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miércoles, 1 de octubre de 2014

Del pueblo, para el pueblo

Robin Hahnel, economista estadounidense acaba de publicar "Del pueblo, para el pueblo" un libro dirigido a aquellas personas que desean conocer las características de una alternativa deseable al capitalismo. Dirigido a aquellos que desean algo más que una cándida descripción de individuos trabajando en armonía. Pensado para personas que desean profundizar más en el significado de la justicia y de la democracia económicas.
Es un libro dirigido a los optimistas, quienes creen que la especie humana merece algo más que sucumbir a la competencia y la avaricia o el autoritarismo y que desean saber cómo podemos lograrlo. Es también un libro para aquellos que dudan, que demandan una demostración concreta y explícita del modo en que una moderna economía puede prescindir tanto de los mercados como de la planificación autoritaria, y cómo cientos de millones de personas pueden administrar su propia división del trabajo de manera eficiente y equitativa.
Este libro está escrito por alguien que comprende que el capitalismo no desaparecerá de la noche a la mañana como consecuencia de alguna mítica contradicción interna. Está escrito por alguien que comprende que el capitalismo puede ser reemplazado únicamente por un sistema económico superior cuando una mayoría se encuentre preparada para hacerlo.

A continuación os dejamos una entrevista en la televisión de Uruguay donde habla de su libro y de la siutación política en los EE UU.




http://icariaeditorial.com/libros.php?id=1488

lunes, 14 de julio de 2014

«La economía se ha convertido en una pseudoreligión» Manfred Max-Neef y La economía desenmascarada

A continuación os ofrecemos la entrevista que hicieron al economista chileno Manfred Max-Neef en el programa La Tuerka. En ella Max-Neef nos habla de su último libro La economía desenmascarada donde desmonta la falsa retorica científica de la economía neoliberal.




La economía desenmascarada es una de estas obras que nos descubren una realidad escondida. La economía dominante, disfrazada de ciencia exacta, se ha convertido en una auténtica religión de nuestra era. El pensamiento hegemónico actual (Mass media, clase política, academia…) utilizan los análisis y predicciones de economistas neoliberales como una verdad irrefutable, como si la opinión de estos expertos fuese la única forma de explicar las relaciones humanas. El PIB (Producto Interior Bruto) es a día de hoy un referente, y un autentico fetiche, de la corriente dominante a nivel mundial. Pero, ¿qué se esconde realmente detrás de la “ciencia” económica convencional? Para empezar se basa en tres principios peligrosos: Primero, la obsesión por el eterno crecimiento. Segundo, adjudica los fracasos económicos a factores externos nunca a la teoría económica. Tercero, contabiliza la perdida de patrimonio (natural, humano, cultural,…) como un incremento del ingreso. El mundo no es mecánico, tal y como lo conciben los economistas neoclásicos, sino orgánico. Para ellos entonces es imposible concebir el mundo y sus interconexiones claves entre economía, naturaleza y sociedad. Tal y como indica Max-Neff, “Este libro explica cómo y por qué se ha llegado a esta absurda situación, donde la economía se ha convertido en una pseudoreligión que maneja un mundo que no entiende y cuya ignorancia se oculta detrás de los dogmas que han logrado lavarle el cerebro a gran parte de la humanidad”.



Libros relacionados:

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jueves, 31 de mayo de 2012

Rescate a España: diez claves para entender qué está pasando. Un artículo de Ignacio Escolar

Sintético e interesante analisis de Ignacio Escolar sobre la crítica siutación de la economía española. Os recomendamos su lectura.


Ignacio Escolar | Escolar.net

1. Que la prima de riesgo lleve varios días por encima de 500 puntos es gravísimo, pero no es lo peor. El problema más urgente no es el déficit público y cómo financiarlo (que también). Es el enorme agujero de la banca. Y quién lo va a pagar.

2. Las cuentas que se hacen los mercados: si Bankia necesita otros 19.000 millones de euros del dinero público para evitar el colapso, ¿cuántos millones harán falta para cubrir los boquetes del ladrillo en el resto de las entidades financieras españolas? Lo dirán los dos auditores extranjeros que van a evaluar a nuestros bancos y cajas, pero algunos informes ya hablan de entre 40.000 y hasta 200.000 millones de euros; entre el 4 y el 20% de nuestro PIB. ¿De dónde va a salir esa montaña de dinero? Es ahí donde la prima de riesgo se convierte en un problema aún peor. 

3. España no tiene capacidad para conseguir esa financiación en los mercados porque el tipo de interés sería disparatado, imposible de asumir. Y si España tuviese que financiar todo ese sapo sin ayuda, la prima de riesgo subiría todavía más hasta forzar el colapso del país. Que el boquete de Bankia pasase de 4.000 millones a 19.000 en apenas una semana no ayuda: da la impresión de que hay un agujero “a la griega”, que los balances no son de fiar. Que el presidente salga el lunes en rueda de prensa a decir que no sabe de dónde va a salir el dinero para Bankia ayuda menos aún.

4. Alemania hace meses que ofrece un rescate al Gobierno. Zapatero dijo no a Merkel en una docena de ocasiones y otras tantas llevará ya a estas alturas Rajoy. El problema es que un rescate implicaría condiciones durísimas, como las que ya padecen en Grecia, en Irlanda o en Portugal. Con un rescate, las decisiones políticas las tomarían los acreedores y el primer interés del acreedor es cobrar, no el futuro de la economía del país o el bienestar de la población. El rescate es la última opción. El Gobierno de Rajoy es consciente de estas cuentas y por eso está maniobrando para buscar otra salida a la situación que ha provocado Bankia. Ya ha intentado dos cosas: que el fondo de rescate salve a los bancos –sin pasar por el Estado– y también inyectar deuda pública directamente en los bancos. 

5. Lo de inyectar deuda pública en los bancos parecía una buena idea. La jugada era la siguiente. El Gobierno, en lugar de poner dinero en Bankia (y los demás bancos que necesiten capital), pone papelitos: inyecta bonos del Tesoro. El banco después lleva esos bonos al Banco Central Europeo (BCE), que se los cambia por un préstamo al 1% de interés; la deuda pública sirve como aval. Y así, sin necesidad de sacar una montaña de deuda al mercado de una vez, España va pagando el dinero en cómodos plazos a un tipo de interés mucho más bajo. ¿El problema? Que el BCE ha dicho que no.

6. La otra opción –que el fondo de rescate europeo inyecte capital a los bancos, sin pasar por los estados– era incluso mejor. Con esa fórmula, son los bancos a título individual quienes piden el rescate y España no tiene que asumir la recapitalización de su sector financiero: es la Unión Europea en su conjunto la que corre directamente el riesgo y la que aporta la financiación necesaria. La idea inicial la lanzó el FMI hace unos meses. Ayer por la mañana, la Comisión Europea entreabrió esa posibilidad. Sin embargo, por la tarde el vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, cerró esa puerta de nuevo. ¿La razón? Alemania dice no y la normativa aprobada no permite esta opción.

7. Alemania, por muchos paseos en barco que Mariano Rajoy se dé con Angela Merkel, solo parece dispuesta a aceptar una salida para España: la intervención con todas las letras, el rescate. Si Alemania va a poner el dinero, Alemania quiere decidir cómo se gasta y eso en la práctica conlleva que España pierda la poca soberanía que aún mantiene. Como Grecia. Como Irlanda. Como Portugal. Si Merkel paga, Merkel quiere mandar. Bajo el punto de vista de la presidenta alemana, hay pocos motivos para fiarse de España: no se han cumplido los objetivos de déficit, las autonomías afloran deudas imprevistas después de cerrarse la contabilidad, los balances bancarios no son lo que dijeron los supervisores… La confianza en España está bajo mínimos.

8. El Gobierno, a la desesperada, juega sus últimas carta con Luis de Guindos en Alemania y con otro viaje imprevisto (por mucho que desde La Moncloa se intente vestir la situación de normalidad): el de Soraya Sáenz de Santamaría a EEUU. La vicepresidenta se reunirá hoy con el secretario del Tesoro de Obama, Timothy Geithner, y con la directora del FMI, Christine Lagarde. El viaje de emergencia, dentro de esta situación y con Alemania diciendo a todo que no (salvo al rescate), solo puede significar una cosa: que la intervención es inminente. Así lo interpretan fuentes del propio Gobierno y de la oposición.

9. Solo queda una última oportunidad: que sea el FMI quien preste el dinero a España para refinanciar a los bancos. Pero ese dinero, una vez más, vendrá con un manual de instrucciones; con una serie de condiciones, recortes y “reformas”, como bien saben otros países que han acabado así. Si es el FMI quien nos rescata, el Gobierno podrá vender que en realidad no es una intervención. No es gran consuelo: en caso de ruptura del euro, es mucho mejor deber el dinero a Europa que al FMI, un organismo al que ni siquiera Argentina se atrevió a hacer un default

10. De una manera u otra, salvo que Alemania dé su brazo a torcer, se acaba el poco margen que le quedaba a España y a su soberanía nacional. El país ya está parcialmente intervenido, hablamos del siguiente escalón. En el mejor de los casos, el rescate se camuflará de “recomendaciones” de la UE, que Rajoy aplicará al dictado a cambio de que se mueva el BCE (que hoy no está por la labor). En el escenario más probable, el rescate podría llegar en un mes, en forma de ayuda para la banca: el Gobierno de Rajoy intentará como sea aguantar hasta el 1 de julio, hasta que entre en funcionamiento el Mecanismo Europeo de Estabilidad; puestos a ser intervenidos, las condiciones de este organismo se supone que serán mejores que las del Fondo europeo de estabilidad. En el peor de los casos, el rescate y la intervención del país podrían ser efectivos en cuestión de días, como busca Alemania. Es lo que hay.

Fuente: http://www.escolar.net/MT/archives/2012/05/rescate-a-espana-diez-claves-para-entender-que-esta-pasando.html

miércoles, 28 de marzo de 2012

Cinco estrategias para salir de la crisis. Un artículo de Jeroen van den Bergh


Jeroen van den Bergh | La Vanguardia

Los impuestos sobre el consumo energético y las emisiones contaminantes estimularían el ahorro Para generar empleo es necesario buscar vías alternativas al crecimiento económico, como reducir horarios

La crisis no ha sido causada por el déficit en los presupuestos públicos. Sin embargo, recortes tan drásticos como los actuales son por sí mismos suficientes para causar una recesión. Hay estrategias para recuperar la demanda y simultáneamente reducir recortes, así como evitar una subida de la deuda pública. Pero requieren la eliminación de ciertos dogmas y una dosis de valentía.

Una primera estrategia es cambiar temporalmente la distribución de los ingresos de los consumidores. Los ricos no gastan proporcionalmente a sus sueldos y fortunas. Los pobres gastan relativamente mucho y ahorran relativamente poco. Por tanto, si se suben los impuestos sobre rentas y fortunas muy altas y se utilizan los ingresos obtenidos para rehuir el déficit público y bajar los impuestos sobre rentas bajas, se puede estimular el consumo.

Se podría objetar que esto es injusto para los ricos. Pero ¿es justo que personas arbitrarias con ingresos medios pierdan su empleo, o que los jóvenes terminen en el desempleo de larga duración? Además, en la última década muchas personas ricas han obtenido ganancias desproporcionadas en los mercados inmobiliario y financiero, ambos sectores responsables de iniciar la actual crisis.

Parte de los ingresos obtenidos por los impuestos adicionales pueden servir para mantener el nivel de la Seguridad Social. La subida del número de desempleados que no pagan impuestos laborales y necesitan la Seguridad Social conlleva un aumento de gastos públicos. Este dinero está bien empleado porque sus bajos ingresos serán gastados en necesidades básicas, principalmente de origen doméstico. Este es uno de los estímulos keynesianos más efectivos que podemos encontrar. Por tanto, bajar el nivel de la Seguridad Social en tiempos de crisis no es una buena idea.

No quiero minimizar el riesgo de pago de intereses elevados y crecientes por parte de los gobiernos debido a un aumento de la deuda. Es irónico, no obstante, que como sociedad en crisis tengamos que pagar un alto coste en forma de pagos de interés muy altos a individuos relativamente ricos, que son capaces de prestar dinero a los gobiernos. Pero hay una estrategia para evitar que los recortes se amplifiquen y creen más deuda pública.

Esta estrategia consiste en lograr un acuerdo internacional para limitar las tasas de interés de las prestaciones a los gobiernos, por ejemplo al 2%, junto con una garantía internacional que asegurase a los prestamistas la recuperación de su dinero. Funcionaría si todos los grandes prestatarios participaran. Sería una manera de permitir déficit en los próximos años para pagar la Seguridad Social, estimular la demanda efectiva y, al mismo tiempo, controlar el fuerte aumento de la deuda pública. Es una idea poco ortodoxa, sin duda, pero hay que buscar soluciones realmente efectivas.

Hay otras estrategias, como sustituir algunos impuestos o cotizaciones laborales por impuestos al consumo energético y a las emisiones contaminantes. Esto también estimula el ahorro energético y significa un seguro contra los precios del petróleo, que a ciencia cierta van a subir en los próximos años y provocarían una crisis más dura.

El ideal económico para muchos políticos es recortar presupuestos y, al mismo tiempo, estimular la demanda. El único modo de cumplir esto es remover ineficiencias en la economía. Una importante causa de estas es la extendida burocracia, prácticamente una forma de arte en España. Cada extranjero que vive en España ha experimentado que aquí se necesita diez veces más tiempo, documentos, discusiones, copias y firmas que en otros países para arreglar asuntos sencillos. Además, hay mucho lenguaje legal en las comunicaciones con los ciudadanos y los procedimientos están muy centralizados. En el ranking de índices de burocracia que dificultan la actividad empresarial, España está muy mal posicionada entre los países de la OCDE. Eliminando la burocracia innecesaria, se puede ahorrar mucho dinero a la vez que se mejora la productividad en los sectores privado y público.

La peor propuesta del Gobierno actual es recuperar la anterior deducción en el impuesto sobre la renta de los gastos por la hipoteca de la vivienda. Esta medida significa una transferencia considerable de renta de los pobres a los ricos, ya que los últimos tienen como media casas más caras con hipotecas más altas, mientras que muchos pobres ni siquiera tienen una casa. Además, el mercado de la vivienda sólo se recuperará cuando los precios caigan considerablemente. Las subvenciones sólo aumentarán los precios y el dinero terminarán en los bolsillos de unos pocos afortunados. Además, las subvenciones provocan que los recién llegados al mercado de la vivienda tengan que pagar una prima adicional.

El aspecto más preocupante de cualquier crisis económica es un alto índice de desempleo. Algunos estudios muestran que el desempleo en sí mismo –sin contar la reducción de ingresos– causa una gran pérdida de felicidad. Para la gente joven, el desempleo afectará muy negativamente a sus carreras. Los economistas deben tomar como desafío intelectual el pleno empleo sin necesidad de crecimiento económico, porque con el crecimiento no solucionamos el desempleo ni en quince años. Y con los precios del petróleo subiendo, posiblemente nunca se recuperarán las tasas de crecimiento de antes.

Por lo tanto, es prudente luchar por una sociedad donde el trabajo sea distribuido de forma más justa. Esto implicaría la disminución del número de desempleados y más tiempo para familia, amigos y ocio. Además, la redistribución del trabajo puede ser un juego de suma positiva. Testigo de ello son los Países Bajos, el país que tiene más trabajadores a tiempo parcial y la más alta productividad por hora trabajada del mundo.

Resumiendo, desde mi punto de vista la solución a la crisis consiste en cinco elementos. El primero es aumentar los impuestos sobre las rentas y fortunas altas. En segundo lugar, limitar las tasas de interés de las prestaciones a los gobiernos. El tercer punto es eliminar ineficiencias burocráticas en la economía. El cuarto, sustituir impuestos laborales por impuestos sobre las emisiones contaminantes. Y, el quinto, compartir empleo trabajando menos horas con más productividad.

Jeroen van den Bergh. Catedrático de Economía. Profesor del Icrea, de la UAB y del ICTA.

Fuente: http://elcomentario.tv/reggio/cinco-estrategias-para-salir-de-la-crisis-de-jeroen-van-den-bergh-en-dinero-en-la-vanguardia/25/03/2012/


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