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viernes, 4 de mayo de 2007

Burocrátas de lo sagrado —entrevista con Leonardo Boff

Entrevista con Leonardo Boff

"BUROCRATAS DE LO SAGRADO"

* De la jerarquía católica hoy nadie espera novedades
* Que Roma santifique a Oscar Romero


Por SERGIO FERRARI


Todos los caminos no conducen a Roma sino a Aparecida. En todo caso durante las tres últimas semanas de mayo cuando los obispos y cardenales católicos latinoamericanos se dirigirán a ese Santuario para participar en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM). El más importante cónclave de la jerarquía católica romana del continente se realizará entre el 13 y el 31 de mayo en ese rincón del Estado de San Pablo. A donde llegará también el Papa Benedicto XVI -entre el 9 y el 13 de mayo- para participar en la ceremonia de apertura de la conferencia. "De la Iglesia Católica nadie espera novedades", enfatiza con cierto escepticismo Leonardo Boff, teólogo y militante brasilero, uno de los padres fundadores de la Teología de la Liberación. Veintidós años después de la primera sanción que recibiera del Vaticano y quince desde que abandonara el ejercicio sacerdotal para "auto proclamarse al estado laical", Boff analiza el presente de una Iglesia que él considera vacía de voces proféticas.



P: ¿Qué etapa de su existencia transita hoy la Iglesia Católica Romana y la
Iglesia Latinoamericana?


R: Ambas se encuentran un tanto perdidas como casi todas las instituciones "históricas" en un momento en que prácticamente nadie entiende bien hacia dónde va la humanidad. Y en el cual se tiene la impresión que ninguna autoridad espiritual tiene una palabra verdaderamente orientadora. Tal vez su Santidad el Dalai Lama ostente cierta credibilidad porque reafirma el mensaje universal de la necesidad de escucharse los unos a los otros, de amarse y de buscar la paz sin violencia. De la Iglesia Católica romana nadie espera novedades. No hay hoy voces "oficiales" que digan la verdad como en su época lo hacían los profetas...

BUROCRATAS DE LOS SAGRADO

P: Un juicio bastante tajante...

R: Siento que predominan hoy burócratas de lo sagrado que repiten las viejas fórmulas que nadie adopta porque poco tienen que ver con la vida y no generan esperanza. Pienso que gran parte de la humanidad siente que no se puede seguir en la misma senda tal como está hoy el mundo. Hay demasiada sangre en los caminos y no existe consenso con respecto a ningún punto esencial. Ni siquiera sobre si queremos realmente salvar la Casa Común con la que contamos, es decir la Tierra. Es una situación propia de épocas de crisis paradigmáticas, crisis de un mundo que ya ha perdido gran parte de su sentido y, al mismo tiempo, crisis de otro mundo que no termina realmente de nacer. En ese sentido y para bajar a lo terrenal, tal vez uno
de los mensajes actuales más significativos sea el del creador de la ciudad de Brasilia, Oscar Niemeyer. Un marxista convencido, que en diciembre próximo cumplirá sus cien años y que mantiene un alto sentido de la ética. Él dice: "lo fundamental es reconocer que la sociedad es injusta y que sólo entre hermanos y hermanas que se den la mano podremos vivir mejor". Si el Papa anunciara tan sólo esto habría entonces valido la pena su próxima visita a Brasil.

P: Para volver a la Conferencia del CELAM de Aparecida, en la lista oficial de 266 personalidades que participarán, en tanto miembros, invitados, observadores, peritos etc. la presencia femenina no superará la treintena. ¿Qué significado tiene en una institución que se define como universal?

R: La iglesia católica romana es uno de los últimos bastiones del patriarcado y del machismo oficial que existe en el planeta. Para el Vaticano, la mujer, eclesialmente hablando, cuenta apenas como una fuerza auxiliar. Las mujeres no tienen, canónicamente, plena ciudadanía eclesial. Ni siquiera pueden recibir los siete sacramentos, porque el del orden les es vetado. Si retomamos a Santo Tomás que afirma que el bautismo es un sacramento de iniciación -porque contiene dentro de sí todos los demás- debemos sacar como conclusión que las mujeres reciben un bautismo menor o incompleto. En verdad reciben sólo seis sacramentos. El Vaticano, al limitar la presencia de las mujeres en sus encuentros oficiales, es absolutamente consecuente con su teología. Resta saber si este tipo de interpretación y de actitud tienen algo que ver con la intención de Jesús de promover una fraternidad abierta, de hermanos y hermanas sin ninguna exclusión, y si siguen válidas las palabras de San Pablo al decir que "en Cristo no hay griego ni bárbaro, ni hombre ni mujer, porque todos somos uno en Cristo".

JON SOBRINO: "NUESTRO MEJOR TEÓLOGO"

P: La conferencia de Aparecida fue precedida por una sanción directa de Roma al padre jesuita Jon Sobrino, uno de las voces restantes de la Teología de la Liberación. ¿Cómo interpretar esa sanción en ese momento?

R: A mi juicio no tiene mucho que ver con Benedicto XVI. Quien en 1986 participó de la reunión con representantes de la Conferencia de Obispos de Brasil, con cardenales de la Curia y con el entonces Papa en persona, tras el conflicto existente en ese momento con la Teología de la Liberación. El resultado de ese encuentro fue francamente positivo. Y se expresó con el envío de una carta del Papa a dicha Conferencia Episcopal en la cual decía "que la Teología de la Liberación no es sólo oportuna sino útil y necesaria y que representa una nueva fase en la tradición del pensamiento teológico". Después de ese acierto oficial, el Cardenal Ratzinger dejó de atacar a la Teología de la Liberación.

P: ¿Cómo se entiende entonces hoy la sanción contra Jon Sobrino?

R: Su condena es obra -tal como él mismo lo insinúa en su carta al Superior General de la Compañía de Jesús- del grupo de cardenales latinoamericanos presentes en la Curia Romana, quienes nunca han aceptado realmente los términos de la Carta Papal de 1986 a los obispos de Brasil. Los nombres son conocidos. El principal es Alfonso López Trujillo, de Colombia, obsesivo perseguidor de los teólogos de la liberación, quien había prometido que iba a destruir a Gustavo Gutiérrez, a Leonardo Boff y a Jon Sobrino. Hasta ahora logró perjudicar a Gutiérrez y a mí. Solamente le faltaba Jon Sobrino. Y pareciera que ahora completó su obra perversa. No hay que olvidar algunos de sus aliados como el otro colombiano, Darío Castrillón Hoyos, el mejicano Lozano de Barragán y uno de Brasil, el suizo Kart Josef Romer, ex - Obispo Auxiliar de Río de Janeiro que ahora está en Roma, quien lanzó las primeras acusaciones contra mí y que culminaron con mi proceso en el Vaticano. No me sorprende para nada, conociéndoles como aduladores que son de cualquier autoridad suprema, que hayan querido prestar este "buen servicio" al actual Papa. Limpiando el camino para su
visita a Brasil, condenando a nuestro mejor teólogo, sobreviviente del martirio que vivió toda su comunidad jesuita en 1989 en El Salvador.

"OJALÁ QUE EL PAPA NOS SORPRENDA"

P: ¿Aunque es un tanto prematuro, se puede esperar alguna conclusión importante de la Conferencia del CELAM? Me refiero a decisiones que pudieran dinamizar el compromiso social de los católicos latinoamericanos.

R: Entre los teólogos que siguen la preparación de Aparecida predomina la idea que en el fondo no hay mucho que agregar al magisterio episcopal latinoamericano ya aceptado en los últimos cuarenta años. Es decir, la temática de la liberación contra la opresión expuesta en Medellín (1968); la opción por los pobres y contra la pobreza de Puebla (1979); la *inculturación* de la fe en las culturas oprimidas, especialmente en la popular, indígena y negra. Como lo estableció con claridad Puebla, no basta con constatar las heridas que matan a tanta gente, sino que urge denunciar las causas. La principal, aunque no excluyente, es el modo de producción y
de consumo explotador de personas y naciones que devasta los bienes escasos de la naturaleza. Y este modo tiene un nombre: económicamente se llama capitalismo en su etapa mundial globalizada y políticamente se llama neoliberalismo. Estos son los dos grandes causantes que producen exclusión y muerte. Lo que Aparecida probablemente va a expresar, y esperamos que así sea, es un llamado urgente al cuidado y protección de la naturaleza y a la responsabilidad colectiva de cara al calentamiento global inevitable del planeta. Todo esto está provocando una devastación sin precedentes de la biodiversidad y la creación de millones de exiliados climáticos que ya no pueden vivir en sus regiones de origen a raíz de la pérdida de cosechas, falta de agua o sequías prolongadas.

P: ¿En caso que no haya estas declaraciones o decisiones "reconfortantes", se puede imaginar una nueva desilusión de amplios sectores de la iglesia latinoamericana en general y brasilera en particular?

R: No siento que haya mucha esperanza en torno a la visita del Papa a Brasil. Por lo tanto, consecuentemente, la desilusión no será muy grande. Esperamos ser sorprendidos por el Papa. Deseamos que tenga ojos descargados de prejuicios y de lentes europeos y que nos vea como verdaderamente somos. Un país, Brasil, vergonzosamente dividido y polarizado entre ricos y pobres y por lo tanto la necesidad de justicia social y de derechos sociales. Y por otra parte, un país bello, alegre, religioso y diría también, místico. El pueblo sabe que Dios existe por lo que siente en la piel, en lo cotidiano de su vida difícil y en los verdaderos milagros que opera permitiendo que sobreviva. Un pueblo que se alegra cuando gana su equipo de fútbol, que sabe divertirse con el carnaval, que no es fundamentalista ni dogmático y que tiene la convicción que en el camino hacia Dios se pueden sumar muchas cosas, en una síntesis sincrética fantástica basada en la certeza que al final todo termina bien, en los brazos de Dios que es Padre y Madre de todos sin distinción de origen ni de credo.
Puede ser también que en Aparecida el Papa haga un llamado a los católicos, especialmente los jóvenes, para que permanezcan en la Iglesia, dada la hemorrágica emigración hacia otras denominaciones eclesiales de cuño carismático. Pero todas esas llamadas y declaraciones poco valen si la Iglesia no se renueva en su discurso, en su forma de celebrar y gana en sensibilidad para superar la fosilización que ha vivido bajo el pontificado de Juan Pablo II.

ECUMENICOS EN LA LUCHA POR EL CAMBIO

P: En un mundo tan polarizado y lleno de prejuicios entre culturas y religiones, el ecumenismo sigue siendo un desafío clave de los cristianos y los creyentes en general. ¿Puede Aparecida aportar algo nuevo a este nivel?

R: En Brasil y en América Latina en general hemos generado un ecumenismo sui generis que es absolutamente distinto a lo que conocemos oficialmente. No nos reunimos para discutir doctrinas y diferencias de interpretaciones de datos de la fe. Cada Iglesia respeta y acoge las otras con sus diferencias. Pero hemos inaugurado un ecumenismo en misión. Estamos todos juntos en la lucha por los derechos de los pobres, por la reforma agraria, en las pastorales sociales de la tierra, techo, salud, de la mujer marginada, de los niños y niñas de la calle; a favor de escuelas y seguridad social. Y cuando hacemos las celebraciones para simbolizar nuestras conquistas olvidamos las diferencias y ponemos la palabra de Dios en el centro.

UNA NUEVA DEMOCRACIA LATINOAMERICANA

P: Imposible de hablar de Iglesia sin hablar de sociedad. América Latina vive hoy un momento particularmente dinámico de su historia política. ¿En que medida la conferencia del CELAM podrá asociarse a esta "resurrección política" que vive el continente? ¿O pasará al costado, ignorará esta realidad o incluso intentará diferenciarse?

R: El hecho nuevo es que vivimos un proceso democrático, de centro-izquierda en casi todos los países del continente. Hay una emergencia de las masas, fruto de una nueva conciencia histórica, dentro de una etapa de madurez creciente. Por citar sólo algunos ejemplos, el 86 % de indígenas bolivianos, y los casi 80 % de ecuatorianos, las grandes masas de obreros en Brasil, se han cansado de confiar y de ser engañados por las elites. Y han decidido creer en sí mismas. Votando por Lula o Evo Morales han votado por ellas mismas. Y esto determina que haya gobiernos con políticas públicas como nunca antes se habían visto, en beneficio de las mayorías. En el caso de Brasil, son 40 millones que pueden comer tres veces por día y que tienen hoy luz eléctrica en sus casas. Y no rige el clásico populismo de antaño cuando el líder, generalmente de otra clase, hacía cosas buenas para el pueblo, directamente, sin mediaciones de los movimientos populares. Ahora, lo grandioso, es que existen centenares de movimientos populares que dialogan con el poder público y presionan a los gobiernos obligándoles a impulsar políticas sociales en su beneficio.
Vivimos otro tipo de democracia enriquecida con sujetos históricos, antes ausentes y ahora muy activos. Este fenómeno social, en el caso concreto pero no exclusivo de Bolivia, Ecuador y Brasil cuenta con gran participación de la iglesia de la liberación que ya hace 50 años viene reivindicando tales banderas, ahora victoriosas. La Teología de la Liberación ayudó a consolidar esos avances. Tal como lo reconoce públicamente el presidente Correa de Ecuador. Son varios los ministros de Lula que vienen de esta raíz. El triunfo de esa teología es más claro hoy al interior de la política que en los espacios eclesiales. Esperamos que
Aparecida reconozca tal hecho y lo refuerce.

SAN ROMERO DE AMÉRICA

P: Difícil terminar este diálogo sin tocar un tema de cierta notoriedad mediática, el apuro por santificar al Papa Juan Pablo II. No se habla ahora de sus posiciones contra el proceso sandinista en Nicaragua y sus silencios ante la guerra que sufrió ese país en los años ochenta. Tampoco se menciona el apoyo vaticano a la jerarquía católica que bendijo en Argentina el golpe militar de marzo de 1976, la brutal represión posterior, las desapariciones...

R: La gran parte de los santos que Roma proclama son santos por intereses políticos, es decir santos que refuerzan posiciones de poder en la institución. Con o sin milagros puede el Vaticano, fácilmente, proclamar la santidad de Juan Pablo II. Por más actitudes contradictorias que encierre su biografía, especialmente su relación estrechamente comprometedora con el Presidente Ronald Reagan y con la Central de Inteligencia Americana, tanto en Nicaragua como en Polonia. Generalmente Roma busca satisfacer las diferentes tendencias. Proclaman a Juan XXIII como santo y simultáneamente a Gregorio XVII, reaccionario y portador de vicios personales. Ahora sería bueno para nosotros que junto con Juan Pablo II santificara simultáneamente a Oscar Arnulfo Romero, verdadero santo que murió mártir, mezclando su sangre con la sangre eucarística. Sería así el primer santo reconocido de la Teología de la Liberación que en su seno cuenta con tantos torturados, desaparecidos o asesinados por el poder represivo.

martes, 24 de abril de 2007

Leonardo Boff y el cambio climático. "El hombre y los moluscos"

EL HOMBRE Y LOS MOLUSCOS




"La especie humana se arriesga su desaparición"
"Somos responsables de la vida o la muerte de nuestro planeta"


Entrevista con Leonardo Boff
Por Sergio Ferrari*

Cambios climáticos radicales e irreversibles, informes de instituciones internacionales casi fatalistas... El planeta Tierra, "nuestra casa común", al decir del teólogo y militante brasilero Leonardo Boff, se confronta a un momento complejo de su propia historia evolutiva. Entre catástrofe y amenazas de desaparición, Boff —miembro de la Comisión Internacional de la Carta de la Tierra y premio Nobel alternativo 2001— , aporta desde la ciencia, la teología y la militancia, su mirada crítica, una voz de advertencia y, a pesar de todo, un grito de esperanza.




P: Los estudios, como el recientemente presentado sobre el calentamiento de la tierra, describen una situación cada día más alarmante. ¿Cómo interpretar este momento preocupante de la historia evolutiva del hombre y el planeta?

Leonardo Boff: Estamos tomando conciencia que podemos ser destruidos. No por algún meteoro rasante o por un cataclismo natural de proporciones inconmensurables. Sino por la irresponsable actitud humana. El hombre ha construido dos máquinas de muerte que pueden destruir la biosfera: las armas de destrucción masiva y la agresión ecológica al sistema Tierra. Hasta ahora existía una cierta preocupación de no sobrepasar los límites que puede soportar la Tierra. El Panel Intergubernamental para los Cambios Climáticos (IPCC en inglés), a inicios de febrero, reveló que ya hemos roto esa barrera. El planeta va, irremediablemente, hacia un aumento de la temperatura de entre 1.8 y 6 grados Celsius. Las consecuencias sobre la biodiversidad serán devastadoras. Millones y millones de personas corren serios riesgos a causa de pérdidas de cosechas, de sequías o de las inundaciones por la subida de las aguas de los océanos que será de entre 18 y 59 centímetros como mínimo...

LA LÓGICA DE LA AUTO-DESTRUCCIÓN.

P: Un panorama catastrófico...

LB: La certidumbre que somos responsables por la vida o la muerte de nuestro planeta vivo. Depende solamente de nosotros el futuro común, es decir el nuestro como especie y el de nuestra querida Casa Común, la Tierra, que amamos tan entrañablemente.

P: Aunque produce *carne de gallina* sólo imaginárselo... ¿podría el ser humano llegar a desaparecer resultado de su poder auto-destructivo y de su falta de sabiduría?

LB: Nombres notables de las ciencias no excluyen esa posibilidad. Por citar algunos, Stephen Hawking ("El Universo es una Cáscara de Nuez") anticipa que en el 2600 la población mundial vivirá codo con codo y que el consumo de electricidad dejará la tierra incandescente. El premio Nobel, Christiande Duve, afirma que la evolución biológica marcha aceleradamente hacia un momento de ruptura. Prestigiosos historiadores como Arnold Toynbe y Eric Howsbawn, también se plantean la inviabilidad del planeta si continúa en esta lógica. James Lovelock, ("La venganza de Galia") anticipa un escenario brutal: hasta el fin del siglo el 80 % de la población humana desaparecerá. El 20 % restante va a vivir en el Ártico o en algunos pocos oasis en otros continentes, donde las temperaturas serán más bajas o donde caerá un poco de lluvia. En cuanto al territorio brasilero será demasiado caliente y seco como para ser habitado.

P: Inimaginable pensar en la desaparición de la especie...

LB: Sería una catástrofe biológica de magnitud inconmensurable. Se vería anulado el trabajo de por lo menos 3.8 billones de años, fecha probable de la aparición de la vida; y de los 5-7 últimos millones de años, desde que apareció la especie homo; y de los últimos cien mil años, desde que irrumpió el Homo Sapiens... Caería todo ese trabajo realizado por el universo entero de energías, de informaciones y de diferentes formas de materia... Hay que recordar que hasta ahora no fueron identificadas científicamente y de forma irrefutable otras inteligencias en el universo. Somos, en tanto especie homo, una singularidad sin comparación en el cosmos. Contamos con un cuerpo con treinta billones de células; un cerebro con cien millones de neuronas en continua sinapsis, complejo en su psiquis y su conciencia, cargada de informaciones recogidas desde que irrumpió el cosmos con el Big Bang. Y que se fue enriqueciendo con emociones, sueños, arquetipos, símbolos. Y con un espíritu, capaz de captar el todo y sentirse parte de él, e identificarse con Aquel que une y re-une, liga y re-liga todas las cosas haciendo que no sean caóticas sino ordenadas y dándole sentido y significado a la existencia en este mundo. Y que nos hace nacer sentimientos de profunda veneración y respeto hacia la grandeza del cosmos. En ese sentido, la historia de la vida y la historia de la vida humana perderían algo inestimable.

EL UNIVERSO, ANTERIOR AL HOMBRE

P: ¿Y el hombre y su instinto por sobrevivir en ese panorama casi desolador?

LB: Aunque aparezca contradictorio frente a la gravedad de los hechos, diría que es necesario tener paciencia con el ser humano. Hay mucho que aprender. En relación al tiempo cósmico, lo transitado hasta ahora por el hombre es sólo un minuto de vida. En esta perspectiva la situación actual representa un desafío más que un desastre posible. Por otra parte, aún en la perspectiva de la desaparición del ser humano como especie, el principio de inteligibilidad y de *amorosidad* (amor) quedaría preservado. Eso existió en el universo antes que los seres humanos. Es un principio tan ancestral como el mismo universo...

P: Para volver a la categoría de "tiempo cósmico" y la acelerada crisis actual, ¿tendrá todavía la especie humana tiempo para realizar este aprendizaje?

LB: Todo parece indicar que el reloj corre contra nosotros. Posiblemente estemos llegando ya demasiado tarde, y hemos pasado el punto de no-retorno.Pero como la evolución no es lineal y conoce frecuentes rupturas y saltos para arriba —producto de mayor complejidad— y como existe el carácter indeterminado y fluctuante de todas las energías y de toda la materia, nada impide que se produzca la emergencia de otro nivel de conciencia y de vida humana que salvaguarde la biosfera y el planeta Tierra. Es interesante, por ejemplo, que Théodore Monod, fallecido en el 2000 y tal vez el último gran naturalista en el mundo, que era cristiano protestante, sugiere ya como posible candidato a los cefalópodos -una especie de moluscos- que poseen una perfección anatómica notable. Con su cabeza con una cápsula cartilaginosa, que funciona como cráneo, y que tienen ojos como los vertebrados. Con un psiquismo altamente desarrollado con memoria doble, en tanto nosotros tenemos solo una. Evidentemente, no será mañana que saldrían del mar para entrar al interior del continente. Necesitarían millones de años de evolución. Pero ya cuentan con una base biológica como para dar un salto rumbo a la conciencia. De todas formas nos urge escoger: el ser humano y su futuro o los moluscos.

P: ¿En la elección de futuro hay una decisión de práctica actual,cotidiana, inmediata?

LB: Sí. Es importante ya ahora mismo mostrar amor a la vida en su majestuosa diversidad, tener compasión de todos los que sufren, realizar rápidamente la justicia social necesaria y amar a la Gran Madre Tierra. Avancemos aceleradamente porque no tenemos mucho tiempo que perder. Para ello habría que reunir radicalmente las cuatro "r": reducir, reutilizar, reciclar y re-arborizar. Así nos adaptaríamos a los cambios y disminuiríamos los efectos dañinos actuales. Apuesto al optimismo. De la misma manera que el ser humano domesticó otros medios de destrucción, el primero de los cuales fue el fuego, así ahora domesticará los medios que pueden destruirlo. Aquí cabría, por ejemplo, un análisis de las posibilidades dadas por la nanotecnología (que trabaja con átomos, genes y moléculas) que puede, eventualmente, ofrecer medios técnicos para disminuir el calentamiento global y purificar la biosfera de los gases del efecto invernadero. De todas formas debemos pensar estas cuestiones en términos de física cuántica y de nueva cosmología. La evolución no es lineal. Acumula energía y da saltos. Esto también nos lo sugieren las teorías de Niels Bohr y WernerHaisenberg: pueden irrumpir virtudes escondidas, venidas del vacío cuántico, de ese océano indescifrable de energía que subyace en el universo y modificar, así, la línea de la evolución.

LA APUESTA A OTRO MUNDO

P: Al margen de presagios fatalistas y de un realismo dramático, ¿cuál es la convicción profunda de Leonardo Boff sobre el futuro de la especie humana?

LB: Me opongo a la idea que nuestro destino, luego de millones de años de evolución, termine así, miserablemente, en las próximas generaciones. Habrá un salto, quien sabe, en la dirección de lo que ya en 1933 Pierre Theilhardde Chardin anunciaba: la irrupción de lo noosfera, es decir aquel estado de conciencia y de relación con la naturaleza que inaugurará una nueva convergencia de mentes y corazones así como un nuevo nivel de la evolución humana y de la historia de la Tierra. En esa perspectiva, el escenario actual no sería una tragedia sino una crisis. La crisis regenera, purifica y madura. Anuncia un nuevo comienzo, un dolor y un parto promisorio y no las penas de un fin de la aventura humana. Todavía vamos a brillar. Y tal vez, para terminar, es importante decir que no se acabará el mundo, sino que puede acabarse este tipo de mundo insensato que ama la guerra y la destrucción en masa. Vamos a inaugurar un mundo humano que ama la vida, desacraliza la violencia, protege y tiene piedad de todos los seres, hace justicia verdadera y nos permite estar en el Monte de las Bienaventuranzas. O, simplemente, que habrá aprendido a tratar humanamente a todos los seres humanos, con cuidado, respeto, compasión a todos los demás seres. Todo lo que existe merece existir. Todo lo que vive merece vivir. Especialmente nosotros, los seres humanos.

*Colaboración E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria de la cual Leonardo Boff es miembro de honor y signatario de su Carta de Principios

_______________________________________________________________________________________________________________________________EL FIN DE LA ESPECIE Sobre la retórica fatalista del fin del mundo, Leonardo Boff reflexiona:"No es la primera vez que los seres humanos se ponen la pregunta del fin de la especie. Siempre que una cultura entra en crisis, como la nuestra, surgen mitos sobre el fin del mundo y la destrucción de la especie. Aparecen relatos patéticos... En el Nuevo Testamento ese genero ganó cuerpo en el Apocalipsis y en algunos pasajes de los Evangelios que colocan en la boca de Jesús predicciones de fin del mundo. Hoy prolifera una vasta literatura esotérica que usa códigos diferentes como comunicaciones con extraterrestres. Pero el mensaje es idéntico: el fin es inminente y hay que estar preparados. Es importante no dejarse invadir por ese tipo de mensaje. Se trata de un mensaje de tiempo de crisis y no un reportaje anticipado de lo que va a ocurrir. Sin embargo, hay una diferencia entre los antiguos y hoy. Para los antiguos el fin del mundo estaba en su imaginario y no existía como proceso realmente posible. Para nosotros se trata de un proceso real, porque hemos creado, de hecho, el principio de auto-destrucción".

(Sergio Ferrari)____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________LEONARDO

BOFF Nació en Concordia, Estado brasilero de Santa Catarina, el 14 de diciembre de 1938. En 1970 se graduó como Doctor en Teología y Filosofía en la Universidad de Munich, Alemania. Durante años se desempeñó como profesor en varias universidades brasileras. Así como profesor invitado de las universidades de Lisboa (Portugal), Salamanca (España), Basilea (Suiza) yHeidelberg (Alemania). Es autor de más de 60 libros, muchos de los cuales han sido traducidos en varios idiomas. Fue uno de los "padres" fundadores de la Teología de la Liberación. Lo que le valió una primera sanción de las autoridades católicas romanas en 1985. Ante una nueva amenaza de sanción por parte del Vaticano, Leonardo Boff renunció a sus actividades sacerdotales en 1992 y se autoproclamó al estado laico. En la actualidad continúa sus aportes teológicos, con un particular acento en la temática ecológica. Es asesor del Movimiento de los Trabajadores rurales sin Tierra (MST) y de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de Brasil.

(Sergio Ferrari)