º para poder avanzar hacia la justicia social y devolver a Grecia su dignidad, y esto atrajo a una parte importante de la población griega, que dio su voto a los candidatos y candidatas de Syriza. Son muchos los griegos que quieren que surja un gobierno que sea tan fiel al pueblo como los anteriores gobernantes lo fueron con los responsables nacionales e internacionales de la debacle europea. La mayoría del pueblo heleno quiere permanecer en la Unión Europea y en la zona euro pero al mismo tiempo exigen que sus derechos sean respetados. Esta es la opción que también defiende Syriza, que desea desbaratar los planes de la Troica y los banqueros.
Y hete ahí la razón por la que esta opción democrática es combatida activamente en el ámbito internacional y dentro del propio país. Se trata de presentar al pueblo griego como un campeón de la irresponsabilidad, de la evasión fiscal, de la corrupción y de la pereza. Jefes de Estado y de gobierno de la UE han lanzado amenazas de sanción contra Grecia si el pueblo no eligiera lo «correcto» en la segunda vuelta de las elecciones legislativas. Esta campaña de intimidación tiene por objetivo convencer a la ciudadanía griega que debe renunciar a retomar su destino.
Christine Lagarde participa también en este proceso de denigración del pueblo griego. En la entrevista en The Guardian mencionada anteriormente, continuó refiriéndose a la infancia nigeriana que sólo tiene derecho a dos horas de clase por día: «Pienso en ellos permanentemente porque necesitan mucha más ayuda que la gente de Atenas. Y respecto a Atenas, pienso también en esas personas que tratan continuamente de eludir los impuestos.» En cuanto a la gente que intenta sobrevivir en Grecia sin empleo ni acceso a los servicios públicos, agrega «Pienso en ellos, de la misma manera. Y creo que deberían también ayudarse mutuamente, pagando todo el mundo sus impuestos».
Más allá del desconocimiento de las realidades griegas —si bien los armadores y la Iglesia ortodoxa están exonerados del pago de impuestos, no es así para la población en general que debe pagarlos, y más aún con un gran aumentó del IVA y un nuevo impuesto a la vivienda— esas declaraciones revelan por parte del FMI un profundo desprecio hacia una población, a la que supuestamente debería ayudar, que se encuentra en una situación extremadamente difícil. En primer lugar, debido a los efectos de la crisis internacional provocada por la desregulación financiera promovida en forma sistemática por el FMI. En segundo lugar, debido a las medidas impuestas desde mayo de 2010 por el mismo FMI y los dirigentes europeos.
¡La guinda en el pastel!: es interesante señalar que Christine Lagarde se beneficia de una remuneración anual de 323.257 euros, sin olvidar los 57.829 de gastos de representación, y no paga ningún impuesto sobre esos ingresos por su estatus de funcionaria internacional. Realmente es el reino de «Haz lo que digo pero no lo que hago». ¡Es demasiado, Madame Lagarde! No está usted en un sitio adecuado para dar lecciones. Muchísimos pueblos que sufren las medidas que ustedes imponen, ya sea en África, en Europa, en América Latina o en Asia continúan combatiendo con fuerza la organización que usted dirige y su línea política. Porque, Madame Lagarde, la organización que dirige debería ser eliminada y reemplazada por una nueva institución verdaderamente democrática que velara por la estabilidad monetaria, respetando los derechos humanos fundamentales. Felizmente, se está poniendo en marcha una movilización europea contra la deuda ilegítima, los planes de austeridad y el pacto presupuestario, en solidaridad con el pueblo griego y con otros pueblos también agredidos. Es la respuesta adecuada para permitir una verdadera transformación social que conlleve una ruptura con el neoliberalismo.

Traducido por Griselda Piñero

Fuente:  http://www.cadtm.org/FMI-y-Christine-Lagarde-Basta-ya

miércoles, 11 de abril de 2012

Dos ideas para desmontar el poder alemán

Cada día queda más claro que el poder en la UE es desigual. Alemania manda, Francia le da la razón y el resto asumen el "diktat" sin rechistar. Este sería un análisis cierto pero parcial y tramposo. No es Alemania en su conjunto sino sus élites económicas y políticas las que tienen, y tuvieron, este delirio de dominación. Del mismo modo que los trabajadores griegos no son responsables de la irresponsabilidad de sus políticos y banqueros.

A continuación 2 artículos que trazan una geneología del "poder alemán" y sus auténticos precursores. Primero una conferencia del Dr. Matthias Rath haciendo un llamamiento al pueblo alemán. Después un artículo de Vicenç Navarro donde saca a relucir las clases sociales en este contexto.





La ignorancia histórica de la canciller Merkel y su selectividad moral

Vicenç Navarro | Pensamiento crítico | Publico.es

Una de las motivaciones que han definido las políticas de austeridad impuestas por el gobierno alemán de la canciller Angela Merkel a Grecia ha sido la de penalizar a este país por su comportamiento, considerado por tal canciller como irresponsable, al vivir por encima de sus posibilidades, con un Estado supuestamente derrochador, atributos de una sociedad enferma e inmoral. La mentalidad que hay que “castigar a Grecia” ha sido dominante en el establishment financiero, económico y político alemán, reproducido a través de sus medios de información de mayor difusión, que contienen, todos ellos, artículos, reportajes y páginas de opinión claramente anti-Grecia, reproduciendo estereotipos insultantes para la mayoría de las clases populares de aquel país. El griego “vago” y “dependiente del Estado” financiado por la ayuda alemana través de fondos públicos alemanes, se ha convertido en una imagen muy común de los medios alemanes con mayor capacidad de persuasión entre su población. Invito al lector que no se crea lo que estoy diciendo a que ojee los diarios alemanes de mayor tiraje y busque artículos que hagan referencia a Grecia, y verán que raramente aparecen imágenes o narrativas que sean mínimamente objetivas o equilibradas en su reportaje. La gran mayoría de artículos son condenatorios del Estado griego y de su población.

En esta actitud alemana hacia Grecia hay varios problemas graves, resultado de una enorme ignorancia por parte de la canciller Merkel y del establishment alemán, no sólo de la propia historia de Alemania, sino también de la de Europa. Vayamos por partes. La primera ignorancia es desconocer las terribles consecuencias de querer penalizar a todo un país por su comportamiento supuestamente inmoral. Alemania es un ejemplo de ello. El Tratado de Versalles, firmado el 28 de Junio de 1919, era el Tratado de Paz que terminaba con la Primera Guerra Mundial. Los vencedores de aquel conflicto, Francia, Gran Bretaña y EEUU, impusieron un castigo a Alemania, perdedora de aquella guerra, castigo que tenía como objetivo penalizar al pueblo alemán por su responsabilidad en haber causado la I Guerra Mundial. Con aquella penalización se intentaba prevenir que Alemania causara en el futuro otra guerra. Como dijo el Primer Ministro francés Georges Clemenceau, el objetivo central de las enormes sanciones impuestas al pueblo alemán era prevenir una II Guerra Mundial. La historia, sin embargo, mostró el enorme error de aquellas políticas de sanciones encaminadas a penalizar el comportamiento considerado inmoral de un país. La Segunda Guerra Mundial siguió a la Primera, y en cierta manera, la II Guerra Mundial era una respuesta a la política de sanciones firmada en Versalles en 1919. En realidad, el economista Keynes, de Gran Bretaña, que había dimitido de la delegación británica en Versalles por su desacuerdo con aquellas políticas sancionadoras que iban a aprobarse en el llamado Tratado de Paz, había ya alertado que aquellas sanciones empeorarían todavía más la situación alemana, creando las condiciones para que apareciese un movimiento de protesta, canalizado por el nazismo, tal com oocurrió. Lo que Keynes aconsejó al Primer Ministro británico Lloyd George, fue lo que se hizo después de la II Guerra Mundial (y que se tenía que haber hecho después de la I Guerra Mundial): perdonarle a Alemania más de la mitad de la deuda pública, deuda que Alemania, debía a los vencedores (que eran los mismos que ganaron la Primera Guerra Mundial), a fin de ayudar a la reconstrucción de aquel país. Detrás de tales medidas había el acertado supuesto de que no se podía condenar a todo un pueblo por los errores y malas prácticas políticas y económicas de sus establishments.

¿Penalizando a Grecia por su comportamiento inmoral?

Este supuesto se podría aplicar también a Grecia, país que ha estado gobernado por unos establishments de ultraderecha por la mayoría del tiempo desde el final de la II Guerra mundial. Las políticas corruptas, responsables de unos Estados altamente represivos y con escasa sensibilidad social, fueron realizadas por sus clases dirigentes griegas apoyadas precisamente por las clases dirigentes alemanas. El enorme endeudamiento del Estado griego, basado en parte en la escasez de recursos (generada por un enorme fraude fiscal por parte de los componentes de su clase dirigente) y en unas políticas fiscales enormemente regresivas, con unos gastos militares (aproximadamente el 30% de su presupuesto público) totalmente hiperbólico, se realizó con el apoyo del capital financiero alemán y estadounidense. Es más, la banca Goldman Sachs jugó un papel importante en la creación de la deuda pública, su ocultación y, más tarde, su especulación. El establishment alemán estaba involucrado en las políticas llevadas a cabo en Grecia, que condujeron directamente al mal llamado “problema de la deuda pública griega”. Y la banca alemana fue la que financió la expansión del gasto militar en Grecia (ver mi artículo “Lo que no se dice sobre Grecia”, publicado en mi blog www.vnavarro.org el 28.03.12). ¿Dónde está la crítica de la supuesta moralista Angela Merkel de los banqueros de su país, que se beneficiaron enormemente del comportamiento irresponsable e inmoral de la clase dirigente griega? Y, ¿cómo es que la prensa del establishment alemán está tan silenciosa sobre el papel central que el capital financiero, incluido el alemán, jugó en crear “la crisis de la deuda pública griega”? El pueblo griego no se benefició de aquellas políticas. Fue la burguesía financiera alemana la que se benefició.

No es, pues, Alemania versus Grecia el mayor conflicto actual. Ni Alemania ayuda a Grecia, ni Grecia es corrupta e inmoral. Debe conocerse que dentro de cada país hay clases sociales con intereses distintos, e incluso contrapuestos. Lo que se llamaba antes la burguesía financiera alemana jugó un papel clave en la creación del problema de la deuda pública griega, lo cual hizo con la activa colaboración de la burguesía griega, corrupta, reaccionaria y represiva, perjudicando así tanto a las clases populares griegas como a las clases populares alemanas, pues el dominio de la burguesía financiera sobre el Estado alemán ha sido responsable de las políticas de bajos salarios y escasa demanda, exportando el capital en lugar de invertirlo en el propio país, Alemania, y así aumentar su demanda doméstica, lo cual hubiera estimulado la economía alemana y a la europea a la vez. De esto sin embargo, apenas se habla en los medios de mayor difusión alemanes y españoles.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2012/04/09/la-ignorancia-historica-de-la-canciller-merkel-y-su-selectividad-moral/

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